Reina Valera New Testament of the Bible 1862 by Anon.
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Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1862
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6 No deis lo santo a los perros; ni echeis vuestras perlas delante de los
puercos: porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.
7 Pedid, y se os dara; buscad, y hallaras; llamad, y se os abrira.
8 Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama
se abrira.
9 ?Que hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dara una
piedra?
10 ?Y, si [le] pidiere un pez, le dara una serpiente?
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas dadivas a vuestros
hijos, ?cuanto mas vuestro Padre, que [esta] en los cielos, dara buenas cosas
a los que le piden?
12 Asi que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con
vosotros, asi tambien haced vosotros con ellos: porque esta es la ley, y los
profetas.
13 Entrad por la puerta estrecha: porque ancha [es] la puerta, y espacioso
el camino;^ que lleva a perdicion; y muchos son los que entran por ella.
14 Porque estrecha [es] la puerta, y angosto el camino, que lleva a la vida;
y pocos son los que la hallan.
15 Y guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de
ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conocereis. ?Cogense uvas de los espinos, o higos de
los abrojos?
17 Asi todo buen arbol lleva buenos frutos; mas el arbol maleado lleva malos
frutos.
18 No puede el buen arbol llevar malos frutos; ni el arbol maleado llevar
frutos buenos.
19 Todo arbol que no lleva buen fruto, cortase y echase en el fuego.
20 Asi que por sus frutos los conocereis.
21 No todo el que me dice: Senor, Senor, entrara en el reino de los cielos;
mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que [esta] en los cielos.
22 Muchos me diran en aquel dia: Senor, Senor, ?no profetizamos en tu
nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos
milagros?
23 Y entonces les protestare: Nunca os conoci; apartaos de mi, obradores de
maldad.
24 Cualquiera pues que me oye estas palabras, y las hace, le comparare a un
hombre prudente, que edifico su casa sobre la pena:
25 Y descendio lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron
aquella casa: y no cayo; porque estaba fundada sobre la pena.
26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le comparare a un
hombre insensato, que edifico su casa sobre la arena;
27 Y descendio lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, e hicieron
impetu en aquella casa; y cayo, y fue grande su ruina.
28 Y fue [que] como Jesus acabo estas palabras, las gentes se admiraban de
su doctrina:
29 Porque les ensenaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
CAPITULO 8.
1 Y COMO descendio del monte, le seguian muchas gentes.
2 Y he aqui un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Senor, si quisieres,
puedes limpiarme.
3 Y extendiendo Jesus su mano, le toco, diciendo: Quiero; se limpio. Y luego
su lepra fue limpiada.
4 Entonces Jesus le dijo: Mira no [lo] digas a nadie; mas ve, muestrate al
sacerdote, y ofrece el Presente que mando Moises, para testimonio a ellos.
5 Y entrando Jesus en Capernaum vino a el un centurion, rogandole,
6 Y diciendo: Senor, mi mozo yace en casa paralitico, gravemente
atormentado.
7 Y Jesus le dijo: Yo ire, y le sanare.
8 Y respondio el centurion, y dijo: Senor, no soy digno que entres debajo de
mi techado: mas solamente di la palabra, y mi mozo sanara.
9 Porque tambien yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mi
soldados: y digo a este: Ve; y va; y al otro: Ven; y viene; y a mi siervo:
Haz esto; y [lo] hace.
10 Y oyendo Jesus, se maravillo, y dijo a los que [le] seguian: De cierto os
digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.
11 Y os digo que vendran muchos del Oriente, y del Occidente, y se asentaran
con Abraham, e Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos.
12 Mas los hijos del reino seran echados a las tinieblas de afuera: alli
sera el lloro y el crujir de dientes.
13 Entonces Jesus dijo al centurion: Ve, y como creiste, te sea hecho. Y su
mozo fue sano en el mismo momento.
14 Y vino Jesus a casa de Pedro, y vio a su suegra echada en cama, y con
fiebre.
15 Y toco su mano, y la fiebre la dejo: y ella se levanto, y les servia.
16 Y como fue ya tarde, trajeron a el muchos endemoniados; y echo [de ellos]
los demonios con la palabra, y sano todos los enfermos:
17 Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaias, que dijo:
El mismo tomo nuestras enfermedades, y llevo [nuestras] dolencias.
18 Y viendo Jesus muchas gentes alrededor de si, mando pasar a la otra parte
[del lago.]
19 Y llegandose un escriba, le dijo: Maestro, te seguire donde quiera que
fueres.
20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos;
mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste [su] cabeza.
21 Y otro de sus discipulos le dijo: Senor, dame licencia que vaya primero,
y entierre a mi padre.
22 Y Jesus le dijo: Sigueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.
23 Y entrando el en el barco, sus discipulos le siguieron.
24 Y he aqui fue hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubria
de las ondas: mas el dormia.
25 Y llegandose sus discipulos le despertaron, diciendo: Senor, salvanos,
[que] perecemos.
26 Y el les dice: ?Por que temeis, [hombres] de poca fe? Entonces,
levantandose, reprendio a los vientos y a la mar, y fue grande bonanza.
27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ?Que [hombre] es este, que aun
los vientos y la mar le obedecen?
28 Y como el hubo llegado en la otra ribera al pais de los Guerguesenos, le
vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en
gran manera, que nadie podia pasar por aquel camino.
29 Y he aqui clamaron, diciendo: ?Que tenemos contigo, Jesus Hijo de Dios?
?has venido aca a molestarnos antes de tiempo?
30 Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.
31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permitenos ir a aquel
hato de puercos.
32 Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de puercos: y
he aqui, todo el hato de los puercos se precipito de un despenadero en la
mar, y murieron en las aguas.
33 Y los porqueros huyeron, y viniendo a la ciudad contaron todas las cosas,
y lo que habia pasado con los endemoniados.
34 Y he aqui toda la ciudad salio a encontrar a Jesus: y cuando le vieron,
le rogaban que saliese de sus terminos.
CAPITULO 9.
1 ENTONCES entrando en el barco, paso a la otra parte, y vino a su ciudad.
2 Y he aqui le trajeron un paralitico echado en una cama: y viendo Jesus la
fe de ellos, dijo al paralitico: Confia hijo: tus pecados te son perdonados.
3 Y he aqui algunos de los escribas decian dentro de si: Este blasfema.
4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: ?Por que pensais mal en vuestros
corazones?
5 Porque, ?Que es mas facil, decir: los pecados te son perdonados: O decir:
Levantate, y anda?
6 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de
perdonar pecados, (dice entonces al paralitico): Levantate, toma tu cama, y
vete a tu casa.
7 Entonces el se levanto, y se fue a su casa.
8 Y las gentes viendo[lo], se maravillaron, y glorificaron a Dios, que habia
dado tal potestad a los hombres.
9 Y pasando Jesus de alli, vio a un hombre, que estaba sentado al banco de
los publicos tributos el cual se llamaba Mateo; y dicele: Sigueme. Y se
levanto, y le siguio.
10 Y acontecio que estando el sentado a la mesa en casa, he aqui que muchos
publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente a la mesa
con Jesus y sus discipulos.
11 Y viendo [esto] los Fariseos, dijeron a sus discipulos: ?Por que come
vuestro Maestro con los publicanos y pecadores,
12 Y oyendolo Jesus les dijo: los que estan sanos, no tienen necesidad de
medico, sino los enfermos.
13 Andad pues, y aprended que cosa es, Misericordia quiero, y no sacrificio:
Porque no he venido a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento.
14 Entonces los discipulos de Juan vienen a el, diciendo: ?Por que nosotros
y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discipulos no ayunan?
15 Y Jesus les dijo: ?Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que
el Esposo esta con ellos? mas vendran dias, cuando el Esposo sera quitado de
ellos, y entonces ayunaran.
16 Y nadie echa remiendo de pano recio en vestido viejo; porque el tal
remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se
rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros: mas echan el vino
nuevo en cueros nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente.
18 Hablando el estas cosas a ellos, he aqui vino un principal, y le adoraba,
diciendo: Mi hija es muerta poco ha: mas ven, y pon tu mano sobre ella, y
vivira.
19 Y se levanto Jesus, y le siguio, y sus discipulos.
20 Y he aqui una mujer enferma de flujo de sangre doce anos habia,
llegandose por detras, toco la franja de su vestido:
21 Porque decia entre si: Si tocare solamente su vestido, sere salva.
22 Mas Jesus volviendose, y mirandola, dijo: Confia, hija, tu fe te ha
salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.
23 Y llegado Jesus a casa del principal, viendo los tanedores de flautas, y
la gente que hacia bullicio,
24 Diceles: Apartaos, que la muchacha no es muerta, mas duerme. Y se
burlaban de el.
25 Y como la gente fue echada fuera, entro, y tomola de la mano, y se
levanto la muchacha.
26 Y salio esta fama por toda aquella tierra.
27 Y pasando Jesus de alli, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo:
Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.
28 Y llegado a la casa, vinieron a el los ciegos; y Jesus les dice: ?Creeis
que puedo hacer esto? Ellos dicen: Si, Senor.
29 Entonces toco los ojos de ellos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea
hecho.
30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesus les encargo rigurosamente,
diciendo: Mirad [que] nadie [lo] sepa.
31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.
32 Y saliendo ellos, he aqui le trajeron un hombre mudo endemoniado.
33 Y echado fuera el demonio, el mudo hablo: y las gentes se maravillaron
diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.
34 Mas los Fariseos decian: Por el principe de los demonios echa fuera los
demonios.
35 Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldeas, ensenando en las
sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del reino, y sanando toda
enfermedad y todo achaque en el pueblo.
36 Y viendo las gentes, tuvo compasion de ellas; porque estaban derramadas y
esparcidas, como ovejas que no tienen pastor.
37 Entonces dice a sus discipulos: A la verdad la mies [es] mucha, mas los
obreros pocos.
38 Rogad pues al Senor de la mies, que envie obreros para su mies.
CAPITULO 10.
1 Entonces llamando sus doce discipulos, les dio potestad contra los
espiritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y
toda dolencia.
2 Y los nombres de los doce apostoles son estos: el primero, Simon, que es
dicho Pedro, y Andres su hermano; Jacobo [hijo] de Zebedeo, y Juan su
hermano:
3 Felipe, y Bartolome; Tomas, y Mateo el publicano: Jacobo [hijo] de Alfeo,
y Lebeo, por sobrenombre Tadeo:
4 Simon el Cananita, y Judas Iscariote, que tambien le entrego.
5 Estos doce envio Jesus, a los cuales dio mandamiento diciendo: Por el
camino de los Gentiles no ireis, y en ciudad de Samaritanos no entreis:
6 Mas id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios:
de gracia recibisteis, dad de gracia.
9 No apresteis oro, ni plata, ni cobre, en vuestras bolsas;
10 Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon;
porque el obrero digno es de su alimento.
11 Mas en cualquier ciudad, o aldea donde entrareis, investigad quien sea en
ella digno, y reposad alli hasta que salgais.
12 Y entrando en la casa, saludadla.
13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendra sobre ella: mas si no fuere
digna, vuestra paz se volvera a vosotros.
14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de
aquella casa, o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.
15 De cierto os digo, [que el castigo] sera mas tolerable a la tierra de los
de Sodoma, y de los de Gomorra en el dia del juicio, que a aquella ciudad.
16 He aqui, yo os envio como a ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes
como serpientes, y sencillos como palomas.
17 Y guardaos de los hombres: porque os entregaran en concilios, y en sus
sinagogas os azotaran.
18 Y aun a principes y a reyes sereis llevados por causa de mi, por
testimonio a ellos y a los Gentiles.
19 Mas cuando os entregaren, no os apureis por como o que hablareis: porque
en aquella hora os sera dado que habeis de hablar.
20 Porque no sois vosotros los que hablais, sino el Espiritu de vuestro
Padre que habla en vosotros.
21 Y el hermano entregara al hermano a la muerte, y el padre al hijo: y los
hijos se levantaran contra los padres, y los haran morir.
22 Y sereis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que soportare hasta
el fin, este sera salvo.
23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra: porque de
cierto os digo, [que] no acabareis de andar todas las ciudades de Israel, que
no venga el Hijo del hombre.
24 El discipulo no es mas que su Maestro, ni el siervo mas que su Senor.
25 Bastale al discipulo ser como su Maestro, y al siervo como su Senor: si
al [mismo] Padre de la familia llamaron Beelzebub, ?cuanto mas a los de su
casa?^
26 Asi que no los temais: porque nada hay encubierto, que no haya de ser
manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.
27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz: y lo que ois al oido,
predicadlo desde los terrados.
28 Y no temais a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed
antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
29 ?No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo ni uno de ellos cae
a tierra sin vuestro Padre.
30 Pues aun vuestros cabellos estan todos contados.
31 Asi que no temais: mas valeis vosotros que muchos pajarillos.
32 Cualquiera pues que me confesare delante de los hombres, le confesare yo
tambien delante de mi Padre, que [esta] en los cielos.
33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negare yo tambien
delante de mi Padre, que [esta] en los cielos.
34 No penseis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para
meter paz, sino espada.
35 Porque he venido para hacer disension del hombre contra su padre, y de la
hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.
36 Y los enemigos del hombre, los de su casa.
37 El que ama padre o madre mas que a mi, no es digno de mi: y el que ama
hijo o hija mas que a mi, no es digno de mi.
38 Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mi, no es digno de mi.
39 El que hallare su vida, la perdera: y el que perdiere su vida por causa
de mi, la hallara.
40 El que os recibe a vosotros, a mi recibe; y el que a mi recibe, recibe al
que me envio.
41 El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibira: y
el que recibe justo en nombre de justo, merced de justo recibira.
42 Y cualquiera que diere a uno de estos pequenitos un vaso de [agua] fria
solamente, en nombre de discipulo, de cierto os digo, [que] no perdera su
recompensa.
CAPITULO 11.
1 Y FUE, que acabando Jesus de dar mandamientos a sus doce discipulos, se
fue de alli a ensenar y a predicar en las ciudades de ellos.
2 Y oyendo Juan en la prision los hechos de Cristo, le envio dos de sus
discipulos,
3 Diciendo: ?Eres tu aquel que habia de venir, o esperaremos a otro?
4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que ois
y veis.
5 Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los
sordos oyen; los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el
Evangelio.
6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mi.
7 E idos ellos, comenzo Jesus a decir de Juan a las gentes: ?Que salisteis a
ver al desierto? ?una cana que es meneada del viento?
8 Mas ?que salisteis a ver? ?un hombre cubierto de delicados vestido? He
aqui, los que traen [vestidos] delicados, en las casas de los reyes estan.
9 Mas ?que salisteis a ver? ?un profeta? tambien os digo, y mas que profeta.
10 Porque este es de quien esta escrito: He aqui yo envio mi mensajero
delante de tu faz, que aparejara tu camino delante de ti.
11 De cierto os digo, [que] no se levanto entre los que nacen de mujeres
otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy mas pequeno en el reino de
los cielos, mayor es que el.
12 Desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se
hace fuerza, y los valientes le arrebatan.
13 Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron.
14 Y si quereis recibir, el es aquel Elias que habia de venir.
15 El que tiene oidos para oir, oiga.
16 Mas ?a quien comparare esta generacion? Es semejante a los muchachos que
se sientan en las plazas, y dan voces a sus companeros,
17 Y dicen: Os tanimos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no
lamentasteis.
18 Porque vino Juan, que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene.
19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe; y dicen: He aqui un hombre
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la
sabiduria es justificada por sus hijos.
20 Entonces comenzo a reconvenir a las ciudades en las cuales habian sido
hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian arrepentido,
[diciendo:]
21 iAy de ti, Corazin! iAy de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidon
fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo
se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.
22 Por tanto os digo, [que] a Tiro y a Sidon sera mas tolerable [el castigo]
en el dia del juicio, que a vosotras.
23 Y tu, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos
seras abajada: porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que
han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el dia de hoy.
24 Por tanto os digo, [que] a la tierra de los de Sodoma sera mas tolerable
[el castigo] en el dia del juicio, que a ti.
25 En aquel tiempo, respondiendo Jesus, dijo: Te alabo, Padre, Senor del
cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los
entendidos, y las hayas revelado a los ninos.
26 Asi, Padre, pues que asi agrado en tus ojos.
27 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conocio al Hijo,
sino el Padre: ni al Padre conocio alguno, sino el Hijo, y [aquel] a quien el
Hijo [lo] quisiere revelar.
28 Venid a mi todos los que estais trabajados, y cargados, que yo os hare
descansar.
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi; que soy manso y humilde
de corazon; y hallareis descanso para vuestras almas.
30 Porque mi yugo es facil, y ligera mi carga.
CAPITULO 12.
1 EN aquel tiempo iba Jesus por los sembrados en Sabado; y sus discipulos
tenian hambre, y comenzaron a coger espigas, y a comer.
2 Y viendo[lo] los Fariseos le dijeron: He aqui tus discipulos hacen lo que
no es licito hacer en Sabado.
3 Y el les dijo: ?No habeis leido que hizo David, teniendo el hambre y los
que con el estaban?
4 ?Como entro en la casa de Dios, y comio los panes de la proposicion, que
no le era licito comer, ni a los que estaban con el, sino a solos los
sacerdotes?
5 O ?no habeis leido en la ley, que los Sabados en el templo los sacerdotes
profanan el Sabado, y son sin culpa?
6 Pues os digo que [uno] mayor que el templo esta aqui.
7 Mas si supieseis que es: Misericordia quiero, y no sacrificio; no
condenariais a los inocentes:
8 Porque Senor es del Sabado el Hijo del hombre.
9 Y partiendose de alli, vino a la sinagoga de ellos.
10 Y he aqui habia [alli] uno que tenia una mano seca: y le preguntaron,
diciendo: ?Es licito curar en Sabado? por acusarle.
11 Y el les dijo: ?Que hombre habra de vosotros, que tenga una oveja, y si
cayere esta en una fosa en Sabado, no le eche mano, y [la] levante?
12 Pues ?cuanto mas vale un hombre que una oveja? Asi que licito es en los
Sabados hacer bien.
13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y el [la] extendio, y
[le] fue restituida sana como la otra.
14 Y salidos los Fariseos, consultaron contra el para destruirle.
15 Mas sabiendo[lo] Jesus, se aparto de alli: y le siguieron muchas gentes,
y sanaba a todos.
16 Y el les encargaba eficazmente que no le descubriesen:
17 Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaias, que
dijo:
18 He aqui mi Siervo, al cual he escogido; mi Amado, en el cual se agrada mi
alma: pondre mi Espiritu sobre el, y a los Gentiles anunciara juicio.
19 No contendera, ni voceara: ni nadie oira en las calles su voz.
20 La cana cascada no quebrara, y el pabilo que humea no apagara, hasta que
saque a victoria el juicio.
21 Y en su nombre esperaran los Gentiles.
22 Entonces fue traido a el un endemoniado, ciego y mudo: y le sano, de tal
manera que el ciego y mudo hablaba y veia.
23 Y todas las gentes estaban atonitas, y decian: ?Es este aquel Hijo de
David?
24 Mas los Fariseos, oyendo[lo], decian: Este no echa fuera los demonios,
sino por Beelzebub, principe de los demonios.
25 Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino
dividido contra si mismo es desolado; y toda ciudad, o casa, dividida contra
si misma, no permanecera.
26 Y si Satanas echa fuera a Satanas, contra si mismo esta dividido: ?como,
pues, permanecera su reino?
27 Y si yo por Beelzebub echo fuera los demonios, ?vuestros hijos por quien
[los] echan? por tanto ellos seran vuestros jueces.
28 Y si por Espiritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha
llegado a vosotros el reino de Dios.
29 Porque ?como puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus
alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saqueara su casa.
30 El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, derrama.
31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia sera perdonado a los hombres;
mas la blasfemia contra el Espiritu no sera perdonada a los hombres,
32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le sera perdonado;
mas cualquiera que hablare contra el Espiritu Santo, no le sera perdonado, ni
en este siglo, ni en el venidero.
33 O haced el arbol bueno, y su fruto bueno; o haced el arbol corrompido, y
su fruto danado: porque por el fruto es conocido el arbol.
34 Generacion de viboras, ?como podeis hablar bien, siendo malos? porque de
la abundancia del corazon habla la boca.
35 El hombre bueno del buen tesoro del corazon saca buenas cosas: y el
hombre malo del mal tesoro saca malas cosas.
36 Mas yo os digo, que toda palabra ociosa, que hablaren los hombres, de
ella daran cuenta en el dia del juicio.
37 Porque por tus palabras seras justificado, y por tus palabras seras
condenado.
38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los Fariseos,
diciendo: Maestro deseamos ver de ti senal.
39 Y el respondio, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda
senal; mas senal no le sera dada, sino la senal de Jonas profeta.
40 Porque como estuvo Jonas en el vientre de la ballena tres dias y tres
noches, asi estara el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y
tres noches.
41 Los hombres de Ninive se levantaran en el juicio con esta generacion, y
la condenaran: porque ellos se arrepintieron a la predicacion de Jonas; y he
aqui mas que Jonas en este lugar.
42 La reina del Austro se levantara en el juicio con esta generacion, y la
condenara: porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduria de
Salomon; y he aqui mas que Salomon en este lugar.
43 Cuando el espiritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos,
buscando reposo, y no [lo] halla.
44 Entonces dice: Me volvere a mi casa, de donde sali: y cuando viene, [la]
halla desocupada, barrida, y adornada.
45 Entonces va, y toma consigo otros siete espiritus peores que el, y
entrados moran alli; y son peores las cosas ultimas del tal hombre que las
primeras: asi tambien acontecera a esta generacion mala.
46 Y estando el aun hablando a las gentes, he aqui su madre y sus hermanos
estaban fuera, que le querian hablar.
47 Y le dijo uno: He aqui tu madre y tus hermanos estan fuera, que te
quieren hablar.
48 Y respondiendo el al que le decia [esto,] dijo: ?Quien es mi madre, y
quienes son mis hermanos?
49 Y extendiendo su mano hacia sus discipulos, dijo: He aqui mi madre y mis
hermanos.
50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que [esta] en los
cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.
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