Reina Valera New Testament of the Bible 1862 by Anon.
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Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1862
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34 Diciendo: Dejanos. ?Que tenemos contigo, Jesus Nazareno? ?Has venido a
destruirnos? Yo te conozco quien eres, el Santo de Dios.
35 Y Jesus le increpo, diciendo: Enmudece, y sal de el. Entonces el demonio,
derribandole en medio, salio de el, y no le hizo dano alguno.
36 Y hubo espanto en todos, y hablaban unos a otros diciendo: ?Que palabra
es esta, que con autoridad y potencia manda a los espiritus inmundos, y
salen?
37 Y la fama de el se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la
comarca.
38 Y levantandose Jesus de la sinagoga, entro en casa de Simon; y la suegra
de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.
39 E inclinandose hacia ella, rino a la fiebre, y la fiebre la dejo: y ella
levantandose luego, les servia.
40 Y poniendose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas
enfermedades, los traian a el: y el, poniendo las manos sobre cada uno de
ellos, los sanaba.
41 Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tu eres el
Hijo de Dios: mas rinendoles no les dejaba hablar; porque sabian que el era
el Cristo.
42 Y siendo ya de dia salio, y se fue a un lugar desierto: y las gentes le
buscaban, y vinieron hasta el; y le detenian para que no se apartase de
ellos.
43 Mas el les dijo: Que tambien a otras ciudades es necesario que anuncie el
Evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.
44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.
CAPITULO 5.
1 Y ACONTECIO, que estando el junto al lago de Genezaret, las gentes se
agolpaban sobre el para oir la palabra de Dios.
2 Y vio dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los
pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.
3 Y entrando en uno de estos barcos, el cual era de Simon, le rogo que le
desviase de tierra un poco; y sentandose, ensenaba desde el barco a las
gentes.
4 Y como ceso de hablar, dijo a Simon: Tira a alta mar, y echad vuestras
redes para pescar.
5 Y respondiendo Simon, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche,
nada hemos tomado: mas en tu palabra echare la red.
6 Y habiendolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se
rompia.
7 E hicieron senas a los companeros que [estaban] en el otro barco, que
viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que
se anegaban.
8 Lo cual viendo Simon Pedro, se derribo de rodillas a Jesus, diciendo:
Apartate de mi, Senor, porque soy hombre pecador.
9 Porque temor le habia rodeado, y a todos los que [estaban] con el, de la
presa de los peces que habian tomado:
10 Y asimismo a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran companeros de
Simon. Y Jesus dijo a Simon: No temas; desde ahora pescaras hombres.
11 Y como llegaron a tierra los barcos, dejandolo todo, le siguieron.
12 Y acontecio que estando en una ciudad, he aqui un hombre lleno de lepra,
el cual viendo a Jesus, postrandose sobre el rostro, le rogo diciendo: Senor,
si quisieres, puedes limpiarme.
13 Entonces extendiendo la mano le toco, diciendo: Quiero; se limpio. Y
luego la lepra se fue de el;
14 Y el le mando que no lo dijese a nadie. Mas ve, ([dijole]) muestrate al
sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mando Moises, para [que sirva de]
testimonio a ellos.
15 Empero tanto mas se extendia su fama: y se juntaban muchas gentes a oir y
ser sanadas de sus enfermedades.
16 Mas el se apartaba a los desiertos, y oraba.
17 Y acontecio un dia, que el estaba ensenando, y los Fariseos y doctores de
la ley estaban sentados, los cuales habian venido de todas las aldeas de
Galilea, y de Judea, y Jerusalem: y la virtud del Senor estaba [alli] para
sanarlos.
18 Y he aqui unos hombres, que traian sobre un lecho un hombre, que estaba
paralitico: y buscaban [por donde] meterle, y ponerle delante de el.
19 Y no hallando por donde meterle a causa de la multitud, subieron encima
de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de
Jesus.
20 El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son
perdonados.
21 Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron a pensar, diciendo:
?Quien es este que habla blasfemias? ?Quien puede perdonar pecados, sino solo
Dios?
22 Jesus entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les
dijo ?Que pensais en vuestros corazones?
23 ?Que es mas facil, decir: Tus pecados te son perdonados; o decir:
Levantate, y anda?
24 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra
de perdonar pecados, (dice al paralitico): A ti digo: Levantate, toma tu
lecho, y vete a tu casa.
25 Y luego, levantandose en presencia de ellos, y tomando aquel en que
estaba echado, se fue a su casa, glorificando a Dios.
26 Y tomo espanto a todos, y glorificaban a Dios; y fueron llenos de temor,
diciendo: Que hemos visto maravillas hoy.
27 Y despues de estas cosas salio, y vio a un publicano llamado Levi,
sentado al banco de los publicos tributos, y le dijo: Sigueme.
28 Y dejadas todas cosas, levantandose, le siguio.
29 E hizo Levi gran banquete en su casa; y habia mucha compania de
publicanos, y de otros, los cuales estaban a la mesa con ellos.
30 Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discipulos, diciendo:
?Por que comeis y bebeis con los publicanos y pecadores?
31 Y respondiendo Jesus, les dijo: los que estan sanos no necesitan medico
sino los que estan enfermos.
32 No he venido a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento.
33 Entonces ellos le dijeron: ?Por que los discipulos de Juan ayunan muchas
veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos; y tus discipulos
comen y beben?
34 Y el les dijo: ?Podeis hacer que los que estan de bodas ayunen,
entretanto que el Esposo esta con ellos?
35 Empero vendran dias cuando el Esposo les sera quitado; entonces ayunaran
en aquellos dias.
36 Y les decia tambien una parabola: Nadie mete remiendo de pano nuevo en
vestido viejo, de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo
nuevo.
37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo
rompera los cueros, y el vino se derramara, y los cueros se perderan.
38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se
conserva.
39 Y ninguno que bebiere del anejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El
anejo es mejor.
CAPITULO 6.
1 Y ACONTECIO que pasando el por los sembrados en un Sabado segundo del
primero, sus discipulos arrancaban espigas, y comian, estregando[las] con las
manos.
2 Y algunos de los Fariseos les dijeron: ?Por que haceis lo que no es licito
hacer en los Sabados?
3 Y respondiendo Jesus les dijo: ?Ni aun esto habeis leido que hizo David
cuando tuvo hambre, el, y los que con el estaban?
4 ?Como entro en la casa de Dios, y tomo los panes de la proposicion, y
comio y dio tambien a los que [estaban] con el; los cuales no era licito
comer, sino a solos los sacerdotes?
5 Y les decia: El Hijo del hombre es Senor aun del Sabado.
6 Y acontecio tambien en otro Sabado, que el entro en la sinagoga y
ensenaba; y estaba alli un hombre que tenia la mano derecha seca.
7 Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaria en Sabado, por
hallar de que le acusasen.
8 Mas el sabia los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenia la mano
seca: Levantate, y ponte en medio. Y el, levantandose, se puso en pie.
9 Entonces Jesus les dice: Os preguntare [una cosa:] ?Es licito en Sabados
hacer bien, o hacer mal? ?salvar la vida, o quitarla?
10 Y mirandolos a todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano; y el lo
hizo asi, y su mano fue restaurada.
11 Y ellos se llenaron de rabia, y hablaban los unos a los otros que harian
a Jesus.
12 Y acontecio en aquellos dias, que fue al monte a orar, y paso la noche
orando a Dios.
13 Y como fue de dia, llamo a sus discipulos, y escogio doce de ellos, los
cuales tambien llamo apostoles:
14 A Simon, al cual tambien llamo Pedro, y a Andres su hermano; Jacobo y
Juan, Felipe y Bartolome,
15 Mateo y Tomas, y Jacobo [hijo] de Alfeo, y Simon el que se llama Celador;
16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que tambien fue el traidor.
17 Y descendio con ellos, y se paro en un lugar llano, y la compania de sus
discipulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y
de la costa de Tiro y de Sidon, que habian venido a oirle, y para ser sanados
de sus enfermedades;
18 Y [otros] que habian sido atormentados de espiritus inmundos: y estaban
curados.
19 Y toda la gente procuraba tocarle; porque salia de el virtud, y sanaba a
todos.
20 Y alzando el los ojos a sus discipulos, decia: Bienaventurados [vosotros]
los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
21 Bienaventurados los que ahora teneis hambre; porque sereis saciados.
Bienaventurados los que ahora llorais; porque reireis.
22 Bienaventurados sereis cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os
apartaren de si, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo por
el Hijo del hombre.
23 Gozaos en aquel dia, y alegraos; porque he aqui vuestro galardon [es]
grande en los cielos: porque asi hacian sus padres a los profetas.
24 Mas iay de vosotros, ricos! porque teneis vuestro consuelo.
25 iAy de vosotros, los que estais hartos! porque tendreis hambre. iAy de
vosotros, los que ahora reis! porque lamentareis y llorareis.
26 iAy de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros!
porque asi hacian sus padres a los falsos profetas.
27 Mas a vosotros los que ois, digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a
los que os aborrecen.
28 Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
29 Y al que te hiriere en la mejilla, dale tambien la otra: y al que te
quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.
30 Y a cualquiera que te pidiere, da: y al que tomare lo que [es] tuyo, no
vuelvas a pedir.
31 Y como quereis que os hagan los hombres, asi hacedles tambien vosotros.
32 Porque si amais a los que os aman; ?que gracias tendreis? porque tambien
los pecadores aman a los que los aman.
33 Y si hiciereis bien a los que os hacen bien, ?que gracias tendreis?
porque tambien los pecadores hacen lo mismo.
31 Y si prestareis a aquellos de quienes esperais recibir, ?que gracias
tendreis? porque tambien los pecadores prestan a los pecadores, para recibir
otro tanto.
35 Amad pues a vuestros enemigos; y haced bien, y prestad no esperando de
ello nada: y sera vuestro galardon grande, y sereis hijos del Altisimo:
porque el es benigno [aun] para con los ingratos y malos.
36 Sed pues misericordiosos, como tambien vuestro Padre es misericordioso.
37 No juzgueis, y no sereis juzgados: no condeneis, y no sereis condenados:
perdonad, y sereis perdonados.
38 Dad, y se os dara; medida buena, apretada, remecida, y rebosando, daran
en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os sera vuelto a
medir.
39 Y les decia una parabola: ?Puede el ciego guiar al ciego? ?no caeran
ambos en el hoyo?
40 El discipulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el
maestro, sera perfecto.
41 ?Por que miras la paja que [esta] en el ojo de tu hermano, y la viga que
[esta] en tu propio ojo no consideras?
42 ?O como puedes decir a tu hermano: Hermano, deja, echare fuera la paja
que [esta] en tu ojo, no mirando tu la viga que [esta] en tu ojo? Hipocrita,
echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces veras bien para sacar la
paja que [esta] en el ojo de tu hermano.
43 Porque no es buen arbol el que da malos frutos; ni arbol malo el que da
buen fruto.
44 Porque cada arbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las
espinas, ni vendimian uvas de las zarzas.
46 El buen hombre del buen tesoro de su corazon saca bien: y el mal hombre
del mal tesoro de su corazon saca mal; porque de la abundancia del corazon
habla su boca.
46 ?Por que me llamais, Senor, Senor, y no haceis lo que digo?
47 Todo aquel que viene a mi, y oye mis palabras, y las hace, [yo] os
ensenare a quien es semejante:
48 Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavo y ahondo, y
puso el fundamento sobre la pena: y cuando vino una avenida, el rio dio con
impetu en aquella casa, mas no la pudo menear; porque estaba fundada sobre la
pena.
49 Mas el que oyo y no hizo, semejante es al hombre que edifico su casa
sobre tierra, sin fundamento; en la cual el rio dio con impetu, y luego cayo:
y fue grande la ruina de aquella casa.
CAPITULO 7.
1 Y COMO acabo todas sus palabras oyendole el pueblo, entro en Capernaum.
2 Y el siervo de un centurion, al cual tenia el en estima, estaba enfermo y
a punto de morir
3 Y como oyo [hablar] de Jesus, envio a el los ancianos de los Judios,
rogandole que viniese, y librase a su siervo.
4 Y viniendo ellos a Jesus, rogaronle con diligencia, diciendole: Porque es
digno de concederle esto;
5 Que ama nuestra nacion, y el nos edifico una sinagoga.
6 Y Jesus fue con ellos; mas como ya no estuviesen lejos de su casa envio el
centurion amigos a el diciendole: Senor, no te incomodes, que no soy digno
que entres debajo de mi tejado:
7 Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir a ti; mas di la palabra, y
mi criado sera sano.
8 Porque tambien yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mi
soldados; y digo a este: Ve; y va: y al otro: Ven; y viene: y a mi siervo:
Haz esto; y [lo] hace.
9 Lo cual oyendo Jesus, se maravillo de el; y vuelto, dijo a las gentes que
le seguian: Os digo [que] ni aun en Israel he hallado tanta fe.
10 Y vueltos a casa los que habian sido enviados, hallaron sano al siervo
que habia estado enfermo.
11 Y acontecio despues, que [el] iba a la ciudad que se llama Nain, e iban
con el muchos de sus discipulos, y gran compania.
12 Y como llego cerca de la puerta de la ciudad, he aqui que sacaban fuera a
un difunto, unigenito a su madre, la cual tambien era viuda: y habia con ella
grande compania de la ciudad.
13 Y como el Senor la vio, compadeciose de ella, y le dice: No llores.
14 Y acercandose, toco el feretro; y los que [le] llevaban, pararon. Y dice:
Mancebo, a ti digo, levantate.
15 Entonces se incorporo el que habia muerto, y comenzo a hablar; y diolo a
su madre.
16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Que un gran
profeta se ha levantado entre nosotros, y que Dios ha visitado a su pueblo.
17 Y salio esta fama de el por toda Judea, y por toda la tierra de
alrededor.
18 Y sus discipulos dieron a Juan las nuevas de todas estas cosas: y llama
Juan a dos de sus discipulos.
19 Y envio a Jesus, diciendo: ?Eres tu aquel que habia de venir, o
esperaremos a otro?
20 Y como los hombres vinieron a el, dijeron: Juan el Bautista nos ha
enviado a ti, diciendo: ?Eres tu aquel que habia de venir, o esperaremos a
otro,
21 Y en la misma hora sano a muchos de enfermedades, y plagas, y de
espiritus malos; y a muchos ciegos dio la vista.
22 Y respondiendo Jesus les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de lo que habeis
visto y oido: Que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son
limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres es anunciado
el Evangelio.
23 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mi.
24 Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzo a hablar de Juan a las
gentes: ?Que salisteis a ver al desierto? ?Una cana que es agitada del
viento?
25 Mas ?que salisteis a ver? ?Un hombre cubierto de vestidos delicados? He
aqui que los que estan en vestido precioso, y viven en delicias, en los
palacios de los reyes estan.
26 Mas ?que salisteis a ver? ?Un profeta? Tambien os digo, y aun mas que
profeta.
27 Este es de quien esta escrito: He aqui envio mi mensajero delante de tu
faz, el cual aparejara tu camino delante de ti.
28 Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que
Juan el Bautista: mas el mas pequeno en el reino de los cielos es mayor que
el.
29 Y todo el pueblo oyendole, y los publicanos, justificaron a Dios
bautizandose con el bautismo de Juan.
30 Mas los Fariseos, y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios
contra si mismos, no siendo bautizados de el.
31 Y dice el Senor: ?A quien pues comparare los hombres de esta generacion,
y a que son semejantes?
32 Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los
unos a los otros, y dicen: Os tanimos con flautas, y no bailasteis; os
endechamos, y no llorasteis.
33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comia pan, ni bebia vino; y decis:
Demonio tiene.
34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe; y decis: He aqui un hombre
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.
35 Mas la sabiduria es justificada de todos sus hijos.
36 Y le rogo uno de los Fariseos, que comiese con el. Y entrando en casa del
Fariseo, sentose a la mesa.
37 Y he aqui una mujer que habia sido pecadora en la ciudad, como entendio
que estaba a la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un [vaso de] alabastro
de ungueento;
38 Y estando detras a sus pies, comenzo llorando a regar con lagrimas sus
pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza: y besaba sus pies, y
[los] ungia con el ungueento.
39 Y como vio [esto] el Fariseo que le habia convidado, hablo entre si,
diciendo: Este, si fuera profeta, conoceria quien y cual es la mujer que le
toca, que es pecadora.
40 Entonces respondiendo Jesus, le dijo: Simon, una cosa tengo que decirte.
Y el dice: Di, Maestro.
41 Un acreedor tenia dos deudores: el uno le debia quinientos denarios, y el
otro cincuenta.
42 Y no teniendo ellos de que pagar, perdono [la deuda] a ambos. Di, pues
?cual de estos le amara mas?
43 Y respondiendo Simon, dijo: Pienso que aquel al cual perdono mas. Y el le
dijo: Rectamente has juzgado.
44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simon: ?Ves esta mujer? Entre en tu casa, no
diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lagrimas, y los ha
limpiado con los cabellos.
45 No me diste beso; mas esta, desde que entre, no ha cesado de besar mis
pies.
46 No ungiste mi cabeza con oleo; mas esta ha ungido con ungueento mis pies.
47 Por lo cual te digo [que] sus muchos pecados son perdonados, porque amo
mucho: mas al que se perdona poco, poco ama.
48 Y a ella dijo: los pecados te son perdonados.
49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre
si: ?Quien es este que tambien perdona pecados?
50 Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado: ve en paz.
CAPITULO 8.
1 Y ACONTECIO despues, que el caminaba por todas las ciudades y aldeas
predicando, y anunciando el Evangelio del reino de Dios: y los doce con el,
2 Y algunas mujeres que habian sido curadas [por el] de malos espiritus, y
de enfermedades; Maria, que se llamaba Magdalena, de la cual habian salido
siete demonios,
3 Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas
que le servian de sus haciendas.
4 Y como se junto una grande compania, y los que estaban en cada ciudad
vinieron a el, dijo por una parabola:
5 Uno que sembraba, salio a sembrar su simiente; y sembrando, una [parte]
cayo junto al camino, y fue hollada; y las aves del cielo la comieron.
6 Y otra [parte] cayo sobre la piedra; y nacida, se seco, porque no tenia
humedad.
7 Y otra [parte] cayo entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente,
la ahogaron.
8 Y otra [parte] cayo en buena tierra, y cuando fue nacida, llevo fruto a
ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oidos para oir,
oiga.
9 Y sus discipulos le preguntaron diciendo, que era esta parabola.
10 Y el dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios:
mas a los otros por parabolas, para que viendo no vean, y oyendo no
entiendan.
11 Es pues esta la parabola: La simiente es la palabra de Dios.
12 Y los de junto al camino, estos son los que oyen, y luego viene el
diablo, y quita la palabra de su corazon, porque no crean y se salven.
13 Y los de sobre la piedra, [son] los que habiendo oido, reciben la palabra
con gozo, mas estos no tienen raices: que a tiempo crecen, y en el tiempo de
la tentacion se apartan,
14 Y la que cayo entre las espinas, estos son los que oyeron; mas yendose,
son ahogados [luego] de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos
de la vida, y no llevan fruto.
15 Mas la que en buena tierra, estos son los que con corazon bueno y recto
retienen la palabra oida, y llevan fruto en paciencia.
16 Ninguno que enciende la antorcha la cubre con [alguna] vasija, o la pone
debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran, vean
la luz.
17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa
escondida que no haya de ser entendida, y de venir a luz.
18 Mirad pues como ois; porque a cualquiera que tuviere, le sera dado; y a
cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le sera quitado.
19 Y vinieron a el su madre y hermanos; y no podian llegar a el por causa de
la multitud.
20 Y le fue dado aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos estan fuera que
quieren verte.
21 El entonces respondiendo les dijo: mi madre y mis hermanos son los que
oyen la palabra de Dios y la ejecutan.
22 Y acontecio un dia, [que] el entro en un barco con sus discipulos, y les
dijo: Pasemos a la otra parte del lago. Y partieron.
23 Pero mientras ellos navegaban, el se durmio. Y sobrevino una tempestad de
viento en el lago; y henchian [de agua,] y peligraban.
24 Y llegandose a el le despertaron, diciendo: Maestro, Maestro, que
perecemos. Y despertado el, increpo al viento y a la tempestad del agua; y
cesaron y fue hecha bonanza.
25 Y les dijo: ?Que es de vuestra fe? Y atemorizados se maravillaban
diciendo los unos a los otros: ?Quien es este que aun a los vientos y al agua
manda, y le obedecen?
26 Y navegaron a la tierra de los Gadarenos, que esta delante de Galilea.
27 Y saliendo el a tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que
tenia demonios [ya] de mucho tiempo y no vestia vestido, ni estaba en casa,
sino por los sepulcros.
28 El cual como vio a Jesus, exclamo y se postro delante de el, y dijo a
gran voz: ?Que tengo yo contigo, Jesus, Hijo del Dios Altisimo? Ruegote que
no me atormentes.
29 (Porque mandaba al espiritu inmundo que saliese del hombre: porque [ya]
de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos,
mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)
30 Y le pregunto Jesus diciendo: ?Que nombre tienes? Y el dijo: Legion.
Porque muchos demonios habian entrado en el.
31 Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.
32 Y habia alli un hato de muchos puercos que pacian en el monte: y le
rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejo.
33 Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato de
ellos se arrojo de un despenadero en el lago, y ahogose.
34 Y los pastores, como vieron lo que habia acontecido, huyeron; y yendo,
dieron aviso en la ciudad y por las heredades.
35 Y salieron a ver lo que habia acontecido, y vinieron a Jesus: y hallaron
sentado al hombre, de quien habian salido los demonios, vestido, y en su
juicio, a los pies de Jesus: y tuvieron miedo.
36 Y les contaron los que [lo] habian visto como habia sido salvado aquel
endemoniado.
37 Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor le
rogaron que se fuese de ellos; porque tenian gran temor. Y el subiendo en el
barco, volviose.
38 Y aquel hombre, de quien habian salido los demonios, le rogo para estar
con el; mas Jesus le despidio, diciendo:
39 Vuelvete a tu casa, y cuenta cuan grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y
el se fue, publicando por toda la ciudad cuan grandes cosas habia Jesus hecho
con el.
40 Y acontecio que volviendo Jesus recibiole la gente; porque todos le
esperaban.
41 Y he aqui un varon llamado Jairo, y que era principe de la sinagoga,
vino, y cayendo a los pies de Jesus, le rogaba que entrase en su casa:
42 Porque tenia una hija unica, como de doce anos, y ella se estaba
muriendo. Y yendo, le apretaba la compania.
43 Y una mujer que tenia flujo de sangre hacia ya doce anos, la cual habia
gastado en medicos toda su hacienda, y por ninguno habia podido ser curada,
44 Llegandose por las espaldas, toco el borde de su vestido: y luego se
estanco el flujo de su sangre.
45 Entonces Jesus dijo: ?Quien [es] el que me ha tocado? Y negando todos,
dijo Pedro, y los que estaban con el: Maestro, la compania te aprieta y
oprime, y dices: ?Quien [es] el que me ha tocado?
46 Y Jesus dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido
virtud de mi.
47 Entonces, como la mujer vio que no se habia ocultado, vino temblando y
postrandose delante de el, declarole delante de todo el pueblo la causa por
que le habia tocado, y como luego habia sido sana.
48 Y el le dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.
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