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Reina Valera New Testament of the Bible 1862 by Anon.

A >> Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1862

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12 Y por las manos de los apostoles eran hechos muchos milagros y prodigios
en el pueblo; (y estaban todos unanimes en el portico de Salomon:

13 Y de los otros, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los
alababa grandemente.

14 Y los que creian en el Senor se aumentaban mas, gran numero asi de
hombres como de mujeres:)

15 Tanto que echaban los enfermos por las calles, y [los] ponian en camas y
en lechos, para que viniendo Pedro, a lo menos su sombra tocase a alguno de
ellos.

16 Y aun de las ciudades vecinas concurria multitud a Jerusalem, trayendo
enfermos, y atormentados de espiritus inmundos, los cuales todos eran
curados.

17 Entonces levantandose el principe de los sacerdotes, y todos los que
estaban con el, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de zelo,

18 Y echaron mano a los apostoles, y pusieronlos en la carcel publica.

19 Mas el angel del Senor, abriendo de noche las puertas de la carcel, y
sacandoles, dijo:

20 Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta
vida.

21 Y oido que hubieron [esto,] entraron de manana en el templo, y ensenaban.
Entretanto viniendo el principe de los sacerdotes, y los que eran con el,
convocaron el concilio, y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y
enviaron a la carcel para que fuesen traidos.

22 Mas como llegaron los ministros, y no les hallaron en la carcel,
volvieron, y dieron aviso,

23 Diciendo: Por cierto la carcel hemos hallado cerrada con toda seguridad,
y los guardas que estaban delante de las puertas, mas cuando abrimos, a nadie
hallamos dentro.

24 Y cuando oyeron estas palabras el pontifice y el magistrado del templo, y
los principes de los sacerdotes, dudaban en que vendria a parar aquello.

25 Pero viniendo uno, dioles [esta] noticia: He aqui los varones que
echasteis en la carcel, estan en el templo, y ensenan al pueblo.

26 Entonces fue el magistrado con los ministros, y trajoles sin violencia,
porque temian del pueblo ser apedreados.

27 Y como los trajeron, [los] presentaron en el concilio; y el principe de
los sacerdotes les pregunto,

28 Diciendo: ?No os denunciamos estrechamente, que no ensenaseis en este
nombre, y he aqui habeis llenado a Jerusalem de vuestra doctrina, y quereis
echar sobre nosotros la sangre de este hombre.

29 Y respondiendo Pedro y los apostoles, dijeron: Es menester obedecer a
Dios antes que a los hombres.

30 El Dios de nuestros padres levanto a Jesus, al cual vosotros matasteis
colgandole en un madero.

31 A este ha Dios ensalzado con su diestra por Principe y Salvador, para dar
a Israel arrepentimiento y remision de pecados.

32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y tambien el Espiritu
Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

33 Ellos oyendo [esto] reganaban, y consultaban matarles.

34 Entonces levantandose en el concilio un Fariseo, llamado Gamaliel, doctor
de la ley, venerable a todo el pueblo, mando que sacasen fuera un poco a los
apostoles;

35 Y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos
hombres en lo que habeis de hacer.

36 Porque antes de estos dias se levanto [un] Teudas, diciendo que era
alguien; al que se agrego un numero de hombres, como cuatrocientos; el cual
fue matado, y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos a nada.

37 Despues de este se levanto Judas el Galileo en los dias del
empadronamiento, y llevo mucho pueblo tras si. Perecio tambien aquel, y todos
los que consintieron con el fueron derramados.

38 Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadles; porque si este
consejo, o esta obra es de los hombres, se desvanecera;

39 Mas si es de Dios, no la podreis deshacer: [mirad] no seais tal vez
hallados resistiendo a Dios.

40 Y convinieron con el: y llamando a los apostoles, despues de azotados,
[les] intimaron que no hablasen en el nombre de Jesus, y soltaronlos.

41 Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos
por dignos de padecer afrenta por el nombre de [Jesus.]

42 Y todos los dias, en el templo. y por las casas, no cesaban de ensenar y
predicar a Jesu-Cristo.



CAPITULO 6.

1 EN aquellos dias, creciendo el numero de los discipulos, hubo murmuracion
de los Griegos contra los Hebreos; de que sus viudas eran menospreciadas en
el ministerio cotidiano.

2 Asi que los doce convocaron la multitud de los discipulos, y dijeron: No
es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos a las mesas.

3 Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio,
llenos de Espiritu Santo y de sabiduria, los cuales pongamos en esta obra.

4 Y nosotros persistiremos en la oracion y en el ministerio de la palabra.

5 Y plugo el parecer a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varon lleno
de fe y de Espiritu Santo, y a Felipe, y a Procoro, y a Nicanor y a Timon, y
a Parmenas, y a Nicolas, proselito de Antioquia.

6 A estos presentaron delante de los apostoles, los cuales orando les
pusieron las manos encima.

7 Y crecia la palabra del Senor, y el numero de los discipulos se
multiplicaba mucho en Jerusalem: tambien una gran multitud de los sacerdotes
obedecia a la fe.

8 Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacia prodigios y milagros
grandes en el pueblo.

9 Levantaronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos,
y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con
Esteban.

10 Mas no podian resistir a la sabiduria y al espiritu con que hablaba.

11 Entonces sobornaron a unos que dijesen que le habian oido hablar palabras
blasfemas contra Moises y Dios.

12 Y conmovieron al pueblo, y a los ancianos y a los escribas; y
arremetiendo, le arrebataron y trajeron al concilio.

13 Y pusieron testigos falsos que dijesen: Este hombre no cesa de hablar
palabras blasfemas contra este lugar santo y la ley.

14 Porque le hemos oido decir, que este Jesus de Nazaret destruira este
lugar, y mudara las ordenanzas que nos dio Moises.

15 Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos
en el, vieron su rostro como el rostro de un angel.



CAPITULO 7.

1 EL principe de los sacerdotes dijo entonces: ?Es esto asi?

2 Y el dijo: Varones hermanos, y padres, oid: El Dios de la gloria aparecio
a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Charan,

3 Y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y ven a la tierra que te
mostrare.

4 Entonces salio de la tierra de los Caldeos, y habito en Charan: y de alli,
muerto su padre, le traspaso a esta tierra, en la cual vosotros habitais
ahora.

5 Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie: mas le prometio
que se la daria en posesion, y a su simiente despues de el, no teniendo aun
hijo.

6 Y hablole Dios asi: Que su simiente seria extranjera en tierra ajena, y
que los reducirian a servidumbre, y maltratarian por cuatrocientos anos.

7 Mas yo juzgare, dijo Dios, la nacion a la cual seran siervos: y despues de
esto saldran, y me serviran en este lugar.

8 Y diole el pacto de la circuncision: y asi [Abraham] engendro a Isaac, y
le circuncido al octavo dia; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.

9 Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron a Jose para Egipto; mas
Dios era con el,

10 Y le libro de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduria en la
presencia de Pharaon, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre
Egipto, y sobre toda su casa.

11 Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto, y de Chanaan, y grande
tribulacion: y nuestros padres no hallaban alimentos.

12 Y como oyese Jacob que habia trigo en Egipto, envio a nuestros padres la
primera vez.

13 Y en la segunda Jose fue conocido de sus hermanos, y fue sabido de
Pharaon el linaje de Jose.

14 Y enviando Jose, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en
[numero de] setenta y cinco personas.

15 Asi descendio Jacob a Egipto, donde murio el y nuestros padres;

16 Los cuales fueron trasladados a Sichem, y puestos en el sepulcro que
compro Abraham a precio de dinero de los hijos de Hemor, [padre] de Sichem.

17 Mas como se acercaba el tiempo de la promesa la cual Dios prometio a
Abraham, el pueblo crecio y multiplicose en Egipto,

18 Hasta que se levanto otro rey en Egipto que no conocia a Jose.

19 Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrato a nuestros padres, a
fin de que pusiesen a peligro [de muerte] sus ninos, para que cesase la
generacion.

20 En aquel mismo tiempo nacio Moises, y fue agradable a Dios: y fue criado
tres meses en casa de su padre.

21 Mas siendo puesto al peligro, la hija de Pharaon le tomo, y le crio como
a hijo suyo.

22 Y fue ensenado Moises en toda la sabiduria de los Egipcios; y era
poderoso en sus dichos y hechos.

23 Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta anos, le vino voluntad de
visitar a sus hermanos los hijos de Israel.

24 Y como vio a uno que era injuriado, defendiole, e hiriendo al Egipcio,
vengo al injuriado.

25 Pues el pensaba que sus hermanos entendian que Dios les habia de dar
salud por su mano: mas ellos no [lo] habian entendido.

26 Y al dia siguiente rinendo ellos, se les mostro, y les metia en paz,
diciendo: Varones hermanos sois, ?por que os injuriais los unos a los otros?

27 Entonces el que injuriaba a su projimo, le rempujo diciendo: ?Quien te ha
puesto por principe y juez sobre nosotros?

28 ?Quieres tu matarme, como mataste ayer al Egipcio?

29 A esta palabra Moises huyo: y se hizo extranjero en tierra de Madian,
donde engendro dos hijos.

30 Y cumplidos cuarenta anos, un angel le aparecio en el desierto del monte
Sina en fuego de llama de una zarza.

31 Entonces Moises mirando, se maravillo de la vision; y llegandose para
considerar, fue hecha a el voz del Senor:

32 Yo [soy] el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac,
y^ el Dios de Jacob. Mas Moises, temeroso, no osaba mirar.

33 Y le dijo el Senor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que
estas, es tierra santa.

34 He visto, he visto la afliccion de mi pueblo que esta en Egipto, y he
oido el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues ven, te
enviare a Egipto.

35 A este Moises, al cual habian rehusado, diciendo: ?Quien te ha puesto por
principe y juez? a este envio Dios por principe y redentor con la mano del
angel que le aparecio en la zarza.

36 Este los saco, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de
Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta anos.

37 Este es el Moises, el cual dijo a los hijos de Israel: Profeta os
levantara el Senor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo; a el oireis.

38 Este es aquel que estuvo en la congregacion en el desierto con el angel
que le hablaba en el monte Sina, y con nuestros padres; y recibio las
palabras de vida para darnos:

39 Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; antes [le] desecharon, y
se apartaron de corazon a Egipto,

40 Diciendo a Aaron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a
este Moises, que nos saco de tierra de Egipto, no sabemos que le ha
acontecido.

41 Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificios al idolo, y en
las obras de sus manos se holgaron,

42 Y Dios se aparto y los entrego que sirviesen al ejercito del cielo, como
esta escrito en el libro de los profetas: ?Me ofrecisteis victimas y
sacrificios en el desierto por cuarenta anos, casa de Israel?

43 Antes trajisteis el tabernaculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios
Remfan, figuras que os hicisteis para adorarlas: os trasportare pues mas alla
de Babilonia.

44 Tuvieron nuestros padres el tabernaculo del Testimonio en el desierto
como habia [Dios] ordenado, hablando a Moises que le hiciese segun la forma
que habia visto.

45 El cual recibido, metieron tambien nuestros padres con Josue en la
posesion de los Gentiles, que Dios echo de la presencia de nuestros padres,
hasta los dias de David:

46 El cual hallo gracia delante de Dios, y pidio hallar tabernaculo para el
Dios de Jacob.

47 Mas Salomon le edifico casa.

48 Si bien el Altisimo no habita en templos hechos de mano, como el profeta
dice:

49 El cielo [es] mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ?Que casa me
edificareis? dice el Senor: o ?cual [sera] el lugar de mi reposo?

50 ?No hizo mi mano todas estas cosas?

51 Duros de cerviz, e incircuncisos de corazon y de oidos; vosotros resistis
siempre al Espiritu Santo: como vuestros padres, [asi] tambien vosotros.

53 ?A cual de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron a los
que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habeis sido
entregadores y matadores:

53 Que recibisteis la ley por disposicion de angeles, y no [la] guardasteis.

54 Y oyendo estas cosas, reganaban de sus corazones, y crujian los dientes
contra el.

55 Mas el estando lleno de Espiritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio
la gloria de Dios, y a Jesus que estaba a la diestra de Dios.

56 Y dijo: He aqui, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que esta a
la diestra de Dios.

57 Entonces dando grandes voces, se taparon sus oidos, y arremetieron
unanimes contra el.

58 Y echandolo fuera de la ciudad, [le] apedreaban: y los testigos pusieron
sus vestidos a los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.

59 Y apedrearon a Esteban, invocando el, y diciendo: Senor Jesus, recibe mi
espiritu.

60 Y puesto de rodillas, clamo a gran voz: Senor, no les imputes este
pecado. Y habiendo dicho esto, durmio [en el Senor.]



CAPITULO 8.

1 Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia se hizo una grande
persecucion en la iglesia que [estaba] en Jerusalem; y todos fueron
esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apostoles.

2 Y llevaron [a enterrar] a Esteban varones piadosos, e hicieron gran llanto
sobre el.

3 Entonces Saulo asolaba la iglesia entrando por las casas; y trayendo
hombres y mujeres, [los] entregaba en la carcel.

4 Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la
palabra.

5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a
Cristo.

6 Y las gentes escuchaban atentamente unanimes las cosas que decia Felipe,
oyendo y viendo las senales que hacia.

7 Porque de muchos que tenian espiritus inmundos, salian [estos] dando
grandes voces: y muchos paraliticos y cojos eran sanados.

8 Asi que habia gran gozo en aquella ciudad.

9 Y habia un hombre llamado Simon, el cual habia sido antes magico en
aquella ciudad, y enganado la gente de Samaria diciendose ser algun grande,

10 Al cual oian todos atentamente desde el mas pequeno hasta el mas grande,
diciendo: Este es la grande virtud de Dios.

11 Y le estaban atentos, porque con sus artes magicas los habia embelesado
mucho tiempo.

12 Mas cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el Evangelio del reino de
Dios, y el nombre de Jesu-Cristo, se bautizaban hombres y mujeres.

13 El mismo Simon creyo tambien entonces, y bautizandose se llego a Felipe;
y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacian, estaba atonito.

14 Y los apostoles que estaban en Jerusalem, habiendo oido que Samaria habia
recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan:

15 Los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espiritu
Santo.

16 (Porque aun no habia descendido sobre alguno de ellos, mas solamente eran
bautizados en el nombre de Jesus.)

17 Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espiritu Santo.

18 Y como vio Simon que por la imposicion de las manos de los apostoles se
daba el Espiritu Santo, les ofrecio dinero,

19 Diciendo: Dadme tambien a mi esta potestad, que a cualquiera que pusiere
las manos encima, reciba el Espiritu Santo.

20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don
de Dios se gane por dinero.

21 No tienes tu parte ni suerte en este negocio: porque tu corazon no es
recta delante de Dios.

22 Arrepientete pues de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizas te sera
perdonado el pensamiento de tu corazon.

23 Porque en hiel de amargura y en prision de maldad veo que estas.

24 Respondiendo entonces Simon, dijo: Rogad vosotros por mi al Senor, que
ninguna cosa de estas, que habeis dicho, venga sobre mi.

25 Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a
Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el Evangelio.

26 Empero el angel del Senor hablo a Felipe, diciendo: Levantate y ve hacia
la Mediodia, al camino que desciende de Jerusalem a Gaza, la cual es
desierta.

27 Entonces el se levanto, y fue: y he aqui un Etiope, eunuco, gobernador de
Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y
habia venido a adorar a Jerusalem,

28 Se volvia, sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaias.

29 Y el Espiritu dijo a Felipe: Llegate y juntate a este carro.

30 Y acudiendo Felipe, le oyo que leia al profeta Isaias; y dijo Mas
?entiendes lo que lees?

31 Y el dijo: ?Y como podre, si alguno no me ensenare? y rogo a Felipe que
subiese, y se sentase con el.

32 Y el lugar de la escritura que leia, era este: Como oveja a la muerte fue
llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, asi no abrio su
boca.

33 En su humillacion su juicio fue quitado: mas su generacion, ?quien la
contara? porque es quitada de la tierra su vida.

34 Y respondiendo el eunuco a Felipe, dijo: Ruegote ?de quien el profeta
dice esto? ?de si, o de otro alguno?

35 Entonces Felipe abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le
anuncio el Evangelio de Jesus.

36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua; y dijo el eunuco: He aqui
agua; ?que impide que yo sea bautizado?

37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes: Y respondiendo
dijo: Creo que Jesu-Cristo es el Hijo de Dios.

38 Y mando parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco;
y bautizole.

39 Y como subieron del agua, el Espiritu del Senor arrebato a Felipe, y no
le vio mas el eunuco: y se fue por su camino gozoso.

40 Felipe empero se hallo en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en
todas las ciudades, hasta que llego a Cesarea.



CAPITULO 9.

1 Y SAULO, respirando aun amenazas y muerte contra los discipulos del Senor,
vino al principe de los sacerdotes,

2 Y demando de el letras para Damasco a las sinagogas, para que si hallase
algunos hombres o mujeres de esta secta, los trajese presos a Jerusalem.

3 Y yendo por el camino, acontecio que llegando cerca de Damasco,
subitamente le cerco un resplandor de luz del cielo.

4 Y cayendo en tierra, oyo una voz que le decia: Saulo, Saulo, ?por que me
persigues?

5 Y el dijo: ?Quien eres, Senor, Y el dijo: Yo soy Jesus a quien tu
persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijon.

6 El temblando y temeroso dijo: Senor, ?que quieres que haga? Y el Senor le
dice: Levantate y entra en la ciudad, y se te dira lo que te conviene hacer.

7 Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atonitos, oyendo a la verdad
la voz, mas no viendo a nadie.

8 Entonces Saulo se levanto de tierra, y abriendo los ojos no veia a nadie:
asi que llevandole por la mano, metieronle en Damasco,

9 Donde estuvo tres dias sin ver; y no comio, ni bebio.

10 Habia entonces un discipulo en Damasco, llamado Ananias; al cual el Senor
dijo en vision: Ananias. Y el respondio: Heme aqui, Senor.

11 Y el Senor le [dijo:] Levantate, y ve a la calle, que se llama la
Derecha, y busca en casa de Judas a [uno] llamado Saulo, de Tarso: porque he
aqui el ora;

12 Y ha visto en vision un varon llamado Ananias, que entra, y le pone la
mano encima para que reciba la vista.

13 Entonces Ananias respondio: Senor, he oido a muchos acerca de este
hombre, cuantos males ha hecho a tus santos en Jerusalem.

14 Y aun aqui tiene facultad de los principes de los sacerdotes de prender a
todos los que invocan tu nombre.

15 Y le dijo el Senor: Ve; porque instrumento escogido me es este, para que
lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de
Israel.

16 Porque yo le mostrare cuanto le sea menester que padezca por mi nombre.

17 Ananias entonces fue, y entro en la casa; y poniendole las manos encima,
dijo: Saulo, hermano, el Senor Jesus, que te aparecio en el camino por donde
venias, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno de Espiritu
Santo.

18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibio al punto la vista:
y levantandose fue bautizado.

19 Y como comio fue confortado. Y estuvo Saulo por algunos dias con los
discipulos que estaban en Damasco.

20 Y luego en las sinagogas predicaba a Cristo, [diciendo] que este era el
Hijo de Dios.

21 Y todos los que [le] oian estaban atonitos, y decian: ?No es este el que
asolaba en Jerusalem a los que invocaban este nombre, y a eso vino aca, para
llevarlos presos a los principes de los sacerdotes?

22 Empero Saulo mucho mas se esforzaba, y confundia a los Judios que moraban
en Damasco, afirmando que este es el Cristo.

23 Y como pasaron muchos dias, los Judios hicieron entre si consejo de
matarle.

24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: y ellos guardaban
las puertas de dia y de noche para matarle.

25 Entonces los discipulos, tomandole de noche, [le] bajaron por el muro
[metido] en una espuerta.

26 Y como [Saulo] vino a Jerusalem tentaba de juntarse con los discipulos
mas todos tenian miedo de el, no creyendo que era discipulo.

27 Entonces Bernabe, tomandole, [le] trajo a los apostoles; y contoles como
habia visto al Senor en el camino, y que le habia hablado, y como en Damasco
habia hablado confiadamente en el nombre de Jesus.

28 Y entraba y salia con ellos en Jerusalem.

29 Y hablaba confiadamente en el nombre del Senor, y disputaba con los
Griegos; mas ellos procuraban matarle.

30 Lo cual como los hermanos entendieron, le acompanaron hasta Cesarea y le
enviaron a Tarso.

31 Las iglesias entonces tenian paz por toda Judea, y Galilea, y Samaria, y
eran edificadas andando en el temor del Senor; y con consuelo del Espiritu
Santo eran multiplicadas.

32 Y acontecio que Pedro, andandolos a todos, vino tambien a los santos que
habitaban en Lidda.

33 Y hallo alli a uno que se llamaba Eneas, que hacia ocho anos que estaba
en cama, que era paralitico.

34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesu-Cristo te sana: levantate, y hazte tu cama.
Y luego se levanto.

35 Y vieronle todos los que habitaban en Lidda y en Sarona, los cuales se
convirtieron al Senor.

36 Entonces en Joppe habia una discipula llamada Tabita, que si lo declaras,
quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacia.

37 Y acontecio en aquellos dias que enfermando, murio; a la cual, despues de
lavada, pusieron en una sala.

38 Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discipulos, oyendo que Pedro
estaba alli, le enviaron dos hombres rogandole: No te detengas en venir hasta
nosotros.

39 Pedro entonces levantandose, fue con ellos: y llegado que hubo, le
llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando, y
mostrandole las tunicas y los vestidos que Dorcas hacia, cuando estaba con
ellas.

40 Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oro, y vuelto al
cuerpo, dijo: Tabita, levantate. Y ella abrio los ojos, y viendo a Pedro,
incorporose.

41 Y el le dio la mano, y levantola: entonces llamando los santos y las
viudas, la presento viva.

42 Esto fue notorio por toda Joppe: y creyeron muchos en el Senor.

43 Y acontecio que se quedo muchos dias en Joppe, en casa de un cierto
Simon. curtidor.



CAPITULO 10.

1 HABIA un varon en Cesarea, llamado Cornelio, centurion de la compania que
se llamaba la Italiana,

2 Pio, y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacia muchas limosnas al
pueblo, y oraba a Dios siempre.

3 Este vio en vision manifiestamente como a la hora nona del dia, que un
angel de Dios entraba a el, y le decia: Cornelio.

4 Y el, puestos en el los ojos, espantado, dijo ?Que es, Senor? Y dijole:
Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria a la presencia de Dios.

5 Envia pues ahora hombres a Joppe y haz venir a un Simon, que tiene por
sobrenombre Pedro.

6 Este posa en casa de un Simon, curtidor, que tiene su casa junta a la mar:
el te dira lo que te conviene hacer.

7 E ido el angel que hablaba con Cornelio, llama dos de sus criados, y un
devoto soldado de los que le asistian:

8 A los cuales, despues de haberselo contado todo, les envio a Joppe.

9 Y el dia siguiente, yendo ellos su camino, y llegando cerca de la ciudad,
Pedro subio a la azotea a orar, cerca de la hora de sexta.

10 Y acontecio que le vino una grande hambre, y quiso comer: pero mientras
[se lo] disponian, sobrevinole un extasi,

11 Y vio el cielo abierto, y que descendia un vaso, como un gran lienzo, que
atado de los cuatro cabos, era bajado a la tierra;

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