Reina Valera New Testament of the Bible 1862 by Anon.
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Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1862
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36 Y como hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oro con todos
ellos.
37 Entonces hubo un gran lloro de todos; y derribandose sobre el cuello de
Pablo, le besaban,
38 Doliendose en gran manera por la palabra que dijo, que no habian de ver
mas su rostro. Y le acompanaron al navio.
CAPITULO 21.
1 Y HABIENDO partido de ellos, navegamos y vinimos camino derecho a Coos, y
el dia siguiente a Rhodas, y de alli a Patara.
2 Y hallando un barco que pasaba a Fenice, nos embarcamos, y partimos.
3 Y como avistamos a Cipro, dejandola a mano izquierda, navegamos a Siria, y
vinimos a Tiro; porque el barco habia de descargar alli su carga.
4 Y nos quedamos alli siete dias, hallados los discipulos, los cuales decian
a Pablo por Espiritu, que no subiese a Jerusalem.
5 Y cumplidos aquellos dias nos partimos, acompanandonos todos con [sus]
mujeres e hijos hasta fuera de la ciudad: y puestos de rodillas en la ribera,
oramos.
6 Y abrazandonos los unos a los otros, subimos al barco, y ellos se
volvieron a sus casas.
7 Y nosotros, cumplida la navegacion, vinimos de Tiro a Tolemaida; y
habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un dia.
8 Y otro dia, partidos, (Pablo y los que con el estabamos) vinimos a
Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, el cual era [uno] de
los siete, posamos con el.
9 Y este tenia cuatro hijas doncellas, que profetizaban.
10 Y parando nosotros [alli] por muchos dias, descendio de Judea un profeta
llamado Agabo;
11 Y venido a nosotros, tomo el cinto de Pablo, y atandose los pies y las
manos, dijo: Esto dice el Espiritu Santo: Asi ataran los Judios en Jerusalem
al varon, cuyo es este cinto, y [le] entregaran en manos de los Gentiles.
12 Lo cual como oimos, le rogamos nosotros, y los de aquel lugar, que no
subiese a Jerusalem.
13 Entonces Pablo respondio: ?Que haceis llorando y afligiendome el corazon?
porque yo no solo estoy presto a ser atado, mas aun a morir en Jerusalem por
el nombre del Senor Jesus.
14 Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hagase la voluntad
del Senor.
15 Y despues de estos dias, apercibidos, subimos a Jerusalem.
16 Y vinieron tambien con nosotros de Cesarea algunos de los discipulos,
trayendo consigo a un Mnason Ciprio, discipulo antiguo, con el cual
posasemos.
17 Y cuando llegamos a Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena
voluntad.
18 Y al dia siguiente Pablo entro con nosotros a Jacobo, y todos los
ancianos se juntaron.
19 A los cuales, como los hubo saludado, conto por menudo lo que Dios habia
hecho entre los Gentiles por su ministerio.
20 Y ellos como [lo] oyeron, glorificaron a Dios; y le dijeron: Ya ves,
hermano, cuantos millares de Judios hay que han creido; y todos son celadores
de la ley.
21 Mas fueron informados acerca de ti, que ensenas a apartarse de Moises a
todos los Judios que estan entre los Gentiles, diciendo[les] que no han de
circuncidar los hijos, ni andar segun la costumbre.
22 ?Que hay pues? La multitud se reunira de cierto; porque oiran que has
venido.
23 Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que
tienen voto sobre si:
24 Tomando a estos contigo, purificate con ellos, y gasta con ellos para que
rasuren [sus] cabezas, y todos entiendan que no hay nada de lo que fueron
informados acerca de ti; sino que tu tambien andas guardando la ley.
25 Empero cuanto a los que de los Gentiles han creido, nosotros hemos
escrito haberse acordado que no guarden nada de esto; solamente que se
abstengan de lo que fuere sacrificado a los idolos, y de sangre, y de
ahogado, y de fornicacion.
26 Entonces Pablo tomo consigo aquellos hombres, y al siguiente dia,
habiendose purificado con ellos, entro en el templo, para anunciar [se
proponian] el cumplimiento de los dias de la purificacion, hasta ser ofrecida
ofrenda por cada uno de ellos.
27 Y cuando estaban para acabarse los siete dias, unos Judios de Asia, como
le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo, y le echaron mano,
28 Dando voces: Varones Israelitas ayudad: este es el hombre que por todas
partes ensena a todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y ademas de
esto ha metido Gentiles en el templo, y ha contaminado este lugar santo.
29 (Porque antes habian visto con el en la ciudad a Trofimo, Efesio, al cual
pensaban que Pablo habia metido en el templo.)
30 Asi que, toda la ciudad se alboroto y agolpose el pueblo; y tomando a
Pablo, hicieronle salir fuera del templo, y luego las puertas fueron
cerradas.
31 Y procurando ellos matarle, fue dado aviso al tribuno de la compania que
toda la ciudad de Jerusalem estaba alborotada;
32 El cual tomando luego soldados y centuriones, corrio a ellos. Y ellos
como vieron al tribuno y a los soldados, cesaron de herir a Pablo.
33 Entonces llegando el tribuno, le prendio, y [le] mando atar con dos
cadenas: y pregunto quien era, y que habia hecho.
34 Y entre la multitud unos gritaban una cosa, y otros otra: y como no podia
entender nada de cierto a causa del alboroto, le mando llevar a la fortaleza.
35 Y como llego a las gradas, acontecio que fue llevado [a cuestas] de los
soldados a causa de la violencia del pueblo.
36 Porque multitud de pueblo venia detras gritando: Matale.
37 Y como comenzaron a meter a Pablo en la fortaleza, dice al tribuno: Me
sera licito hablarte algo? Y el dijo: ?Griego sabes?
38 ?^No eres tu aquel Egipcio que levantaste una sedicion antes de estos
dias, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores?
39 Entonces dijo Pablo: Yo de cierto soy hombre Judio, ciudadano de Tarso,
ciudad no oscura de Cilicia: empero ruegote que me permitas que hable al
pueblo.
40 Y como el se lo permitio, Pablo estando en pie en las gradas, hizo senal
con la mano al pueblo; y hecho grande silencio, hablo en lengua Hebrea,
diciendo:
CAPITULO 22.
1 VARONES hermanos, y padres, oid la razon que ahora os doy.
2 (Y como oyeron que les hablaba en lengua Hebrea, guardaron mas silencio.)
Y dijo:
3 Yo de cierto soy Judio, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta
ciudad a los pies de Gamaliel, ensenado conforme [a] la verdad de la ley de
la patria, zeloso de Dios, como todos vosotros sois hoy.
4 Que he perseguido este camino hasta la muerte, prendiendo, y entregando en
carceles hombres y mujeres:
5 Como tambien el principe de los sacerdotes me es testigo, y todos los
ancianos; de los cuales tambien tomando letras a los hermanos, iba a Damasco,
para traer presos a Jerusalem aun a los que estuviesen alli, para que fuesen
castigados.
6 Mas acontecio que yendo yo, y llegando cerca de Damasco, como a medio dia,
de repente me rodeo mucha luz del cielo;
7 Y cai en el suelo, y oi una voz que me decia: Saulo, Saulo, ?por que me
persigues?
8 Yo entonces respondi: ?Quien eres, Senor? Y me dijo: Yo soy Jesus de
Nazaret, a quien tu persigues.
9 Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron: mas
no oyeron la voz del que hablaba conmigo.
10 Y dije: ?Que hare, Senor? Y el Senor me dijo: Levantate, y ve a Damasco,
y alli te sera dicho todo lo que te esta senalado hacer.
11 Y como yo no viese por causa de la claridad de la luz, llevado de la mano
por los que estaban conmigo, vine a Damasco.
12 Entonces un Ananias varon pio conforme a la ley, que tenia buen
testimonio de todos los Judios que [alli] moraban,
13 Viniendo a mi, y acercandose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y
yo en aquella hora le mire.
14 Y el dijo: El Dios de nuestros padres te ha predestinado, para que
conocieses su voluntad, y vieses a aquel Justo, y oyeses la voz de su boca.
15 Porque has de ser testigo suyo a todos los hombres de lo que has visto y
oido.
16 Ahora pues, ?por que te detienes? Levantate, y bautizate, y lava tus
pecados, invocando su nombre.
17 Y me acontecio, vuelto a Jerusalem, que orando en el templo, fui
arrebatado fuera de mi,
18 Y le vi que me decia: Date priesa, y sal prestamente fuera de Jerusalem;
porque no recibiran tu testimonio de mi.
19 Y yo dije: Senor, ellos saben que yo encerraba en carcel, y heria por las
sinagogas a los que creian en ti.
20 Y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo tambien estaba
presente, y consentia a su muerte, y guardaba las ropas de los que le
mataban.
21 Y me dijo: Ve, porque yo te tengo que enviar lejos a los Gentiles.
22 Y le oyeron hasta esta palabra: entonces alzaron la voz, diciendo: Quita
de la tierra a un tal hombre, porque no conviene que viva.
23 Y dando ellos voces, y arrojando [sus] ropas, y echando polvo al aire,
24 Mando el tribuno que le llevasen a la fortaleza, y ordeno que fuese
examinado con azotes, para saber por que causa clamaban asi contra el.
25 Y como le ataron con correas, Pablo dijo al centurion que estaba
presente: ?Os es licito azotar a un hombre Romano, sin ser condenado?
26 Y como el centurion oyo [esto,] fue y dio aviso al tribuno, diciendo:
?Que has de hacer? porque este hombre es Romano.
27 Y viniendo el tribuno, le dijo: Dime, ?eres tu Romano? Y el dijo: Si.
28 Y respondio el tribuno: Yo con grande suma alcance esta ciudadania.
Entonces Pablo dijo: Y aun yo soy nacido.
29 Asi que, luego se apartaron de el los que le habian de atormentar: y aun
el tribuno tambien tuvo temor, entendido que era Romano, por haberlo atado.
30 Y al dia siguiente, queriendo saber de cierto la causa por que era
acusado de los Judios, le solto de las prisiones, y mando venir a los
principes de los sacerdotes, Y a todo su concilio; y sacando a Pablo, le
presento delante de ellos.
CAPITULO 23.
1 ENTONCES Pablo, poniendo los ojos en el concilio, dice: Varones hermanos,
yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el dia de
hoy.
2 El principe de los sacerdotes, Ananias, mando entonces a los que estaban
delante de el que le hiriesen en la boca.
3 Entonces Pablo le dijo: Herirte ha Dios, pared blanqueada: ?y estas tu
sentado para juzgarme conforme a la ley, y contra la ley me mandas herir?
4 Y los que estaban presentes dijeron: ?Al sumo sacerdote de Dios maldices?
5 Y Pablo dijo: No sabia, hermanos, que era el sumo sacerdote; que escrito
esta: Al principe de tu pueblo no maldeciras.
6 Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saduceos, y la otra de
Fariseos, clamo en el concilio: Varones hermanos, yo Fariseo soy, hijo de
Fariseo: de la esperanza y de la resurreccion de los muertos soy yo juzgado.
7 Y como hubo dicho esto, fue hecha disension entre los Fariseos y los
Saduceos; y la multitud fue dividida.
8 (Porque los Saduceos dicen que no hay resurreccion, ni angel, ni espiritu;
mas los Fariseos confiesan ambas cosas.)
9 Y levantose un gran clamor: y levantandose los escribas de la parte de los
Fariseos, contendian diciendo: Ningun mal hallamos en este hombre; que si
espiritu le ha hablado, o angel, no resistamos a Dios.
10 Y habiendo grande disension, el tribuno teniendo temor que Pablo no fuese
despedazado de ellos, mando venir [la compania de] soldados, y arrebatarle de
en medio de ellos, y llevarle a la fortaleza.
11 Y la noche siguiente, presentandosele el Senor, le dijo: Confia, Pablo;
que como has testificado de mi en Jerusalem, asi es menester testifiques
tambien en Roma.
12 Y venido el dia, algunos de los Judios se juntaron, y prometieron bajo de
maldicion, diciendo que ni comerian ni beberian hasta que hubiesen muerto a
Pablo.
13 Y eran mas de cuarenta los que habian hecho esta conjuracion;
14 Los cuales se fueron a los principes de los sacerdotes y los ancianos, y
dijeron: Nosotros hemos hecho voto debajo de maldicion, que no hemos de
gustar nada hasta que hayamos muerto a Pablo.
15 Ahora pues vosotros con el concilio requerid al tribuno que le saque
manana a vosotros, como que quereis entender de el alguna cosa mas cierta, y
nosotros, antes que el llegue, estaremos aparejados para matarle.
16 Entonces un hijo de la hermana de Pablo, oyendo las asechanzas, fue y
entro en la fortaleza, y dio aviso a Pablo.
17 Y Pablo llamando a uno de los centuriones, dice: Lleva a este mancebo al
tribuno; porque tiene cierto aviso que darle.
18 El entonces tomandole, le llevo al tribuno, y dijo: El preso Pablo
llamandome, me rogo que trajese a ti este mancebo, que tiene algo que
hablarte.
19 Y el tribuno tomandole de la mano, y retirandose aparte, [le] pregunto:
?Que es lo que tienes que decirme?
20 Y el dijo: Los Judios han concertado rogarte que manana saques a Pablo al
concilio, como que han de inquirir de el alguna cosa mas cierta.
21 Mas tu no los creas; porque mas de cuarenta hombres de ellos le asechan,
los cuales han hecho voto, debajo de maldicion, de no comer ni beber hasta
que le hayan muerto; y ahora estan apercibidos esperando tu promesa.
22 Entonces el tribuno despidio al mancebo, mandando[le] que a nadie dijese
que le habia dado aviso de esto.
23 Y llamados dos centuriones, [les] mando que apercibiesen para la hora
tercia de la noche doscientos soldados, que fuesen hasta Cesarea, y setenta
de a caballo, y doscientos lanceros;
24 Y que aparejasen cabalgaduras en que poniendo a Pablo, le llevasen en
salvo a Felix el presidente.
25 Y escribio una carta en estos terminos:
26 Claudio Lisias al excelentisimo gobernador Felix, Salud.
27 A este hombre, aprehendido de los Judios, y que iban ellos a matar, libre
yo acudiendo con la tropa, habiendo entendido que era Romano.
28 Y queriendo saber la causa por que le acusaban, le lleve al concilio de
ellos.
29 Y halle que le acusaban de [algunas] cuestiones de la ley de ellos, y que
ningun crimen tenia digno de muerte, o de prision.
30 Mas siendome dado aviso de asechanzas que le habian aparejado los Judios,
luego al punto [le] he enviado a ti, e intime tambien a los acusadores que
traten delante de ti lo que [tienen] contra el. Pasalo bien.
31 Y los soldados, tomando a Pablo, como les era mandado, llevaronle de
noche a Antipatris.
32 Y al dia siguiente dejando a los de a caballo que fuesen con el, se
volvieron a la fortaleza.
33 Y como llegaron a Cesarea, y dieron la carta al gobernador, presentaron
tambien a Pablo delante de el.
34 Y el gobernador leida la carta, pregunto de que provincia era; y
entendiendo que de Cilicia,
35 Te oire, dijo, cuando vinieren tambien tus acusadores. Y mando que le
guardasen en el Pretorio de Herodes.
CAPITULO 24.
1 Y CINCO dias despues descendio el sumo sacerdote, Ananias, con algunos de
los ancianos, y un cierto Tertulo, orador; y parecieron delante del
gobernador contra Pablo.
2 Y citado que fue, Tertulo comenzo a acusar diciendo: Como por causa tuya
vivamos en grande paz, y muchas cosas sean bien gobernadas en el pueblo por
tu prudencia,
3 Siempre y en todo lugar [lo] recibimos con todo hacimiento de gracias, oh
excelente Felix.
4 Empero por no impedirte mas largamente, ruegote que nos oigas brevemente
conforme a tu equidad.
5 Porque hemos hallado que este hombre [es] pestilencial, y levantador de
sediciones entre todos los Judios por todo el mundo, y principe de la secta
de los Nazarenos.
6 El cual tambien tento a violar el templo; y prendiendole le quisimos
juzgar conforme a nuestra ley.
7 Mas interviniendo el tribuno Lisias con grande violencia [le] quito de
nuestras manos,
8 Mandando a sus acusadores que viniesen a ti: del cual, tu mismo juzgando,
podras entender todas estas cosas de que le acusamos.
9 Y contendian tambien los Judios diciendo ser asi estas cosas.
10 Entonces Pablo, haciendole el gobernador senal que hablase, respondio:
Porque se que muchos anos ha que eres gobernador de esta nacion, con buen
animo satisfare por mi:
11 Que tu puedes entender que no ha mas de doce dias que subi a adorar a
Jerusalem.
12 Y ni me hallaron en el templo disputando con ninguno, ni haciendo
concurso de multitud, ni en sinagogas, ni en la ciudad;
13 Ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan.
14 Esto empero te confieso, que conforme a aquel camino que llaman herejia,
asi sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en
los profetas estan escritas;
15 Teniendo esperanza en Dios que ha de haber resurreccion de los muertos,
asi de justos como injustos, la cual tambien ellos esperan.
16 Y por esto procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento acerca
de Dios y acerca de los hombres.
17 Mas pasados muchos anos, vine a hacer limosnas a mi nacion, y ofrendas,
18 Cuando me hallaron purificado en el templo, (no con multitud ni con
alboroto,) unos Judios de Asia;
19 Los cuales debieran comparecer delante de ti, y acusar[me,] si contra mi
tenian algo.
20 O digan estos mismos si hallaron en mi alguna cosa mal hecha, cuando yo
estuve en el concilio,
21 Sino sea que, estando entre ellos, prorrumpi en alta voz: Acerca de la
resurreccion de los muertos soy hay juzgado de vosotros.
22 Entonces Felix, oidas estas cosas estando bien informado de esta secta
les puso dilacion, diciendo: Cuando descendiere el tribuno Lisias, acabare de
conocer de vuestro negocio.
23 Y mando al centurion que Pablo fuese guardado, y aliviado [de las
prisiones,] y que no vedase a ninguno de sus familiares servirle, o venir a
el.
24 Y algunos^ dias despues, viniendo Felix con Drusila su mujer, la cual era
Judia, llamo a Pablo, y oyo de el la fe que es en Jesu-Cristo.
25 Y disertando el de la justicia, y de la continencia, y del juicio
venidero, espantado Felix, respondio: Ahora vete; mas en teniendo oportunidad
te llamare:
26 Esperando tambien con esto, que de parte de Pablo le serian dados
dineros, porque le soltase; por lo cual haciendole venir muchas veces,
hablaba con el.
27 Mas al cabo de dos anos recibio Felix por sucesor a Porcio Festo; y
queriendo Felix ganar la gracia de los Judios, dejo preso a Pablo.
CAPITULO 25.
1 FESTO pues, entrado en la provincia, tres dias despues subio de Cesarea a
Jerusalem.
2 Y vinieron a el los principes de los sacerdotes y los principales de los
Judios contra Pablo; y le rogaron,
3 Pidiendo gracia contra el, que le hiciese traer a Jerusalem, poniendo
[ellos] asechanzas para matarle en el camino.
4 Mas Festo respondio que Pablo estaba guardado en Cesarea, y que el mismo
partiria presto.
5 Los que de vosotros pueden, dijo, desciendan juntamente; y si hay algun
crimen en este varon, acusenle.
6 Y deteniendose entre ellos no mas de ocho o diez dias, venido a Cesarea,
el siguiente dia se sento en el tribunal, y mando que Pablo fuese traido.
7 El cual venido, le rodearon los Judios que habian venido de Jerusalem,
poniendo contra Pablo muchas y graves acusaciones, las cuales no podian
probar,
8 Alegando el por su parte: Ni contra la ley de los Judios, ni contra el
templo, ni contra Cesar he pecado en algo.
9 Mas Festo, queriendo congraciarse con los Judios, respondiendo a Pablo
dijo: ?Quieres subir a Jerusalem, y alla ser juzgado de estas cosas delante
de mi?
10 Y Pablo dijo: Ante el tribunal de Cesar estoy, donde conviene que sea
juzgado. A los Judios no he hecho injuria ninguna, como tu sabes muy bien.
11 Porque si alguna injuria, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no
rehuso morir; mas si nada hay de las cosas de que estos me acusan, nadie
puede darme a ellos: a Cesar apelo.
12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondio: ?A Cesar has
apelado? a Cesar iras.
13 Y pasados algunos dias, el rey Agripa y Bernice vinieron a Cesarea a
saludar a Festo.
14 Y como estuvieron alli muchos dias, Festo declaro la causa de Pablo al
rey, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Felix,
15 Sobre el cual, cuando fui a Jerusalem vinieron [a mi] los principes de
los sacerdotes y los ancianos de los Judios pidiendo condenacion contra el:
16 A los cuales respondi no ser costumbre de los Romanos dar alguno a la
muerte, antes que el que es acusado tenga presentes [sus] acusadores, y haya
lugar de defenderse de la acusacion.
17 Asi que habiendo venido juntos aca, sin ninguna dilacion al dia
siguiente, sentado en el tribunal, mande traer al hombre;
18 Y estando presentes los acusadores, ningun cargo produjeron de los que yo
sospechaba:
19 Solamente tenian contra el ciertas cuestiones acerca de su supersticion,
y de un cierto Jesus difunto, el cual Pablo afirmaba que estaba vivo.
20 Y yo, dudando en cuestion semejante, dije si queria ir a Jerusalem, y
alla ser juzgado de estas cosas.
21 Mas apelando Pablo a ser guardado al conocimiento de Augusto, mande que
le guardasen, hasta que le envie a Cesar.
22 Entonces Agripa dijo a Festo: Yo tambien quisiera oir a [ese] hombre. Y
el dijo: Manana le oiras.
23 Y al otro dia, viniendo Agripa y Bernice con mucho aparato, y entrado en
la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandado
de Festo fue traido Pablo.
24 Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estais aqui
juntos con nosotros, veis a este, por el cual toda la multitud de los Judios
me ha demandado en Jerusalem, y aqui, dando voces que no conviene que viva
mas.
25 Mas yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y el mismo
apelando a Augusto, he determinado enviarle:
26 Del cual no tengo cosa cierta que escriba al senor; por lo que le he
sacado a vosotros, y mayormente a ti, oh rey Agripa, para que hecha
informacion, tenga [yo] que escribir.
27 Porque fuera de razon me parece enviar un preso, y no informar de las
causas.
CAPITULO 26.
1 ENTONCES Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo
entonces, extendiendo la mano, comenzo a responder por si, [diciendo:]
2 Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judios, oh rey
Agripa, me tengo por dichoso de que haya hay de defenderme delante de ti,
3 Mayormente sabiendo tu todas las costumbres y cuestiones que hay entre los
Judios; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.
4 Mi vida pues, desde la mocedad, la cual desde el principio fue en mi
nacion en Jerusalem, todos los Judios la saben;
5 los cuales tienen ya conocido, que yo desde el principio, si quieren
testificarlo, conforme a la mas perfecta secta de nuestra religion he vivido
Fariseo.
6 Y ahora por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy
llamado en juicio.
7 A la cual [promesa] nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de dia
y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa,
soy acusado de los Judios;
8 iQue! ?Juzgase cosa increible entre vosotros que Dios resucite los
muertos?
9 Yo ciertamente habia pensado deber hacer muchas cosas contra el nombre de
Jesus de Nazaret:
10 Lo cual tambien hice en Jerusalem; y yo encerre en carceles a muchos de
los santos, recibida potestad de los principes de los sacerdotes, y cuando
eran matados, yo di mi voto.
11 Y muchas veces, castigandoles por todas las sinagogas, [les] force a
blasfemar; y enfurecido sobre manera contra ellos, [los] persegui hasta en
las ciudades extranas.
12 En lo cual [ocupado,] yendo a Damasco con potestad y comision de los
principes de los sacerdotes,
13 En mitad del dia, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que
sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeo, y a los que iban
conmigo.
14 Y habiendo caido todos nosotros en tierra, oi una voz que, me hablaba, y
decia en lengua hebraica: Saulo, Saulo, ?por que me persigues? Dura cosa te
es dar coces contra los aguijones.
15 Yo entonces dije: ?Quien eres, Senor? Y el Senor dijo: Yo soy Jesus, a
quien tu persigues.
16 Mas levantate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido,
para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas
en que aparecere a ti;
17 Librandote del pueblo y de los Gentiles, a los cuales ahora te envio,
18 Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la
luz, y de la potestad de Satanas a Dios, para que reciban por la fe, que es
en mi, remision de pecados, y suerte entre los santificados
19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la vision celestial:
20 Antes anuncie primeramente a los que estan en Damasco, y Jerusalem, y por
toda la tierra de Judea, y a los Gentiles, que se arrepintiesen y se
convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.
21 Por causa de esto los Judios, tomandome en el templo, tentaron matarme.
22 Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el dia de hoy, dando
testimonio a chicos y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los
profetas y Moises dijeron que habian de venir;
23 Que Cristo habia de padecer, y [ser] el primero de la resurreccion de los
muertos, para anunciar luz al pueblo y a los Gentiles.
24 Y diciendo el estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estas
loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco.
25 Mas el dijo: No estoy loco, excelente Festo, sino que hablo palabras de
verdad y de templanza.
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