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Reina Valera New Testament of the Bible 1858 by Anon.

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50 El entonces echando su capa, se levanto, y vino a Jesus.

51 Y respondiendo Jesus, le dice: ?Que quieres que te haga? Y el ciego le
dice: Maestro, que cobre la vista.

52 Y Jesus le dijo: Ve: tu fe te ha salvado. Y luego cobro la vista, y
seguia a Jesus en el camino.



CAPITULO 11

1 Y COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethphage, y de Bethania, al monte de
las Olivas, envia dos de sus discipulos,

2 y les dice: Id al lugar que esta delante de vosotros, y luego entrados en
el, hallareis un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido:
desatadle, y traedle.

3 Y si alguien os dijere: ?Por que haceis eso? decid que el Senor le ha
menester; y luego le enviara aca.

4 Y fueron, y hallaron el pollino atado a la puerta fuera, entre dos
caminos; y le desatan.

5 Y unos de los que estaban alli, les dijeron: ?Que haceis desatando el
pollino?

6 Ellos entonces les dijeron como Jesus habia mandado; y los dejaron.

7 Y trajeron el pollino a Jesus, y echaron sobre el sus vestidos, y [el] se
sento sobre el.

8 Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los
arboles, y tendian por el camino.

9 Y los que iban delante, y los que iban detras daban grita, diciendo:
iHosanna! iBendito el que viene en el nombre del Senor!

10 Bendito el reino que viene en el nombre del Senor de nuestro padre David:
iHosanna en las alturas!

11 Y entro Jesus en Jerusalem, y en el templo; y habiendo mirado al rededor
todas las cosas, y siendo ya tarde se salio a Bethania con los doce.

12 Y el dia siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.

13 Y viendo de lejos una higuera, que tenia hojas, vino [a ver] si quiza
hallaria en ella alga, y como vino a ella, nada hallo sino hojas: porque no
era tiempo de higos.

14 Entonces Jesus respondiendo, dijo a la higuera: Nunca mas nadie coma de
ti fruto para siempre. Y [esto] oyeron sus discipulos.

15 Vienen pues a Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenzo a echar
fuera a los que vendian y compraban en el templo: y trastorno las mesas de
los monederos, y las sillas de los que vendian palomas.

16 Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.

17 Y les ensenaba, diciendo: ?No esta escrito, que mi casa, casa de oracion
sera llamada de todas las gentes? y vosotros la habeis hecho cueva de
ladrones.

18 Y oyeron[lo] los escribas y los principes de los sacerdotes, y procuraban
como le matarian: porque le tenian miedo, por cuanto toda la compania estaba
fuera de si de su doctrina.

19 Mas como fue tarde, Jesus salio de la ciudad.

20 Y PASANDO por la manana, vieron que la higuera se habia secado desde las
raices.

21 Entonces Pedro acordandose, le dice: Maestro, he aqui, la higuera que
maldijiste se ha secado.

22 Y respondiendo Jesus, les dice: Tened fe de Dios.

23 Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte:
Quitate, y echate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que sera
hecho lo que dice, lo que dijere le sera hecho.

24 Por tanto os digo, que todo lo que orando pidiereis, creed que [lo]
recibireis, y os vendra.

25 Y cuando estuviereis orando, perdonad, si teneis alga contra alguno, para
que vuestro Padre que [esta] en los cielos, os perdone a vosotros vuestras
ofensas.

26 Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que [esta] en
los cielos, os perdonara vuestras ofensas.

27 Y VOLVIERON a Jerusalem; y andando el por el templo, vienen a el los
principes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos,

28 y le dicen: ?Con que facultad haces estas cosas, y quien te ha dado esta
facultad para hacer estas cosas?

29 Y Jesus entonces respondiendo, les dice: Os preguntare tambien yo una
palabra, y respondedme, y os dire con que facultad hago estas cosas:

30 ?El bautismo de Juan, era del cielo, o de los hombres? respondedme.

31 Entonces ellos pensaron dentro de si, diciendo: Si dijeremos: Del cielo,
dira: ?Por que pues no le creisteis?

32 Y si dijeremos: De los hombres, tememos al pueblo: porque todos tenian de
Juan, que verdaderamente era profeta.

33 Y respondiendo, dicen a Jesus: No sabemos. Entonces respondiendo Jesus,
les dice: Tampoco yo os dire con que facultad hago estas cosas.



CAPITULO 12

1 Y COMENZO a hablarles por parabolas: Planto un hombre una vina, y la cerco
con seto, y le hizo un foso, y edifico una torre, y la arrendo a labradores,
y se partio lejos.

2 Y envio un siervo a los labradores, al tiempo, para que tomase de los
labradores del fruto de la vina:

3 mas ellos tomandole le hirieron, y le enviaron vacio.

4 Y volvio a enviarles otro siervo: mas [ellos] apedreandole, le hirieron en
la cabeza, y volvieron a enviarle afrentado.

5 Y volvio a enviar otro, y a aquel mataron: y a otros muchos, hiriendo unos
y matando a otros.

6 Teniendo, pues, aun un hijo suyo amado, le envio tambien a ellos el
postrero, diciendo: Porque tendran en reverencia a mi hijo.

7 Mas aquellos labradores dijeron entre si: Este es el heredero, venid,
matemosle, y la herencia sera nuestra.

8 Y prendiendole, le mataron, y echaron fuera de la vina.

9 ?Que, pues, hara el senor de la vina? Vendra, y destruira a estos
labradores, y dara su vina a otros.

10 ?Ni aun esta escritura habeis leido: La piedra que condenaron los que
edificaban, esta es puesta por cabeza de esquina:

11 por el Senor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

12 Y procuraban prenderle: mas temian la multitud, porque entendian que
decia a ellos aquella parabola: y dejandole se fueron.

13 Y ENVIAN a el algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le
tomasen en [alguna] palabra.

14 Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, ya sabemos que eres hombre de
verdad; y no te cuidas de nadie: porque no miras a la apariencia de hombres,
antes con verdad ensenas el camino de Dios: ?es licito dar tributo a Cesar, o
no? ?daremos, o no daremos?

15 Entonces el como entendia la hipocresia de ellos, les dijo: ?Por que me
tentais? traedme la moneda para que la vea.

16 Y ellos se la trajeron; y les dice: ?Cuya es esta imagen, y esta
inscripcion? Y ellos le dijeron: De Cesar.

17 Y respondiendo Jesus, les dijo: Dad lo que [es] de Cesar, a Cesar; y lo
que [es] de Dios, a Dios. Y se maravillaron de ello.

18 Entonces vienen a el los Saduceos, que dicen que no hay resurreccion, y
le preguntaron, diciendo:

19 Maestro, Moises nos escribio, que si el hermano de alguno muriese, y
dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y despierte
simiente a su hermano.

20 Fueron, pues, siete hermanos; y el primero tomo mujer; y muriendo, no
dejo simiente.

21 Y la tomo el segundo, y murio; y ni aquel tampoco dejo simiente; y el
tercero, de la misma manera.

22 Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente: a la postre murio
tambien la mujer.

23 En la resurreccion, pues, cuando resucitaren, ?mujer de cual de ellos
sera? porque los siete la tuvieron por mujer.

24 Entonces respondiendo Jesus, les dice: ?No errais por eso, porque no
sabeis las Escrituras, ni la potencia de Dios?

25 Porque cuando resucitaran de los muertos, ni maridos tomaran mujeres, ni
mujeres maridos: mas son como los angeles que [estan] en los cielos.

26 Y de los muertos que hayan de resucitar, ?no habeis leido en el libro de
Moises, como le hablo Dios en el zarzal, diciendo: Yo [soy] el Dios de
Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

27 No es Dios de muertos, mas Dios de vivos: asi que vosotros mucho errais.

28 Y llegandose uno de los escribas, que los habia oido disputar, y sabia
que les habia respondido bien, le pregunto: ?Cual era el mas principal
mandamiento de todos?

29 Y Jesus le respondio: El mas principal mandamiento de todos [es:] Oye
Israel, el Senor nuestro Dios, el Senor, uno es:

30 amaras pues al Senor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de
todo tu pensamiento, y de todas tus fuerzas: este es el mas principal
mandamiento.

31 Y el segundo es semejante a el: Amaras a tu projimo, como a ti mismo. No
hay otro mandamiento mayor que estos.

32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es
Dios, y no hay otro fuera de el;

33 y que amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de toda el alma,
y de todas las fuerzas, y amar al projimo como a si mismo, mas es que todos
los holocaustos y sacrificios.

34 Jesus entonces viendo que habia respondido sabiamente, le dice: No estas
lejos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar.

35 Y respondiendo Jesus decia, ensenando en el templo: ?Como dicen los
escribas que el Cristo es hijo de David?

36 Porque el mismo David dijo por Espiritu Santo: Dijo el Senor a mi Senor:
Asientate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

37 Luego llamandole el mismo David Senor, ?de donde pues es su hijo? Y mucha
compania le oia de buena gana.

38 Y LES decia en su doctrina: Guardaos de los escribas, que quieren andar
con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas,

39 y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las
cenas:

40 que tragan las casas de las viudas, y ponen delante que hacen largas
oraciones: estos recibiran mayor juicio.

41 Y estando sentado Jesus delante del arca de la ofrenda, miraba como el
pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

42 Y como vino una viuda pobre, echo dos minutos que son un cuarto.

43 Entonces llamando a sus discipulos, les dice: De cierto os digo, que esta
viuda pobre echo mas que todos los que han echado en el arca:

44 porque todos han echado de lo que les sobra: mas esta de su pobreza echo
todo lo que tenia, todo su alimento.



CAPITULO 13

1 Y SALIENDO del templo le dice uno de sus discipulos: Maestro, mira que
piedras, y que edificios.

2 Y Jesus respondiendo, le dijo: ?Ves estos grandes edificios? no quedara
piedra sobre piedra que no sea derribada.

3 Y sentandose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron
aparte Pedro, y Jacobo, y Juan, y Andres:

4 Dinos, ?cuando seran estas cosas? ?y que senal [habra] cuando todas las
cosas han de ser acabadas?

5 Y Jesus respondiendoles, comenzo a decir: Mirad que nadie os engane:

6 porque vendran muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y
enganaran a muchos.

7 Mas cuando oyereis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbeis:
porque conviene hacerse [asi,] mas aun no [sera] el fin.

8 Porque gente se levantara contra gente, y reino contra reino; y habra
terremotos en cada lugar, y habra hambres, y alborotos: principios de dolores
[seran] estos.

9 Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregaran en concilios, y en
sinagogas: sereis azotados; y delante de presidentes y de reyes sereis
llamados por causa de mi, por testimonio a ellos.

10 Y a todas las gentes conviene que el Evangelio sea predicado antes.

11 Y cuando os trajeren entregandoos, no premediteis que habeis de decir, ni
[lo] penseis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad: porque no
sois vosotros los que hablais, sino el Espiritu Santo.

12 Y entregara a la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se
levantaran los hijos contra los padres, y los mataran.

13 Y sereis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta
el fin, este sera salvo.

14 Empero cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fue dicha por el
profeta Daniel, que estara donde no debe, (el que lee, entienda,) entonces
los que [estuvieren] en Judea huyan a los montes;

15 y el que [estuviere] sobre la casa, no descienda a la casa, ni entre para
tomar algo de su casa;

16 y el que estuviere en el campo, no torne atras, [ni aun] a tomar su capa.

17 Mas iay de las prenadas, y de las que criaren en aquellos dias!

18 Orad pues que no acontezca vuestra huida en invierno.

19 Porque seran aquellos dias [una] afliccion, cual nunca fue desde el
principio de la creacion [de las cosas] que crio Dios, hasta este tiempo, ni
sera.

20 Y si el Senor no hubiese acortado aquellos dias, ninguna carne se
salvaria: mas por causa de los escogidos, que el escogio, acorto aquellos
dias.

21 Y entonces si alguno os dijere: He aqui, aqui esta el Cristo; o he aqui,
alli [esta,] no [le] creais:

22 porque se levantaran falsos Cristos, y falsos profetas; y daran senales y
prodigios, para enganar, si se pudiese hacer, aun a los escogidos.

23 Mas vosotros mirad: he aqui, os lo he dicho antes todo.

24 Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se
oscurecera, y la luna no dara su resplandor.

25 Y las estrellas caeran del cielo, y las virtudes que [estan] en los
cielos seran conmovidas.

26 Y entonces veran al Hijo del hombre, que vendra en las nubes con mucha
potestad y gloria.

27 Y entonces enviara sus angeles, y juntara sus escogidos de los cuatro
vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

28 De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se hace tierna, y
brota hojas, conoceis que el verano esta cerca.

29 Asi tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que esta
cerca a las puertas.

30 De cierto os digo, que no pasara esta generacion que todas estas cosas no
sean hechas.

31 El cielo y la tierra pasaran, mas mis palabras nunca pasaran.

32 Empero de aquel dia, y de la hora, nadie sabe ni aun los angeles que
estan en el cielo, ni el mismo Hijo, sino el Padre.

33 Mirad, velad, y orad: porque no sabeis cuando sera el tiempo.

34 Como el hombre que partiendose lejos, dejo su casa, y dio a sus siervos
su hacienda, y a cada uno cargo, y al portero mando que velase:

35 velad pues, porque no sabeis cuando el senor de la casa vendra; a la
tarde, o a la media noche, o al canto del gallo, o a la manana;

36 porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

37 Y las cosas que a vosotros digo, a todos [las] digo: Velad.

CAPITULO 14

1 Y ERA la pascua, y [los dias] de los panes sin levadura dos dias despues,
y procuraban los principes de los sacerdotes y los escribas como le
prenderian por engano, y le matarian.

2 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto del
pueblo.

3 Y estando el en Bethania en casa de Simon el leproso, y sentado a la mesa,
vino una mujer teniendo un [vaso de] alabastro de ungueento de nardo espique
de mucho precio, y quebrando el alabastro se lo derramo en la cabeza.

4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de si, y dijeron: ?Para que se ha
hecho esta perdicion de ungueento?

5 porque podia esto ser vendido por mas de trescientos denarios, y darse a
los pobres. Y bramaban contra ella.

6 Mas Jesus dijo: Dejadla: ?por que la fatigais? buena obra me ha hecho:

7 que siempre tendreis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les
podreis hacer bien: mas a mi no siempre [me] tendreis:

8 esta, lo que pudo, hizo: porque ha prevenido a ungir mi cuerpo para la
sepultura:

9 de cierto os digo, que donde quiera que fuere predicado este Evangelio en
todo el mundo, tambien esto que ha hecho esta, sera dicho para memoria de
ella.

10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino a los principes de los
sacerdotes, para entregarsele.

11 Y ellos oyendolo se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y
buscaba oportunidad como le entregaria.

12 Y EL primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando
sacrificaban la pascua, sus discipulos le dicen: ?Donde quieres que vamos a
aparejarte, para que comas la pascua?

13 Y envia dos de sus discipulos, y les dice: Id a la ciudad, y os
encontrara un hombre que lleva un cantaro de agua, seguidle;

14 y donde entrare, decid al senor de la casa: El Maestro dice: ?Donde esta
el aposento donde tango que comer la pascua con mis discipulos?

15 Y el os mostrara un gran cenadero aparejado, aderezad para nosotros alli.

16 Y fueron sus discipulos, y vinieron a la ciudad, y hallaron como les
habia dicho, y aderezaron la pascua.

17 Y llegada la tarde, vino con los doce.

18 Y como se sentaron a la mesa, y comiesen, dice Jesus: De cierto os digo,
que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

19 Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle cada uno por si:
?[Sere] yo? y el otro: ?[Sere] yo?

20 Y el respondiendo, les dijo: Uno de los doce que moja conmigo en el
plato:

21 a la verdad el Hijo del hombre va, como esta de el escrito: mas iay de
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera, si no
fuera nacido el tal hombre.

22 Y estando ellos comiendo, tomo Jesus el pan, y bendiciendo partio, y les
dio, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo.

23 Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de el
todos.

24 Y les dice: Esto es mi sangre del Nuevo Testamento, que por muchos es
derramada:

25 de cierto os digo, que no bebere mas del fruto de la vid hasta aquel dia,
cuando lo bebere nuevo en el reino de Dios.

26 Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de las Olivas.

27 Jesus entonces les dice: Todos sereis escandalizados en mi esta noche,
porque escrito esta: Herire al pastor, y seran derramadas las ovejas:

28 mas despues que haya resucitado, ire delante de vosotros a Galilea.

29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.

30 Y le dice Jesus: De cierto te digo, tu, hoy, esta noche, antes que el
gallo haya cantado dos veces, me negaras tres veces.

31 Mas el mucho mas decia: Si me fuere menester morir contigo, no te negare.
Tambien todos decian lo mismo.

32 Y VIENEN al lugar que se llama Gethsemane, y dice a sus discipulos:
Sentaos aqui, entre tanto que oro.

33 Y toma consigo a Pedro, y a Jacobo, y a Juan, y comenzo a atemorizarse, y
a angustiarse.

34 Y les dice: De todas partes esta triste mi alma hasta la muerte: esperad
aqui, y velad.

35 Y yendose un poco adelante, se postro en tierra, y oro, que si fuese
posible, pasase de el aquella hora:

36 y dijo: Abba, Padre, todas las cosas son a ti posibles: traspasa de mi
este vaso: empero no lo que yo quiero, sino lo que tu.

37 Y vino, y los hallo durmiendo; y dice a Pedro: ?Simon, duermes? ?no has
podido velar una hora?

38 velad, y orad, no entreis en tentacion: el espiritu a la verdad [es]
presto, mas la carne enferma.

39 Y volviendose a ir, oro, y dijo las mismas palabras.

40 Y vuelto, los hallo otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos estaban
cargados, y no sabian que responderle.

41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya, y descansad: basta: la hora
es venida: he aqui, el Hijo del hombre es entregado en manos de los
pecadores:

42 levantaos, vamos: he aqui, el que me entrega esta cerca.

43 Y luego, aun hablando el, vino Judas, que era uno de los doce, y con el
mucha compania con espadas y bastones, de parte de los principes de los
sacerdotes, y de los escribas, y de los ancianos.

44 Y el que le entregaba les habia dado senal comun, diciendo: Al que yo
besare, aquel es: prendedle, y llevadle seguramente.

45 Y como vino, se llego luego a el, y le dice: Maestro, Maestro, y le beso.

46 Entonces ellos echaron en el sus manos, y le prendieron.

47 Y uno de los que estaban alli, sacando el cuchillo, hirio al siervo del
sumo pontifice, y le corto la oreja.

48 Y respondiendo Jesus, les dijo: ?Como a ladron, habeis salido con espadas
y con bastones a tomarme?

49 cada dia estaba con vosotros ensenando en el templo, y no me tomasteis.
Mas, para que se cumplan las Escrituras.

50 Entonces dejandole todos [sus discipulos] huyeron.

51 Empero un mancebillo le seguia cubierto de una sabana sobre [el cuerpo]
desnudo; y los mancebillos le prendieron.

52 Mas el, dejando la sabana, se huyo de ellos desnudo.

53 Y TRAJERON a Jesus al sumo pontifice; y se juntaron a el todos los
principes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.

54 Empero Pedro le siguio de lejos hasta dentro del patio del sumo
pontifice; y estaba sentado con los servidores, y calentandose al fuego.

55 Y los principes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban [algun]
testimonio contra Jesus, para entregarle a la muerte: mas no hallaban.

56 Porque muchos decian falso testimonio contra el: mas sus testimonios no
concertaban.

57 Entonces levantandose unos, dieron falso testimonio contra el, diciendo:

58 Nosotros le hemos oido decir: Yo derribare este templo, que es hecho de
manos, y en tres dias edificare otro hecho sin manos.

59 Mas ni aun asi se concertaba el testimonio de ellos.

60 El sumo pontifice entonces, levantandose en medio, pregunto a Jesus,
diciendo: ?No respondes algo? ?que atestiguan estos contra ti?

61 Mas el callaba, y nada respondio. El sumo pontifice le volvio a
preguntar, y le dice: ?Eres tu el Cristo, Hijo del Bendito?

62 Y Jesus le dijo: Yo soy; y vereis al Hijo del hombre asentado a la
diestra de la potencia [de Dios,] y que viene en las nubes del cielo.

63 Entonces el pontifice, rasgando sus vestidos, dijo: ?Que mas tenemos
necesidad de testigos?

64 oido habeis la blasfemia: ?que os parece? Y ellos todos le condenaron ser
culpado de muerte.

65 Y algunos comenzaron a escupir en el, y cubrir su rostro, y a darle
bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herian de bofetadas.

66 Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo
pontifice;

67 y como vio a Pedro que se calentaba, mirandole, dice: Y tu con Jesus el
Nazareno eras.

68 Mas el nego, diciendo: No [le] conozco, ni se lo que te dices. Y se salio
fuera a la entrada, y canto el gallo.

69 Y la criada viendole otra vez, comenzo a decir a los que estaban alli:
Este es de ellos.

70 Mas el nego otra vez. Y poco despues otra vez los que estaban alli,
dijeron a Pedro: Verdaderamente eres de ellos; porque eres Galileo, y tu
habla es semejante.

71 Y el comenzo a anatematizarse y jurar: No conozco a este hombre que
decis.

72 Y el gallo canto la segunda vez; y Pedro se acordo de las palabras que
Jesus le habia dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negaras tres
veces: y comenzo a llorar.



CAPITULO 15

1 E LUEGO por la manana, hecho consejo, los sumos sacerdotes con los
ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, trajeron a Jesus atado,
y le entregaron a Pilato.

2 Y le pregunto Pilato: ?Eres tu el rey de los Judios? Y respondiendo el, le
dijo: Tu lo dices.

3 Y le acusaban los principes de los sacerdotes mucho.

4 Y le pregunto otra vez Pilato, diciendo: ?No respondes algo? mira cuan
muchas cosas atestiguan contra ti.

5 Mas Jesus ni aun con eso respondio, que Pilato se maravillaba.

6 Empero en el dia de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que
pidiesen.

7 Y habia uno que se llamaba Barrabas, preso con sus companeros de la
revuelta, que en una revuelta habian hecho muerte.

8 Y la multitud, dando voces, comenzo a pedir como siempre les habia hecho.

9 Y Pilato les respondio, diciendo: ?Quereis que os suelte al rey de los
Judios?

10 Porque conocia que por envidia le habian entregado los principes de los
sacerdotes.

11 Mas los principes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les
soltase antes a Barrabas.

12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ?Que pues quereis que haga de
el que llamais rey de los Judios?

13 Y ellos volvieron a dar voces: Crucificale.

14 Mas Pilato les decia: ?Pues, que mal ha hecho? Y ellos daban mas voces:
Crucificale.

15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les solto a Barrabas, y entrego
a Jesus, azotado, para que fuese crucificado.

16 Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es a saber, a la
audiencia; y convocan toda la cuadrilla,

17 y le visten de purpura, y le ponen una corona tejida de espinas;

18 y comenzaron a saludarle: Tengas gozo, rey de los Judios.

19 Y le herian su cabeza con una cana, y escupian en el, y le adoraban
hincadas las rodillas.

20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la [ropa de] purpura, y
le vistieron sus propios vestidos; y le sacan para crucificarle.

21 Y cargaron a uno que pasaba, (Simon Cireneo, padre de Alejandro y de
Rufo, que venia del campo,) para que llevase su cruz.

22 Y le llevan al lugar de Golgotha, que declarado quiere decir, lugar de la
Calavera.

23 Y le dieron a beber vino mirrado; mas el no le tomo.

24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando
suertes sobre ellos, que llevaria cada uno.

25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.

26 Y el titulo escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.

27 Y crucificaron con el dos ladrones, uno a su mano derecha, y otro a su
mano izquierda.

28 Y se cumplio la Escritura que dice: Y con los inicuos fue contado.

29 Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: iAh!
que derribas el templo de Dios, y en tres dias le edificas:

30 salvate a ti mismo, y desciende de la cruz.

31 Y de esta manera tambien los principes de los sacerdotes escarneciendo,
decian unos a otros, con los escribas: A otros salvo, a si mismo no puede
salvar:

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Poetry Workshop creature features

For many years my local corner shop displayed a large sign in its window telling local residents to "use us or lose us!" It always looked a rather toothless threat to me. After all, if I didn't use them, what difference would it make to me if they weren't there? And surely a corner shop, one that had been there for years, would have enough customers to survive without recourse to such apocalyptic warning? But it didn't and was soon converted into flats.

This community shop was destroyed not so much by the pressures of the supermarkets or people's commuting patterns, but simply by customer apathy. It's something to think about as crime writers and readers across the world mourn the imminent passing of Maxim Jakubowski's celebrated Charing Cross Road bookshop in London, Murder One.

Apathy is a strange word to connect to a bookstore that thrives on passion. It's noticeable when you walk through the door, when you speak to the friendly, knowledgeable staff, when you look at the shelves and see the vast range of titles on offer. This isn't your regular kind of bookstore: the first time I visited spent a whole lunch break looking up and down, from floor to ceiling from table to table; it was an hour that changed my perception of both crime writing and of bookselling.

Murder One was – and for a few weeks will remain – a shop that took crime seriously. Not in the sense that it intellectualised it, or made unsubstantiated claims for its importance, but in the way that it treated crime writing with the respect it was due. With a genre that has so many off-shoots, branches and sub-genres, it took a shop of Murder One's calibre to show just how diverse, interesting and mentally stimulating crime could be – far more than the guilty pleasure I had, until then, considered it.

Thanks to judicious recommendations, enticing table displays and hours of foraging among the stacks, I discovered writers that I would never have picked up, let alone read. You could always get the latest blockbuster, but delve a little deeper and you'd find books that were not stocked anywhere else, novels that, like the perfect crime, were hidden from public view. The Martin Beck novels by Sjöwall & Wahlöö – probably my favourite sequence of novels in any genre – were introduced to me via Murder One, as were Kem Nunn, Sue Grafton, and Henning Mankell. It's also the staff of Murder One who piqued my interest in the inimitable Fred Vargas, and I can't thank them enough for the introduction.

Inclusive and without snobbery, Murder One amply demonstrated that the best bookshops are places not just of commerce, but of community; places that make feel you belong. It's the kind of store that bibliophiles dream about: well-stocked, well-staffed and shabby enough to lose days browsing within. It's just unfortunate that such shops don't have enough paying customers to keep them afloat, or that these customers visit all too infrequently – something of which I'm certainly guilty.

These kinds of shops are facing a long, bloody battle – and one which, without significant reinforcements, they are likely to lose. As we hear of the travesty of another brilliant independent going down, we'll mourn the loss, wring our hands and damn Amazon and the supermarkets and Waterstone's. Yet perhaps the most important detail we'll probably keep under wraps: the last time we actually spent any money there.

Murder One closing its doors for the final time is undoubtedly a .38 shell for independent bookshops, but whether it's body blow or a warning shot all depends upon us, the consumers. No one, no matter how iconic or established, can exist on fond memories alone: just ask Woolworths. Use these shops now, because it doesn't take a master sleuth to deduce what will happen if we don't.

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