Reina Valera New Testament of the Bible 1858 by Anon.
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Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1858
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43 Y una mujer que tenia flujo de sangre ya hacia doce anos, la cual habia
gastado en medicos toda su hacienda, y de ninguno habia podido ser curada,
44 llegandose por las espaldas toco el borde de su vestido: y luego estanco
el flujo de su sangre.
45 Entonces Jesus dijo: ?Quien [es] el que me ha tocado? Y negando todos,
dijo Pedro y los que estaban con el: Maestro, la compania te aprieta y
oprime, y dices: ?quien [es] el que me ha tocado?
46 Y Jesus dijo: Me ha tocado alguien^: porque yo he conocido que ha salido
virtud de mi.
47 Entonces como la mujer vio que no se escondia, vino temblando, y
postrandose delante de el, le declaro delante de todo el pueblo la causa
porque le habia tocado, y como luego habia sido sana.
48 Y el le dijo: Confia, hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.
49 Estando aun el hablando, vino uno del principe de la sinagoga a decirle:
Tu hija es muerta: no des trabajo al Maestro.
50 Y oyendo[lo] Jesus le respondio: No temas: cree solamente, y sera salva.
51 Y entrado en casa, no dejo entrar a nadie [consigo,] sino a Pedro, y a
Jacobo, y a Juan, y al padre y a la madre de la moza.
52 Y lloraban todos, y la planian. Y el dijo: No lloreis: no es muerta, mas
duerme.
53 Y hacian burla de el, sabiendo que estaba muerta.
54 Y el, echados todos fuera, y trabandola de la mano, clamo, diciendo:
Moza, levantate.
55 Entonces su espiritu volvio, y se levanto luego; y el mando que le diesen
de comer.
56 Y sus padres estaban fuera de si, a los cuales el mando, que a nadie
dijesen lo que habia sido hecho.
CAPITULO 9
1 Y JUNTANDO sus doce discipulos, les dio virtud y potestad sobre todos los
demonios, y que sanasen enfermedades.
2 Y los envio a que predicasen el reino de Dios, y que sanasen los enfermos.
3 Y les dice: No tomeis nada para el camino, ni varas, ni alforja, ni pan,
ni dinero, ni tengais dos vestidos:
4 y en cualquiera casa que entrareis, quedad alli, y salid de alli:
5 y todos los que no os recibieren, saliendoos de aquella ciudad, aun el
polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.
6 Y saliendo [ellos,] rodeaban por todas las aldeas anunciando el Evangelio,
y sanando por todas partes.
7 Y OYO Herodes el tetrarca todas las cosas que hacia, y estaba en duda,
porque decian algunos: Que Juan ha resucitado de los muertos;
8 y otros: Que Elias habia aparecido; y otros: Que algun profeta de los
antiguos habia resucitado.
9 Y dijo Herodes: A Juan yo [le] degolle: ?quien pues sera este, de quien yo
oigo tales cosas? Y procuraba verle.
10 Y VUELTOS los apostoles, le contaron todas las cosas que habian hecho. Y
tomandolos, se aparto aparte a un lugar desierto de la ciudad que se llama
Bethsaida.
11 Lo cual como las companias entendieron, le siguieron; y el los recibio, y
les hablaba del reino de Dios: y sano los que tenian necesidad de cura.
12 Y el dia habia comenzado a declinar; y llegandose los doce, le dijeron:
Despide las companias, para que yendo a las aldeas, y heredades de al
rededor, vayan y hallen viandas: porque aqui estamos en lugar desierto.
13 Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos mas de
cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros a comprar viandas para toda
esta compania.
14 Y estaban como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discipulos:
Hacedlos recostar por mesas de cincuenta en cincuenta.
15 Y asi lo hicieron; y recostaronse todos.
16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los
bendijo; y partio, y dio a sus discipulos para que pusiesen delante de las
companias.
17 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobro, los pedazos,
doce esportones.
18 Y ACONTECIO, que estando el solo orando, estaban con el los discipulos, y
les pregunto, diciendo: ?Quien dicen las companias que soy?
19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elias; y
otros, que algun profeta de los antiguos ha resucitado.
20 Y les dijo: ?Y vosotros, quien decis que soy? Entonces respondiendo Simon
Pedro, dijo: El Cristo de Dios.
21 Entonces el amenazandolos, les mando que a nadie dijesen esto,
22 diciendo: Es menester que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y ser
desechado de los ancianos, y de los principes de los sacerdotes, y de los
Escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer dia.
23 Y decia a todos: Si alguno quiere venir en pos de mi, nieguese a si
mismo, y tome su cruz cada dia, y sigame.
24 Porque cualquiera que quisiere salvar su alma, la perdera; y cualquiera
que perdiere su alma por causa de mi, este la salvara.
25 Porque ?que aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y se pierda
el a si mismo, o corra peligro de si?
26 Porque el que se avergonzare de mi y de mis palabras, de este tal el Hijo
del hombre se avergonzara, cuando vendra en su gloria, y del Padre, y de los
santos angeles.
27 Y os digo de verdad, que hay algunos de los que estan aqui, que no
gustaran la muerte, hasta que vean el reino de Dios.
28 Y ACONTECIO que despues de estas palabras, como ocho dias, tomo a Pedro,
y a Juan, y a Jacobo, y subio al monte a orar.
29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra; y su
vestido blanco y resplandeciente.
30 Y he aqui, dos varones que hablaban con el, los cuales eran Moises, y
Elias,
31 que aparecieron en majestad, y hablaban de su salida, la cual habia de
cumplir en Jerusalem.
32 Y Pedro, y los que estaban con el, estaban cargados de sueno; y como
despertaron, vieron su majestad, y a aquellos dos varones que estaban con el.
33 Y acontecio, que apartandose ellos de el, Pedro dice a Jesus: Maestro,
bien es que nos quedemos aqui; y hagamos tres cabanas, una para ti, y una
para Moises, y una para Elias; no sabiendo lo que se decia.
34 Y estando el hablando esto, vino una nube que los cubrio; y tuvieron
temor entrando ellos en la nube.
35 Y vino una voz de la nube, que decia: Este es mi Hijo amado, a el oid.
36 Y pasada aquella voz, Jesus fue hallado solo: y ellos callaron, y por
aquellos dias no dijeron nada a nadie de lo que habian vista.
37 Y ACONTECIO el dia siguiente, que apartandose ellos del monte, gran
compania le salio al encuentro;
38 y he aqui, que un hombre de la compania clamo, diciendo: Maestro, ruegote
que veas a mi hijo que tengo unico:
39 y he aqui, un espiritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza con
espuma, y apenas se aparta de el, quebrantandole:
40 y rogue a tus discipulos que le echasen fuera, y no pudieron.
41 Y respondiendo Jesus, dice: iOh generacion infiel y perversa! ?hasta
cuando tengo de estar con vosotros, y os sufrire? trae tu hijo aca.
42 Y como aun se acercaba, el demonio le derribo, y despedazo: mas Jesus
rino al espiritu inmundo, y sano al muchacho, y le volvio a su padre.
43 Y TODOS estaban fuera de si en la grandeza de Dios, y maravillandose
todos de todas las cosas que hacia, dijo a sus discipulos:
44 Poned vosotros en vuestras orejas estas palabras: porque ha de acontecer
que el Hijo del hombre sera entregado en manos de hombres.
45 Mas ellos no entendian esta palabra: y les era encubierta para que no la
entendiesen; y temian de preguntarle de esta palabra.
46 ENTONCES entraron en disputa, cual de ellos seria el mayor.
47 Mas Jesus, viendo los pensamientos del corazon de ellos, tomo un nino, y
le puso junta a si,
48 y les dice: Cualquiera que recibiere este nino en mi nombre, a mi recibe;
y cualquiera que [me] recibiere a mi, recibe al que me envio: porque el que
fuere el menor entre todos vosotros, este sera el grande.
49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos vista a uno que echaba
fuera demonios en tu nombre, y se lo defendimos, porque no [te] sigue con
nosotros.
50 Jesus le dijo: No [le] defendais, porque el que no es contra nosotros,
por nosotros es.
51 Y ACONTECIO [que] como se cumplio el tiempo en que habia de ser recibido
arriba, el afirmo su rostro para ir a Jerusalem.
52 Y envio mensajeros delante de si, los cuales fueron, y entraron en una
ciudad de los Samaritanos, para aderezarle [alli.]
53 Mas no le recibieron, porque su rostro era de hombre que iba a Jerusalem.
54 Y viendo [esto] sus discipulos, Jacobo y Juan dijeron: Senor, ?quieres
que digamos que descienda fuego del cielo, y los consume, como hizo Elias?
55 Entonces volviendo el, les rino, diciendo: Vosotros no sabeis de que
espiritu sois:
56 porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las vidas de los
hombres, mas para salvar[las.] Y se fueron a otra aldea.
57 Y ACONTECIO que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Senor, [yo] te
seguire donde quiera que fueres.
58 Y le dijo Jesus: las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos
nidos: mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.
59 Y dijo a otro: Sigueme. Y el dijo: Senor, dejame que primero vaya, y
entierre a mi padre.
60 Y Jesus le dijo: Deja los muertos que entierren a sus muertos; y tu ve,
anuncia el reino de Dios.
61 Entonces tambien dijo otro: Te seguire, Senor: mas dejame que me despida
primero de los que estan en mi casa.
62 Y Jesus le dijo: ninguno que poniendo su mano al arado mirare atras, es
apto para el reino de Dios.
CAPITULO 10
1 Y DESPUES de estas cosas, senalo el Senor aun otros setenta, los cuales
envio de dos en dos, delante de si a todas las ciudades y lugares a donde el
habia de venir.
2 Y les decia: La mies a la verdad [es] mucha, mas los obreros pocos; por
tanto rogad al Senor de la mies que envie obreros a su mies.
3 Andad, he aqui, yo os envio como a corderos en medio de lobos.
4 No lleveis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y a nadie saludeis en el camino.
5 En cualquier casa donde entrareis, primeramente decid: Paz [sea] a esta
casa.
6 Y si hubiere alli algun hijo de paz, vuestra paz reposara sobre el; y si
no, se volvera a vosotros.
7 Y posad en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren: porque
el obrero digno es de su salario. No [os] paseis de casa en casa.
8 Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, comed lo que os
pusieren delante;
9 y sanad los enfermos que en ella hubiere, y decidles: Se ha allegado a
vosotros el reino de Dios.
10 Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por
sus calles, decid:
11 Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos en
vosotros: esto empero sabed que el reino de los cielos se ha allegado a
vosotros.
12 Y os digo, que los de Sodoma tendran mas remision aquel dia, que aquella
ciudad.
13 iAy de ti, Corazin! iAy de ti, Bethsaida! que si en Tyro, y en Sidon
fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya dias ha, que
sentados en cilicio y ceniza, hubieran hecho penitencia:
14 por tanto Tyro y Sidon tendran mas remision que vosotras en el juicio.
15 Y tu, Capharnaum, que hasta los cielos estas levantada, hasta los
enfiernos seras bajada.
16 El que a vosotros oye, a mi oye; y el que a vosotros desecha, a mi
desecha; y el que a mi desecha, desecha al que me envio.
17 Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Senor, aun los demonios se
nos sujetan en tu nombre.
18 Y les dijo: Yo veia a Satanas, como un rayo, que caia del cielo:
19 he aqui, [yo] os doy potestad de hollar sobre las serpientes, y sobre los
escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os danara:
20 mas no os goceis de esto, [a saber,] que los espiritus se os sujeten: mas
antes gozaos de que vuestros nombres estan escritos en los cielos.
21 En aquella misma hora Jesus se alegro en espiritu, y dijo: Te confieso,
oh Padre, Senor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas los
sabios y entendidos, y las has revelado a los pequenos: asi Padre, porque asi
te agrado.
22 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie sabe quien sea el
Hijo, sino el Padre; ni quien sea el Padre, sino el Hijo, y a quien el Hijo
le quisiere revelar.
23 Y vuelto particularmente a sus discipulos, dijo: Bienaventurados los ojos
que ven lo que vosotros veis:
24 porque os digo, que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros
veis, y no [lo] vieron; y oir lo que ois, y no [lo] oyeron.
25 Y HE aqui, [que] un doctor de la ley se levanto tentandole, y diciendo:
Maestro, ?haciendo que cosa poseere la vida eterna?
26 Y el le dijo: ?Que esta escrito en la ley? ?como lees?
27 Y el respondiendo, dijo: Amaras al Senor tu Dios de todo tu corazon, y de
toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu
projimo, como a ti mismo.
28 Y le dijo: Bien has respondido: haz esto, y viviras.
29 Mas el, queriendose justificar a si mismo, dijo a Jesus: ?Y quien es mi
projimo?
30 Y respondiendo Jesus, dijo: Un hombre descendia de Jerusalem a Jerico, y
cayo en ladrones; los cuales le despojaron, e hiriendole, se fueron,
dejandole medio muerto.
31 Y acontecio, que descendio un sacerdote por el mismo camino; y viendole,
se paso del un lado.
32 Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y viendole, se paso
del un lado.
33 Y un Samaritano, que iba camino, viniendo cerca de el, y viendole, fue
movido a misericordia;
34 y llegandose, le vendo las heridas, echandole aceite y vino; y poniendole
sobre su cabalgadura, le llevo al meson, y le cuido.
35 Y otro dia partiendose, saco dos dineros y los dio al huesped, y le dijo:
Cuidale; y todo lo que de mas gastares, yo cuando vuelva, te lo pagare.
36 ?Quien, pues, de estos tres te parece que fue el projimo de aquel que
cayo en ladrones?
37 Y el dijo: El que uso de misericordia con el. Entonces Jesus le dijo: Ve,
y haz tu lo mismo.
38 Y ACONTECIO, que yendo, entro el en una aldea; y una mujer llamada Marta
le recibio en su casa.
39 Y esta tenia una hermana, que se llamaba Maria, la cual sentandose a los
pies de Jesus oia su palabra.
40 Marta empero se distraia en muchos servicios; y sobreviniendo, dice:
Senor, ?no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? dile, pues, que
me ayude.
41 Respondiendo Jesus entonces, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estas, y
con las muchas cosas estas turbada:
42 empero una cosa es necesaria: mas Maria escogio la buena parte, la cual
no le sera quitada.
CAPITULO 11
1 Y ACONTECIO que estando el orando en un lugar, como acabo, uno de sus
discipulos le dijo: Senor, ensenanos a orar, como tambien Juan enseno a sus
discipulos.
2 Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro, que estas en los cielos,
sea tu nombre santificado. Venga tu reino: sea hecha tu voluntad como en el
cielo [asi] tambien en la tierra.
3 El pan nuestro de cada dia danos[le] hoy.
4 Y perdonanos nuestros pecados, porque tambien nosotros perdonamos a todos
los que nos deben. Y no nos metes en tentacion: mas libranos de mal.
5 Les dijo tambien: ?Quien de vosotros tendra un amigo, e ira a el a media
noche, y le dira: Amigo, prestame tres panes,
6 porque un mi amigo ha venido a mi de camino, y no tengo que ponerle
delante;
7 y el dentro respondiendo, diga, No me seas molesto: la puerta esta ya
cerrada, y mis ninos estan conmigo en la cama: no puedo levantarme, y darte?
8 Os digo, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su
importunidad se levantara, y le dara todo lo que habra menester.
9 Y yo os digo: Pedid, y se os dara: buscad, y hallareis: tocad, y os sera
abierto.
10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca,
es abierto.
11 ?Y cual padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dara una piedra?
?o, si pescado, en lugar de pescado le dara una serpiente?
12 ?o, si [le] pidiere un huevo, le dara un escorpion?
13 Pues, si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas dadivas a vuestros
hijos, ?cuanto mas vuestro Padre celestial dara el Espiritu Santo a los que
le pidieren de el?
14 TAMBIEN echo fuera un demonio, el cual era mudo; y acontecio, que salido
fuera el demonio, el mudo hablo, y las companias se maravillaron.
15 Y algunos de ellos decian: En Beelzebul, principe de los demonios, echa
fuera los demonios.
16 Y otros, tentando, pedian de el senal del cielo.
17 Mas el, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino
dividido contra si mismo es asolado, y casa cae sobre casa.
18 Y si tambien Satanas esta dividido contra si, ?como estara en pie su
reino? porque decis, que en Beelzebul echo yo fuera los demonios.
19 Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebul, ?vuestros hijos, en
quien los echan fuera? por tanto ellos seran vuestros jueces.
20 Mas si en el dedo de Dios echo fuera los demonios, cierto el reino de
Dios ha llegado a vosotros.
21 Cuando el fuerte armada guarda su palacio, en paz esta lo que posee.
22 Mas si otro mas fuerte que el sobreviniendo le venciere, [le] toma todas
sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.
23 El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no apana, derrama.
24 Cuando el espiritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos
buscando reposo, y no hallando[le], dice: Me volvere a mi casa, de donde
sali.
25 Y viniendo, la halla barrida y adornada.
26 Entonces va, y toma otros siete espiritus peores que el, y entrados
habitan alli; y son las postreras del tal hombre peores que las primeras.
27 Y acontecio, que diciendo [el] estas cosas, una mujer de la compania
levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y las
tetas que mamaste.
28 Y el dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la
guardan.
29 Y juntandose las companias a el, comenzo a decir: Esta generacion mala
es: senal busca, mas senal no le sera dado, sino la senal de Jonas profeta.
30 Porque como Jonas fue senal a los Ninivitas, asi tambien sera el Hijo del
hombre a esta generacion.
31 La reina del austro se levantara en juicio con los hombres de esta
generacion, y los condenara: porque vino de los fines de la tierra a oir la
sabiduria de Salomon: y he aqui, mas que Salomon en este lugar.
32 los hombres de Ninive se levantaran en juicio con esta generacion, y la
condenaran: porque a la predicacion de Jonas hicieron penitencia; y he aqui,
mas que Jonas en este lugar.
33 Nadie pone en oculto el candil encendido, ni debajo del almud; sino en el
candelero, para que los que entran, vean la lumbre.
34 El candil del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, tambien todo
tu cuerpo sera resplandeciente: mas si fuere malo, tambien tu cuerpo sera
tenebroso.
35 Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas.
36 Asi que [siendo] todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte
de tiniebla, sera todo luciente como cuando un candil de resplandor te
alumbra.
37 Y DESPUES que hubo hablado, le rogo un Fariseo que comiese con el; y
entrado Jesus, se sento a la mesa.
38 Y el Fariseo como [lo] vio, se maravillo de que no se lavo antes de
comer.
39 Y el Senor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y
del plato limpiais: mas lo que esta dentro de vosotros, esta lleno de rapina
y de maldad.
40 Locos, ?el que hizo lo de fuera, no hizo tambien lo de dentro?
41 Empero lo que resta, dad limosna: y he aqui, todo os sera limpio.
42 Mas iay de vosotros Fariseos! que diezmais la menta, y la ruda, y toda
hortaliza: mas el juicio y la caridad de Dios pasais [de largo.] Empero estas
cosas era menester hacer, y no dejar las otras.
43 iAy de vosotros Fariseos! que amais las primeras sillas en las sinagogas,
y las salutaciones en las plazas.
44 iAy de vosotros, escribas y Fariseos, hipocritas! que sois como sepulcros
que no se parecen, y los hombres que andan encima no [lo] saben.
45 Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando
dices esto, tambien nos afrentas a nosotros.
46 Y el dijo: iAy de vosotros tambien, doctores de la ley! que cargais los
hombres con cargas que no pueden llevar: mas vosotros, ni aun con un dedo
tocais las cargas.
47 iAy de vosotros! que edificais los sepulcros de los profetas, y los
mataron vuestros padres.
48 Cierto dais testimonio que consentis en los hechos de vuestros padres:
porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificais sus sepulcros.
49 Por tanto la sabiduria de Dios tambien dijo: Enviare a ellos profetas y
apostoles, y de ellos [a unos] mataran, y [a otros] perseguiran.
50 Para que de esta generacion sea demandada la sangre de todos los
profetas, que ha sido derramada desde la fundacion del mundo:
51 desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacharias que murio entre el
altar y la casa: asi os digo, sera demandada de esta generacion.
52 iAy de vosotros, doctores de la ley! que [os] tomasteis la llave de la
ciencia: vosotros no entrasteis, y a los que entraban impedisteis.
53 Y diciendoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron a
apretarle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas,
54 acechandole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle.
CAPITULO 12
1 EN esto juntandose muchas companias, tanto que unos a otros se hollaban,
comenzo a decir a sus discipulos: Primeramente guardaos de la levadura de los
Fariseos, que es hipocresia.
2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que
no haya de ser sabido.
3 Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, en lumbre seran oidas; y
lo que hablasteis al oido en las camaras, sera pregonado en los tejados.
4 Mas os digo, amigos mios: No temais de los que matan el cuerpo, y despues
no tienen mas que hagan:
5 mas os ensenare a quien temais: Temed a aquel que despues que hubiere
muerto, tiene potestad de echar en el quemadero: asi os digo: A este temed.
6 ?No se venden cinco pajarillos por dos blancas, y uno de ellos no esta
olvidado de Dios?
7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza, todos estan contados. No temais
pues: de mas estima sois [vosotros] que muchos pajarillos.
8 Pero os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres,
tambien el Hijo del hombre le confesara delante de los angeles de Dios.
9 Mas el que me negare delante de los hombres, sera negado delante de los
angeles de Dios.
10 Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le sera
perdonado: mas al que blasfemare contra el Espiritu Santo, no [le] sera
perdonado.
11 Y cuando os trajeren a las sinagogas, y a los magistrados y potestades,
no esteis solicitos como, o que hayais de responder, o que hayais de decir.
12 Porque el Espiritu Santo os ensenara en la misma hora lo que sera
menester decir.
13 Y LE dijo uno de la compania: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo
la herencia.
14 Mas el le dijo: Hombre, ?quien me puso por juez, o partidor sobre
vosotros?
15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de avaricia: porque la vida del hombre no
consiste en la abundancia de los bienes que posee.
16 Y les dijo una parabola, diciendo: La heredad de un hombre rico habia
llevado muchos frutos;
17 y [el] pensaba dentro de si, diciendo: ?Que hare, que no tengo donde
junte mis frutos?
18 Y dijo: Esto hare: derribare mis alfolies, y los edificare mayores; y
alli juntare todos mis frutos y mis bienes;
19 y dire a mi alma: Alma, muchos bienes tienes en deposito para muchos
anos: reposate, come, bebe, huelgate.
20 Y le dijo Dios: iLoco! esta noche vuelven a pedir tu alma; ?y lo que has
aparejado, cuyo sera?
21 Asi [es] el que hace para si tesoro, y no es rico en Dios.
22 Y dijo a sus discipulos: Por tanto os digo: No esteis solicitos de
vuestra vida, que comereis; ni del cuerpo, que vestireis.
23 La vida mas es que la comida; y el cuerpo, que el vestido.
24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan: que ni tienen
cillero, ni alfoli; y Dios los alimenta: ?cuanto de mas estima sois vosotros
que las aves?
25 ?Quien de vosotros podra con [su] solicitud anadir a su estatura un codo?
26 Pues si no podeis aun lo que es menos, ?para que estareis solicitos de lo
demas?
27 Considerad los lirios, como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que
ni Salomon con toda su gloria se vistio como uno de ellos.
28 Y si asi viste Dios a la yerba, que hoy esta en el campo, y manana es
echada en el horno, ?cuanto mas a vosotros, [hombres] de poca fe?
29 Vosotros, pues, no procureis que hayais de comer, o que hayais de beber,
y no andeis elevados:
30 porque todas estas cosas las gentes del mundo las buscan: que vuestro
Padre sabe que habeis menester estas cosas.
31 Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os seran anadidas.
32 No temais, oh manada pequena, porque al Padre ha placido daros el reino.
33 Vended lo que poseeis, y dad limosna: haceos bolsas que no se envejecen,
tesoro en los cielos que nunca falte: donde ladron no llega, ni polilla
corrompe.
34 Porque donde esta vuestro tesoro, alli tambien estara vuestro corazon.
35 Esten cenidos vuestros lomos, y [vuestros] candiles encendidos;
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