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Reina Valera New Testament of the Bible 1858 by Anon.

A >> Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1858

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9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe
sus corazones:

10 ahora pues, ?por que tentais a Dios poniendo yugo sobre la cerviz de los
discipulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

11 antes por la gracia del Senor Jesu Cristo creemos que seremos salvos,
como tambien ellos.

12 Entonces toda la multitud callo, y oyeron a Barnabas y a Pablo que
contaban cuan grandes maravillas y senales Dios habia hecho por [medio de]
ellos entre los Gentiles.

13 Y despues que hubieron callado, Jacobo respondio, diciendo: Varones
hermanos, oidme.

14 Simon ha contado como primero Dios visito a los Gentiles, para tomar de
ellos pueblo para su nombre.

15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como esta escrito:

16 Despues de esto volvere, e instaurare la cabana de David que estaba
caida: y restaurare sus ruinas, y la volvere a levantar:

17 para que el resto de los hombres busque al Senor, y todos los Gentiles
sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Senor, que hace todas estas
cosas.

18 Notorias son a Dios desde el siglo todas sus obras.

19 Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten a Dios,
no han de ser inquietados:

20 sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los idolos, y
de fornicacion, y de ahogado, y de sangre.

21 Porque Moises desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le
predique en las sinagogas, donde es leido cada sabado.

22 Entonces parecio bien a los apostoles, y a los ancianos con toda la
Iglesia, elegir varones de ellos, y enviarlos a Antioquia con Pablo y
Barnabas, a Judas que tenia por sobrenombre Barsabas, y a Silas, varones
principales entre los hermanos;

23 y escribir por mano de ellos [asi:] Los apostoles, y los ancianos, y los
hermanos, a los hermanos de los Gentiles que estan en Antioquia, y en Syria,
y en Cilicia, salud:

24 Por cuanto hemos oido que algunos, que han salido de nosotros, os han
inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros
y guardar la ley, a los cuales no mandamos:

25 nos ha parecido, congregados en uno, elegir varones, y enviarlos a
vosotros con nuestros amados Barnabas y Pablo,

26 hombres que han entregado sus vidas por el nombre de nuestro Senor Jesu
Cristo:

27 asi que, enviamos a Judas, y a Silas, los cuales tambien por palabra os
haran saber lo mismo.

28 Que ha parecido bien al Espiritu Santo, y a nosotros, de ninguna carga
poneros mas que estas cosas necesarias:

29 que os aparteis de las cosas sacrificadas a idolos, y de sangre, y de
ahogado, y de fornicacion: de las cuales cosas si os guardareis, hareis bien.
Bien tengais.

30 Ellos entonces enviados, descendieron a Antioquia, y juntando la
multitud, dieron la carta.

31 La cual como leyeron, fueron gozosos de la consolacion.

32 Judas y Silas, como ellos tambien eran profetas, consolaron y confirmaron
los hermanos con abundancia de palabra.

33 Y pasando alli algun tiempo fueron enviados de los hermanos a los
apostoles en paz.

34 Mas a Silas parecio bien de quedarse alli.

35 Y Pablo y Barnabas se estaban en Antioquia ensenando la palabra del
Senor, y anunciando el Evangelio con otros muchos.

36 Y DESPUES de algunos dias Pablo dijo a Barnabas: Volvamos a visitar los
hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del
Senor, como estan.

37 Y Barnabas queria que tomasen consigo a Juan, el que tenia por
sobrenombre Marcos:

38 mas a Pablo, le parecia que no habia de ser tomado el que se habia
apartado de ellos desde Panfilia, y no habia ido con ellos a la obra.

39 Y hubo [tal] contencion [entre ellos,] que se apartaron el uno del otro:
y Barnabas tomando a Marcos navego a Cipro.

40 Y Pablo escogiendo a Silas, se partio, encomendado de los hermanos a la
gracia de Dios:

41 y anduvo la Syria y la Cilicia confirmando las Iglesias.



CAPITULO 16

l Y VINO hasta Derbe, y Listra: y he aqui, estaba alli un discipulo, llamado
Timoteo, hijo de una mujer Judia fiel, mas de padre Griego.

2 De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en
Iconio.

3 Este quiso Pablo que fuese con el; y tomandole, le circuncido, por causa
de los Judios que estaban en aquellos lugares: porque todos sabian que su
padre era Griego.

4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos, que
habian sido determinados por los apostoles y los ancianos que [estaban] en
Jerusalem.

5 Asi que las Iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en numero
cada dia.

6 Y pasando a Frigia, y la provincia de Galacia, les fue defendido por el
Espiritu Santo de hablar la palabra en Asia.

7 Y como vinieron en Misia, tentaron de ir a Bitinia, mas no los dejo el
Espiritu ir.

8 Y pasando a Misia, descendieron a Troas.

9 Y fue mostrada a Pablo de noche una vision: Un varon Macedonio se puso
delante, rogandole, y diciendo: Pasa a Macedonia, y ayudanos.

10 Y como vio la vision, luego procuramos partir a Macedonia, certificados
que Dios nos llamaba para que les anunciasemos el Evangelio.

ll Y partidos de Troas, venimos camino derecho a Samotracia, y el dia
siguiente a Napoles.

12 Y de alli a Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia,
[y es] colonia: y estuvimos en aquella ciudad algunos dias.

13 Y un dia de los sabados salimos de la ciudad al rio, donde solia ser la
oracion; y sentandonos hablamos a las mujeres que se hablan juntado.

14 Entonces una mujer, llamada Lidia, que vendia purpura en la ciudad de los
Tiatireos, temerosa de Dios, oyo: el corazon de la cual abrio el Senor, para
que estuviese atenta a lo que Pablo decia.

15 Y como fue bautizada, con su casa, [nos] rogo, diciendo: Si habeis
juzgado que yo sea fiel al Senor, entrad en mi casa, y posad: y nos
constrinio.

16 Y acontecio, que yendo nosotros a la oracion, una muchacha que tenia
espiritu Pitonico, nos salio delante: la cual daba grande ganancia a sus amos
adivinando.

17 Esta, siguiendo a Pablo, y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos
hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.

18 Y esto hacia por muchos dias, mas desagradando [esto] a Pablo, se volvio,
y dijo al espiritu: Te mando en el nombre de Jesu Cristo, que salgas de ella.
Y salio en la misma hora.

19 Y viendo sus amos que habia salido la esperanza de su ganancia,
prendieron a Pablo y a Silas; y los trajeron a la audiencia, al magistrado.

20 Y presentandolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres alborotan
nuestra ciudad, siendo Judios;

21 y predican ritos, los cuales no nos es licito recibir ni hacer, pues
somos Romanos.

22 Y concurrio el pueblo contra ellos: y los magistrados rasgandoles sus
ropas los mandaron azotar con varas.

23 Y despues que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la
carcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia.

24 El cual, recibido este mandamiento, los metio en la carcel de mas
adentro, y les apreto los pies en el cepo.

25 Mas a media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos: y los que
estaban presos los oian.

26 Entonces fue hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los
cimientos de la carcel se movian: y luego todas las puertas se abrieron; y
las prisiones de todos se soltaron.

27 Y despertado el carcelero, como vio abiertas las puertas de la carcel,
sacando la espada se queria matar, pensando que los presos se habian huido.

28 Entonces Pablo clamo a gran voz, diciendo: No te hagas ningun mal: que
todos estamos aqui.

29 El entonces pidiendo lumbre, entro dentro, y temblando se derribo a los
pies de Pablo y de Silas.

30 Y sacandolos fuera, les dice: Senores, ?que es menester que yo haga para
ser salvo?

31 Y ellos le dijeron: Cree en el Senor Jesu Cristo, y seras salvo tu, y tu
casa.

32 Y le hablaron la palabra del Senor, y a todos los que estaban en su casa.

33 Y tomandolos [el] en aquella misma hora de la noche, les lavo los azotes;
y se bautizo luego el, y todos los suyos.

34 Y llevandolos a su casa, les puso la mesa; y se gozo de que con toda su
casa habia creido a Dios.

35 Y como fue de dia, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo:
Envia a aquellos hombres.

36 Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Que los magistrados han
enviado que seais sueltos: asi que ahora salid, e idos en paz.

37 Entonces Pablo les dijo: Azotados publicamente sin habernos oido,
[siendo] hombres Romanos, nos echaron en la carcel, ?y ahora nos echan
encubiertamente? no cierto: sino vengan ellos, y nos saquen.

38 Y los alguaciles volvieron a decir a los magistrados estas palabras: y
tuvieron miedo, oido que eran Romanos.

39 Y viniendo les pidieron perdon, y sacandolos, les rogaron que se saliesen
de la ciudad.

40 Entonces salidos de la carcel, entraron en [casa de] Lidia, y visitados
los hermanos, los consolaron, y se salieron.



CAPITULO 17

1 Y PASANDO por Amfipolis, y por Apolonia, vinieron a Tesalonica, donde
habia sinagoga de Judios.

2 Y Pablo, como acostumbraba, entro a ellos, y por tres sabados disputo con
ellos de las Escrituras,

3 declarando y proponiendo, que convenia que el Cristo padeciese, y
resucitase de los muertos; y que este era Jesu Cristo, el cual yo os anuncio.

4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los
Griegos religiosos grande multitud; y mujeres nobles no pocas.

5 Entonces los Judios que eran incredulos zelosos, tomando a algunos
ociosos, malos hombres, y juntando compania, alborotaron la ciudad; y
acometiendo la casa de Jason, procuraban sacarlos al pueblo.

6 Y no hallandolos trajeron a Jason y a algunos hermanos a los gobernadores
de la ciudad, dando voces: Que estos son los que alborotan el mundo, y han
venido aca;

7 a los cuales Jason ha recibido, y todos estos hacen contra los decretos de
Cesar, diciendo que Jesus es otro rey.

8 Y alborotaron el pueblo y a los gobernadores de la ciudad, oyendo estas
cosas.

9 Mas recibida satisfaccion de Jason, y de los demas, los soltaron.

10 Entonces los hermanos luego de noche enviaron a Pablo y a Silas a Berea,
los cuales como llegaron, entraron en la sinagoga de los Judios.

11 Y fueron estos mas nobles que los [Judios] que estaban en Tesalonica, que
recibieron la palabra con toda codicia, escudrinando cada dia las Escrituras,
si estas cosas eran asi.

12 Asi que creyeron muchos de ellos, y mujeres Griegas honestas, y varones
no pocos.

13 Mas como entendieron los Judios de Tesalonica que tambien en Berea era
anunciada la palabra de Dios por Pablo, vinieron tambien alla alborotando el
pueblo.

14 Empero luego los hermanos enviaron a Pablo que fuese como a la mar: y
Silas y Timoteo se quedaron alli.

15 Y los que habian tomado a cargo a Pablo, le llevaron hasta Atenas: y
tomando mandado de el para Silas y Timoteo, que viniesen a el lo mas presto
que pudiesen, se partieron.

16 Y esperandolos Pablo en Atenas, su espiritu se deshacia en el, viendo la
ciudad dada a idolatria.

17 Asi que disputaba en la sinagoga con los Judios y religiosos, y en la
plaza cada dia con los que le ocurrian.

18 Y algunos filosofos de los Epicureos y de los Estoicos disputaban con el;
y unos decian: ?Que quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es
predicador de nuevos dioses; porque les predicaba a Jesus, y la resurreccion.

19 Y tomandole, le trajeron al Areopago, diciendo: ?Podremos saber que sea
esta nueva doctrina que dices?

20 porque metes en nuestras orejas unas nuevas cosas: queremos pues saber
que quiere ser esto.

21 Entonces todos los Atenienses, y los huespedes extranjeros, en ninguna
otra cosa entendian sino, o en decir, o en oir alguna cosa nueva.

22 Estando pues Pablo en medio del Areopago, dijo: Varones Atenienses, en
todo os veo como mas supersticiosos:

23 porque pasando, y mirando vuestros santuarios, halle tambien un altar en
el cual estaba esta inscripcion: Al Dios no conocido. Aquel, pues, que
vosotros honrais sin conocerle, a este os anuncio yo.

24 El Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que en el [son,] este como
sea Senor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos;

25 ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo: pues el da a
todos vida, y respiracion, y todas las cosas.

26 El cual hizo de uno a todo el linaje de los hombres, para que habitasen
sobre toda la faz de la tierra, determinando las sazones, las cuales limito,
y puestos los terminos de la habitacion de ellos;

27 para que buscasen a Dios, si en alguna manera palpando le hallen: aunque
cierto no esta lejos de cada uno de nosotros.

28 Porque en el vivimos, y nos movemos, y somos: como tambien algunos de
vuestros poetas dijeron: Porque linaje de este somos tambien.

29 Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser
semejante o a oro, o a plata, o piedra, o a escultura de artificio, o de
imaginacion de hombres.

30 Asi que, disimulando Dios los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia
a todos los hombres que se arrepientan:

31 por cuanto ha establecido un dia, en el cual ha de juzgar con justicia a
todo el mundo por aquel varon al cual determino, dando fe a todos,
levantandole de los muertos.

32 Y como oyeron la resurreccion de los muertos, unos entonces se burlaban;
y otros decian: Te oiremos acerca de esto otra vez.

33 Y asi Pablo se salio en medio de ellos.

34 Mas algunos creyeron, juntandose con el: entre los cuales tambien [fue]
Dionisio el del Areopago, y una mujer llamada Damaris, y otros con ellos.



CAPITULO 18

1 PASADAS estas cosas Pablo se partio de Atenas, y vino a Corinto.

2 Y hallando a un Judio llamado Aquila, natural del Ponto, que hacia poco
que habia venido de Italia, y a Priscila su mujer, (porque Claudio habia
mandado que todos los Judios saliesen de Roma,) se vino a ellos:

3 y porque era de su oficio, poso con ellos, y trabajaba: porque el oficio
de ellos era hacer tiendas.

4 Y disputaba en la sinagoga todos los sabados, y persuadia a Judios, y a
Griegos.

5 Y como Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo era constrenido del
Espiritu, testificando a los Judios que Jesus era el Cristo.

6 Y contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos:
Vuestra sangre [sea] sobre vuestra cabeza: yo limpio: desde ahora me ire a
los Gentiles.

7 Y partiendo de alli, entro en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios,
la casa del cual estaba junto a la sinagoga.

8 Y Crispo, el preposito de la sinagoga, creyo al Senor con toda su casa: y
muchos de los Corintios oyendo, creian, y eran bautizados.

9 Entonces el Senor dijo de noche en vision a Pablo: No temas, sino habla, y
no calles:

10 porque yo estoy contigo, y ninguno te podra hacer mal: porque yo tengo
mucho pueblo en esta ciudad.

11 Y asento [alli] un ano y seis meses, ensenandoles la palabra de Dios.

12 Y siendo Gallion Proconsul de Achaya, los Judios se levantaron de un
animo contra Pablo, y le trajeron al tribunal,

13 diciendo: Que este persuade a los hombres honrar a Dios contra la ley.

14 Y comenzando Pablo a abrir la boca, Gallion dijo a los Judios: Si fuera
algun agravio, o algun crimen enorme, oh Judios, conforme a derecho yo os
tolerara:

15 mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo
vosotros: porque yo no quiero ser juez de esas cosas.

16 Y los echo del tribunal.

17 Entonces todos los Griegos tomando a Sostenes, preposito de la sinagoga,
le herian delante del tribunal: y a Gallion nada se le daba de ello.

18 MAS Pablo habiendo esperado aun alli muchos dias, despidiendose de los
hermanos, navego en Syria, y con el Priscila y Aquila, habiendose trasquilado
la cabeza en Cenchreas, porque tenia voto.

19 Y llego a Efeso, y los dejo alli: y el entrando en la sinagoga, disputo
con los Judios.

20 Los cuales rogandole que se quedase con ellos por mas tiempo, no se lo
concedio.

21 Antes se despidio de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso tenga
la fiesta que viene en Jerusalem: mas otra vez volvere a vosotros, queriendo
Dios. Y se partio de Efeso.

22 Y descendido a Cesarea, subio [a Jerusalem,] y saludo a la Iglesia,
descendio a Antioquia.

23 Y habiendo estado alli algun tiempo, se partio, andando por orden la
provincia de Galacia, y la Frigia confirmando a todos los discipulos.

24 Llego entonces a Efeso un judio llamado Apolos, natural de Alejandria,
varon elocuente, poderoso en las Escrituras.

25 Este era instruido en el camino del Senor, y ferviente de espiritu,
hablaba y ensenaba diligentemente las cosas que son del Senor, ensenado
solamente en el bautismo de Juan.

26 Y comenzo a tratar confiadamente en la sinagoga, al cual como oyeron
Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon mas particularmente el camino
de Dios.

27 Y queriendo el pasar a Achaya, los hermanos exhortados, escribieron a los
discipulos que le recibiesen, y venido el, aprovecho mucho por la gracia a
los que habian creido.

28 Porque con gran vehemencia convencia publicamente a los Judios, mostrando
por las Escrituras que era el Cristo.



CAPITULO 19

1 Y ACONTECIO, que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, andadas
las regiones superiores, vino a Efeso, donde hallando ciertos discipulos,

2 dijoles: ?Habeis recibido al Espiritu Santo despues que creisteis? Y ellos
le dijeron: Antes ni aun hemos oido si hay Espiritu Santo.

3 Entonces les dijo: ?En que pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el
bautismo de Juan.

4 Y dijo Pablo: Juan bautizo con bautismo de penitencia, diciendo al pueblo,
que creyesen en el que habia de venir despues de el, es a saber, en Jesus el
Cristo.

5 Oidas estas cosas fueron bautizados en el nombre del Senor Jesus.

6 Y como Pablo les puso las manos encima, vino sobre ellos el Espiritu
Santo, y hablaban en lenguas, y profetizaban.

7 Y eran estos varones todos como doce.

8 Y entrando el dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de
tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios.

9 Mas endureciendose algunos, y no creyendo, maldiciendo el camino [del
Senor] delante de la multitud, apartandose de ellos, aparto los discipulos,
disputando cada dia en la escuela de un senor:

10 y esto por dos anos; de tal manera que todos los que habitaban en Asia,
Judios y Griegos, oyeron la palabra del Senor Jesus.

11 Y hacia Dios maravillas no cualesquiera por la mano de Pablo.

12 De tal manera que aun se llevasen sobre los enfermos los sudarios y los
panuelos de su cuerpo; y las enfermedades se iban de ellos, y los malos
espiritus salian de ellos.

13 Y algunos de los Judios exorcistas vagabundos tentaron a invocar el
nombre del Senor Jesus sobre los que tenian espiritus malos, diciendo: Os
conjuramos por Jesus, el que Pablo predica.

14 Y habia unos siete hijos de un Sceva, Judio, principe de los sacerdotes,
que hacian esto.

15 Y respondiendo el espiritu malo, dijo: A Jesus conozco, y a Pablo se:
mas, vosotros, ?quien sois?

16 Y el hombre en quien estaba el espiritu malo, saltando en ellos, y
ensenoreandose de ambos, pudo mas que ellos, de tal manera que huyeron de
aquella casa desnudos y heridos.

17 Y esto fue notorio a todos, asi Judios como Griegos, los que habitaban en
Efeso: y cayo temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Senor
Jesus.

18 Y muchos de los que habian creido, venian confesando, y dando cuenta de
sus hechos.

19 Asimismo muchos de los que habian seguido curiosidades, trajeron los
libros, y quemaronlos delante de todos: y echada cuenta del precio de ellos,
hallaron [que montaban] cincuenta mil denarios.

20 Asi crecia poderosamente la palabra del Senor, y prevalecia.

21 Y ACABADAS estas cosas, propuso Pablo por espiritu (andada Macedonia y
Achaya) de partirse a Jerusalem, diciendo: Despues que hubiere estado alla,
me sera menester ver tambien a Roma.

22 Y enviando a Macedonia a dos de los que le ayudaban, [es a saber,]
Timoteo y Erasto, el se estuvo por [algun] tiempo en Asia.

23 Entonces hubo un alboroto no pequeno acerca del camino [del Senor.]

24 Porque un platero, llamado Demetrio, el cual hacia de plata templos de
Diana, daba a los artifices no poca ganancia.

25 A los cuales juntados con los oficiales de semejante oficio, dijo:
Varones, ya sabeis que de este oficio tenemos ganancia:

26 y veis, y ois que este Pablo, no solamente en Efeso, mas aun grande
multitud de casi toda la Asia, aparta con persuasion, diciendo: Que no son
dioses los que se hacen con las manos.

27 Y no solamente hay peligro de que esta ganancia se nos vuelva en
reproche, mas aun tambien que el templo de la grande diosa Diana sea estimado
en nada, y comience a ser destruida su majestad, la cual honra toda la Asia,
y el mundo.

28 Oidas estas cosas, se llenaron de ira, y dieron alarido, diciendo:
iGrande Diana de los Efesios!

29 Y toda la ciudad se lleno de confusion, y unanimes arremetieron al
teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, Macedonios, companeros de Pablo.

30 Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discipulos no le dejaron.

31 Tambien algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos, enviaron
a el rogando que no se presentase en el teatro.

32 Y otros gritaban otro: porque la concurrencia era confusa, y los mas no
sabian porque se habian juntado.

33 Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, rempujandole los Judios.
Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, queria dar razon al pueblo.

34 Al cual como conocieron que era Judio, fue hecha una voz de todos que
gritaron casi por dos horas: iGrande Diana de los Efesios!

35 Entonces el escribano apaciguando las companias, dijo: Varones Efesios,
porque ?quien hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es
honradora de la grande diosa Diana, y de la imagen venida de Jupiter?

36 asi que pues esto no puede ser contradicho, conviene que os apacigueeis, y
que nada hagais temerariamente:

37 que habeis traido a estos hombres, ni sacrilegos, ni blasfemadores de
vuestra diosa:

38 que si Demetrio, y los oficiales que estan con el, tienen negocio con
alguno, audiencias se hacen, y proconsules hay, acusense los unos a los
otros:

39 y si demandais alguna otra cosa, en legitimo ayuntamiento se puede
despachar:

40 que peligro hay de que seamos argueidos de sedicion por hoy: no habiendo
ninguna causa por la cual podamos dar razon de este concurso. Y habiendo
dicho esto, despidio el concurso.



CAPITULO 20

1 Y DESPUES que ceso el alboroto, llamando Pablo los discipulos, habiendolos
exhortado, se despidio, y se partio para ir a Macedonia.

2 Y despues que hubo andado aquellas partes, y exhortadolos con abundancia
de palabra, vino a Grecia.

3 Donde habiendo estado tres meses, habiendo de navegar en Siria, le fueron
puestas asechanzas por los Judios: y tomo consejo de volverse por Macedonia.

4 Y le acompanaron hasta Asia Sopater Bereense; y Tesalonicenses, Aristarco
y Segundo; y Gayo Derbeo; y Timoteo; y Asianos, Tychico y Trofimo.

5 Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.

6 Y nosotros, pasados los dias de los panes sin levadura, navegamos de
Filipos, y venimos a ellos a Troas en cinco dias, donde estuvimos siete dias.

7 Y el primero de los sabados, juntos los discipulos a partir el pan, Pablo
les ensenaba, habiendo de partir al dia siguiente; y alargo el sermon hasta
la media noche.

8 Y habia muchas lamparas en el cenadero donde estaban congregados.

9 Y un mancebo llamado Euticho, que estaba sentado en una ventana, tomado de
un sueno profundo, como Pablo disputaba largamente, derribado del sueno, cayo
desde el tercer cenadero abajo; y fue alzado muerto.

10 Al cual como Pablo descendiese, se derribo sobre el, y abrazandole, dijo:
No os alboroteis, que su alma esta en el.

11 Y subiendo, y partiendo el pan, y gustando, hablo largamente hasta el
alba, y asi se partio.

12 Y trajeron al mozo vivo, y fueron consolados no poco.

13 Y nosotros subiendo en el navio navegamos a Ason, para recibir de alli a
Pablo: porque asi habia determinado de venir por tierra.

14 Y como se junto con nosotros en Ason, tomandole venimos a Mitilene.

15 Y navegando de alli, al dia siguiente venimos delante de Chio, y otro dia
tomamos puerto en Samo; y habiendo reposado en Trogilio, el dia siguiente
venimos a Mileto.

16 Porque Pablo habia propuesto de pasar adelante de Efeso, por no detenerse
en Asia: porque se apresuraba por hacer el dia de Pentecostes, si le fuese
posible, en Jerusalem.

17 Y ENVIANDO desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la
Iglesia.

18 los cuales como vinieron a el, les dijo: Vosotros sabeis que desde el
primer dia que entre en Asia, como he sido con vosotros por todo el tiempo,

19 sirviendo al Senor con toda humildad, y con muchas lagrimas y tentaciones
que me han venido por las asechanzas de los Judios:

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Poetry Workshop creature features

For many years my local corner shop displayed a large sign in its window telling local residents to "use us or lose us!" It always looked a rather toothless threat to me. After all, if I didn't use them, what difference would it make to me if they weren't there? And surely a corner shop, one that had been there for years, would have enough customers to survive without recourse to such apocalyptic warning? But it didn't and was soon converted into flats.

This community shop was destroyed not so much by the pressures of the supermarkets or people's commuting patterns, but simply by customer apathy. It's something to think about as crime writers and readers across the world mourn the imminent passing of Maxim Jakubowski's celebrated Charing Cross Road bookshop in London, Murder One.

Apathy is a strange word to connect to a bookstore that thrives on passion. It's noticeable when you walk through the door, when you speak to the friendly, knowledgeable staff, when you look at the shelves and see the vast range of titles on offer. This isn't your regular kind of bookstore: the first time I visited spent a whole lunch break looking up and down, from floor to ceiling from table to table; it was an hour that changed my perception of both crime writing and of bookselling.

Murder One was – and for a few weeks will remain – a shop that took crime seriously. Not in the sense that it intellectualised it, or made unsubstantiated claims for its importance, but in the way that it treated crime writing with the respect it was due. With a genre that has so many off-shoots, branches and sub-genres, it took a shop of Murder One's calibre to show just how diverse, interesting and mentally stimulating crime could be – far more than the guilty pleasure I had, until then, considered it.

Thanks to judicious recommendations, enticing table displays and hours of foraging among the stacks, I discovered writers that I would never have picked up, let alone read. You could always get the latest blockbuster, but delve a little deeper and you'd find books that were not stocked anywhere else, novels that, like the perfect crime, were hidden from public view. The Martin Beck novels by Sjöwall & Wahlöö – probably my favourite sequence of novels in any genre – were introduced to me via Murder One, as were Kem Nunn, Sue Grafton, and Henning Mankell. It's also the staff of Murder One who piqued my interest in the inimitable Fred Vargas, and I can't thank them enough for the introduction.

Inclusive and without snobbery, Murder One amply demonstrated that the best bookshops are places not just of commerce, but of community; places that make feel you belong. It's the kind of store that bibliophiles dream about: well-stocked, well-staffed and shabby enough to lose days browsing within. It's just unfortunate that such shops don't have enough paying customers to keep them afloat, or that these customers visit all too infrequently – something of which I'm certainly guilty.

These kinds of shops are facing a long, bloody battle – and one which, without significant reinforcements, they are likely to lose. As we hear of the travesty of another brilliant independent going down, we'll mourn the loss, wring our hands and damn Amazon and the supermarkets and Waterstone's. Yet perhaps the most important detail we'll probably keep under wraps: the last time we actually spent any money there.

Murder One closing its doors for the final time is undoubtedly a .38 shell for independent bookshops, but whether it's body blow or a warning shot all depends upon us, the consumers. No one, no matter how iconic or established, can exist on fond memories alone: just ask Woolworths. Use these shops now, because it doesn't take a master sleuth to deduce what will happen if we don't.

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