Reina Valera New Testament of the Bible 1862 by Anon.
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Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1862
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CAPITULO 13.
1 Y AQUEL dia, saliendo Jesus de casa, se sento junto a la mar.
2 Y se allegaron a el muchas gentes; y entrandose el en el barco, se sento,
y toda la gente estaba a la ribera.
3 Y les hablo muchas cosas por parabolas, diciendo: He aqui el que sembraba,
salio a sembrar.
4 Y sembrando, parte [de la simiente] cayo junto al camino; y vinieron las
aves, y la comieron.
5 Y parte cayo en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y nacio luego,
porque no tenia profundidad de tierra.
6 Mas en saliendo el sol, se quemo; y secose, porque no tenia raiz.
7 Y parte cayo en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.
8 Y parte cayo en buena tierra, y dio fruto, cual a ciento, cual a sesenta,
y cual a treinta.
9 Quien tiene oidos para oir, oiga.
10 Entonces, llegandose los discipulos, le dijeron: ?Por que les hablas por
parabolas?
11 Y el respondiendo, les dijo: Porque a vosotros es concedido saber los
misterios del reino de los cielos, mas a ellos no es concedido.
12 Porque a cualquiera que tiene, se le dara, y tendra mas: pero al que no
tiene, aun lo que tiene le sera quitado.
13 Por eso les hablo por parabolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen,
ni entienden.
14 De manera que se cumple en ellos la profecia de Isaias, que dice: De oido
oireis, y no entendereis; y viendo vereis, y no mirareis.
15 Porque el corazon de este pueblo esta engrosado, y de los oidos oyen
pesadamente, y de sus ojos guinan: para que no vean de los ojos, y oigan de
los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y yo los sane.
16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oidos, porque
oyen.
17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo
que veis, y no [lo] vieron; y oir lo que ois, y no [lo] oyeron.
18 Oid pues vosotros la parabola del que siembra.
19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiendo[la,] viene el
malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazon: este es el que fue
sembrado junto al camino.
20 Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y
luego la recibe con gozo;
21 Mas no tiene raiz en si, antes es temporal: que venida la afliccion o la
persecucion por la palabra, luego se ofende.
22 Y el que fue sembrado en espinas este es el que oye la palabra; pero el
afan de este siglo, y el engano de las riquezas ahogan la palabra, y hacese
infructuosa.
23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la
palabra, y el que lleva el fruto; y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y
otro a treinta.
24 Otra parabola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante
al hombre que siembra buena simiente en su campo.
25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembro zizana entre el
trigo, y se fue.
26 Y como la yerba salio, e hizo fruto, entonces aparecio tambien la zizana.
27 Y llegandose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Senor, ?no
sembraste buena simiente en tu campo? ?de donde pues tiene zizana?
28 Y el les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron:
?Quieres pues que vayamos y la cojamos?
29 Y el dijo: No: porque cogiendo la zizana, no arranqueis tambien con ella
el trigo.
30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de
la siega yo dire a los segadores: Coged primero la zizana, y atadla en
manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfoli.
31 Otra parabola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante
al grano de mostaza, que tomandolo alguno lo sembro en su campo:
32 El cual a la verdad es el mas pequeno de todas las simientes; mas cuando
ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas, y se hace arbol, que
vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
33 Otra parabola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura
que tomo una mujer, y escondio en tres medidas de harina, hasta que todo
quedo leudo.
34 Todo esto hablo Jesus por parabolas a las gentes; y sin parabolas no les
hablaba:
35 Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Abrire
en parabolas mi boca; rebosare cosas escondidas desde la fundacion del mundo.
36 Entonces, despedidas las gentes, Jesus se vino a casa; y llegandose a el
sus discipulos, le dijeron: Declaranos la parabola de la zizana del campo.
37 Y respondiendo el, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo
del hombre;
38 Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la
zizana son los hijos del malo:
39 Y el enemigo que la sembro, es el diablo; y la siega es el fin del mundo;
y los segadores son los angeles.
40 De manera que como es cogida la zizana, y quemada al fuego, asi sera en
el fin de este siglo.
41 Enviara el Hijo del hombre sus angeles, y cogeran de su reino todos los
escandalos, y los que hacen iniquidad,
42 Y los echaran en el horno de fuego: alli sera el lloro, y el crujir de
dientes.
43 Entonces los justos resplandeceran, como el sol, en el reino de su Padre:
el que tiene oidos para oir, oiga.
44 Ademas, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el
campo, el cual hallado, el hombre [lo] encubre, y de gozo de ello va, y vende
todo lo que tiene, y compra aquel campo.
45 Tambien el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca
buenas perlas;
46 Que hallando una preciosa perla fue, y vendio todo lo que tenia, y la
compro.
47 Asimismo el reino de los cielos es semejante a la red, que echada en la
mar, coge de todas suertes [de peces:]
48 La cual estando llena, la sacaron a la orilla; y sentados, cogieron lo
bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.
49 Asi sera al fin del siglo: saldran los angeles, y apartaran a los malos
de entre los justos,
50 Y los echaran en el horno del fuego: alli sera el lloro, y el crujir de
dientes.
51 Y Jesus les dice: ?Habeis entendido todas estas cosas? Ellos le
responden: Si, Senor.
52 Y el les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es
semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas
viejas.
53 Y acontecio [que] acabando Jesus estas parabolas, paso de alli.
54 Y venido a su tierra, les ensenaba en la sinagoga de ellos, de tal manera
que ellos estaban atonitos, y decian: ?De donde tiene este esta sabiduria, y
[estas] maravillas?
55 ?No es este el hijo del carpintero? ?no se llama su madre Maria; y sus
hermanos, Jacobo, y Jose, y Simon, y Judas?
56 ?Y no estan todas sus hermanas con nosotros? ?De donde pues tiene este
todas estas cosas?
57 Y se escandalizaban en el. Mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra,
sino en su tierra, y en su casa.
58 Y no hizo alli muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos.
CAPITULO 14.
1 EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oyo la fama de Jesus,
2 Y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista: el ha resucitado de los
muertos, y por eso virtudes obran en el.
3 Porque Herodes habia prendido a Juan, y le habia aprisionado, y puesto en
la carcel, por causa de Herodias, mujer de Felipe su hermano.
4 porque Juan le decia: No te es licito tenerla.
5 Y queria matarle, mas temia al pueblo; porque le tenian como a profeta.
6 Mas celebrandose el dia del nacimiento de Herodes, la hija de Herodias
danzo en medio y agrado a Herodes.
7 Y prometio el con juramento de darle todo lo que pidiese.
8 Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dame aqui en un plato la
cabeza de Juan el Bautista.
9 Entonces el rey se entristecio: mas por el juramento, y por los que
estaban juntamente a la mesa, mando que se [le] diese.
10 Y enviando degollo a Juan en la carcel.
11 Y fue traida su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella [la]
presento a su madre.
12 Entonces llegaron sus discipulos, y tomaron el cuerpo, y lo enterraron; y
fueron, y dieron las nuevas a Jesus.
13 Y oyendo[lo] Jesus, se aparto de alli en un barco a un lugar desierto
apartado: y cuando las gentes [lo] oyeron, le siguieron a pie de las
ciudades.
14 Y saliendo Jesus, vio un gran gentio, y tuvo compasion de ellos, y sano
los que de ellos habia enfermos.
15 Y cuando fue la tarde del dia, se llegaron a el sus discipulos, diciendo:
El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: despide las gentes, para que
se vayan por las aldeas, y compren para si de comer.
16 Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.
17 Y ellos dijeron: No tenemos aqui sino cinco panes y dos peces.
18 Y el les dijo: Traedmelos aca.
19 Y mandando a las gentes recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco
panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y partio y dio los
panes a los discipulos, y los discipulos a las gentes.
20 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobro de los pedazos,
doce cestas llenas.
21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los
ninos.
22 Y luego Jesus hizo a sus discipulos entrar en el barco, e ir delante de
el a la otra parte [del lago,] entre tanto que el despedia las gentes.
23 Y despedidas las gentes, subio al monte, apartado, a orar: y como fue la
tarde del dia, estaba alli solo.
24 Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque
el viento era contrario.
25 Mas a la cuarta vela de la noche Jesus fue a ellos andando sobre la mar.
26 Y los discipulos, viendole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo:
[Alguna] fantasma es. Y dieron voces de miedo.
27 Mas luego Jesus les hablo, diciendo: Confiad: yo soy; no tengais miedo.
28 Entonces le respondio Pedro, y dijo: Senor, si tu eres, manda que yo vaya
a ti sobre las aguas.
29 Y el dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas
para ir a Jesus.
30 Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzandose a hundir, dio
voces, diciendo: Senor, salvame.
31 Y luego Jesus extendiendo la mano, trabo de el, y le dice: Oh [hombre] de
poca fe, ?por que dudaste?
32 Y como ellos entraron en el barco, sosegose el viento.
33 Entonces los que [estaban] en el barco vinieron, y le adoraron, diciendo:
Verdaderamente eres Hijo de Dios.
34 Y llegando a la otra parte, vinieron a la tierra de Genezaret.
35 Y como le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda
aquella tierra alrededor, y trajeron a el todos los enfermos:
36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que
tocaron, quedaron sanos.
CAPITULO 15.
Entonces llegaron a Jesus ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem,
diciendo:
2 ?Por que tus discipulos traspasan la tradicion de los ancianos? porque no
se lavan las manos cuando comen pan.
3 Y el respondiendo, les dijo: ?Por que tambien vosotros traspasais el
mandamiento de Dios por vuestra tradicion?
4 Porque Dios mando, diciendo: Honra al padre y a la madre: y, El que
maldijere al padre o a la madre, muera de muerte.
5 Mas vosotros decis: Cualquiera que dira al padre o a la madre: [Es ya]
ofrenda mia [a Dios] todo aquello con que pudiera valerte,
6 No debera honrar a su padre o a su madre [con socorro.] Asi habeis
invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradicion.
7 Hipocritas, bien profetizo de vosotros Isaias, diciendo:
8 Este pueblo de labios me honra; mas su corazon lejos esta de mi.
9 Mas en vano me honran, ensenando doctrinas [y] mandamientos de hombres.
10 Y llamando a si las gentes, les dijo: Oid, y entended.
11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la
boca, esto contamina al hombre.
12 Entonces llegandose sus discipulos le dijeron: ?Sabes que los Fariseos
oyendo esta palabra se ofendieron?
13 Mas respondiendo el, dijo: Toda planta que no planto mi Padre celestial
sera desarraigada.
14 Dejadlos: son ciegos guias de ciegos; y si el ciego guiare al ciego,
ambos caeran en el hoyo.
15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Declaranos esta parabola.
16 Y Jesus dijo: ?Aun tambien vosotros sois sin entendimiento?
17 ?No entendeis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es
echado en la letrina?
18 Mas lo que sale de la boca del corazon sale, y esto contamina al hombre
19 Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios,
fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.
20 Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por
lavar no contamina al hombre.
21 Y saliendo Jesus de alli, se fue a las partes de Tiro y de Sidon.
22 Y he aqui una mujer Chananea, que habia salido de aquellos terminos,
clamaba diciendole: Senor, Hijo de David, ten misericordia de mi; mi hija es
malamente atormentada del demonio.
23 Mas el no le respondio palabra. Entonces llegandose sus discipulos, le
rogaron, diciendo: Despachala, pues da voces tras nosotros.
24 Y el respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la
casa de Israel.
25 Entonces ella vino, y le adoro, diciendo: Senor, socorreme.
26 Y respondiendo el, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo
a los perrillos.
27 Y ella dijo: Si, Senor: mas los perrillos comen de las migajas que caen
de la mesa de sus senores.
28 Entonces respondiendo Jesus dijo: Oh mujer, grande [es] tu fe: sea hecho
contigo como quieres. Y fue sana su hija desde aquella hora.
29 Y partido Jesus de alli, vino junto al mar de Galilea; y subiendo al
monte, se sento alli.
30 Y llegaron a el muchas gentes, que tenian consigo cojos, ciegos, mudos,
mancos, y otros muchos [enfermos;] y los echaron a los pies de Jesus, y los
sano:
31 De manera que se maravillaban las gentes, viendo hablar los mudos, los
mancos sanos, andar los cojos, y ver los ciegos: y glorificaron al Dios de
Israel.
32 Y Jesus llamando a sus discipulos, dijo: Tengo lastima de la gente, que
ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que comer: y
enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino.
33 Entonces sus discipulos le dicen: ?Donde tenemos nosotros tantos panes en
el desierto, que hartemos tan gran compania?
34 Y Jesus les dice: ?Cuantos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete, y unos
pocos pececillos.
35 Y mando a las gentes que se recostasen sobre la tierra.
36 Y tomando los siete panes y los peces, haciendo gracias, partio, y dio a
sus discipulos, y los discipulos a la gente.
37 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobro de los pedazos,
siete espuertas llenas.
38 Y eran los que habian comido cuatro mil hombres, sin las mujeres y los
ninos.
39 Entonces despedidas las gentes, subio en el barco, y vino a los terminos
de Magdala.
CAPITULO 16.
1 Y LLEGANDOSE los Fariseos y los Saduceos, para tentar[le,] le pedian que
les mostrase senal del cielo.
2 Mas el respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decis: Sereno;
porque el cielo tiene arreboles:
3 Y a la manana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste.
Hipocritas, que sabeis hacer diferencia en la faz del cielo; ?y en las
senales de los tiempos no podeis?
4 La generacion mala y adulterina demanda senal, mas senal no le sera dada
sino la senal de Jonas profeta. Y dejandolos, se fue.
5 Y viniendo sus discipulos de la otra parte [del lago,] se habian olvidado
de tomar pan.
6 Y Jesus les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los Fariseos, y de
los Saduceos.
7 Y ellos pensaban dentro de si, diciendo: [Esto dice] porque no tomamos
pan.
8 Y entendiendo[lo] Jesus, les dijo: ?Por que pensais dentro de vosotros,
[hombres] de poca fe, que no tomasteis pan?
9 ?No entendeis aun, ni os acordais de los cinco panes [entre] cinco mil
[hombres,] y cuantos cestos alzasteis?
10 ?Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuantas espuertas tomasteis?
11 ?Como [es que] no entendeis que no por el pan os dije, que os guardaseis
de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos?
12 Entonces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de la
levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos y de los Saduceos.
13 Y viniendo Jesus a las partes de Cesarea de Filipo, pregunto a sus
discipulos, diciendo: ?Quien dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elias; y otros,
Jeremias, o alguno de los profetas.
15 El les dice: Y vosotros, ?quien decis que soy?
16 Y respondiendo Simon Pedro, dijo: Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente.
17 Entonces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de
Jonas: porque no te [lo] revelo carne ni sangre; mas mi Padre que [esta] en
los cielos.
18 Mas yo tambien te digo, que tu eres Pedro; y sobre esta piedra edificare
mi iglesia; y las puertas del infierno no prevaleceran contra ella.
19 Y a ti dare las llaves del reino de los cielos: y todo lo que ligares en
la tierra, sera ligado en los cielos: y todo lo que desatares en la tierra,
sera desatado en los cielos.
20 Entonces mando a sus discipulos que a nadie dijesen que el era Jesus el
Cristo.
21 Desde aquel tiempo comenzo Jesus a declarar a sus discipulos, que le
convenia ir a Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los principes
de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercero
dia.
22 Y Pedro, tomandole aparte, comenzo a reprenderle, diciendo: Senor, ten
compasion de ti: en ninguna manera esto te acontezca.
23 Entonces el volviendose, dijo a Pedro: Quitate de delante de mi, Satanas;
me eres escandalo; porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es]
de los hombres.
24 Entonces Jesus dijo a sus discipulos: Si alguno quiere venir en pos de
mi, nieguese a si mismo, y tome su cruz, y sigame.
25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perdera; y cualquiera
que perdiere su vida por causa de mi, la hallara.
26 Porque ?de que aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y
perdiere su alma? O, ?que recompensa dara el hombre por su alma?
27 Porque el Hijo del hombre vendra en la gloria de su Padre con sus
angeles, y entonces pagara a cada uno conforme a sus obras.
28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que estan aqui, que no
gustaran la muerte, hasta que hayan visto el Hijo del hombre viniendo en su
reino.
CAPITULO 17.
1 DESPUES de seis dias Jesus toma a Pedro, y a Jacobo, y a Juan su hermano,
y los lleva aparte a un monte alto.
2 Y se transfiguro delante de ellos: y resplandecio su rostro como el sol, y
sus vestidos fueron blancos como la luz.
3 Y he aqui les aparecieron Moises y Elias, hablando con el.
4 Y respondiendo Pedro, dijo a Jesus: Senor, bien es que nos quedemos aqui:
si quieres, hagamos aqui tres pabellones; para ti uno, y para Moises otro, y
otro para Elias.
5 Y estando aun el hablando, he aqui una nube de luz [que] los cubrio: y he
aqui una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo
contentamiento; a el oid.
6 Y oyendo [esto] los discipulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en
gran manera.
7 Entonces, Jesus llegando, les toco, y dijo: Levantaos, y no temais.
8 Y alzando ellos sus ojos, a nadie vieron, sino a solo Jesus.
9 Y como descendieron del monte, les mando Jesus, diciendo: No digais a
nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.
10 Entonces sus discipulos le preguntaron, diciendo: ?Por que dicen pues los
escribas, que es menester que Elias venga primero?
11 Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad, Elias vendra primero; y
restituira todas las cosas.
12 Mas os digo, que ya vino Elias, y no le conocieron; antes hicieron en el
todo lo que quisieron: asi tambien el Hijo del hombre padecera de ellos.
13 Los discipulos entonces entendieron, que les hablo de Juan Bautista.
14 Y como ellos llegaron al gentio vino a el un hombre hincandosele de
rodillas;
15 Y diciendo: Senor, ten misericordia de mi hijo; que es lunatico, y padece
malamente: porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.
16 Y le he presentado a tus discipulos, y no le han podido sanar.
17 Y respondiendo Jesus, dijo: iOh generacion infiel y torcida! ?hasta
cuando tengo de estar con vosotros? ?hasta cuando os tengo de sufrir?
traedmele aca.
18 Y Jesus le reprendio, y salio el demonio de el, y el mozo fue sano desde
aquella hora.
19 Entonces llegandose los discipulos a Jesus aparte, dijeron: ?Por que
nosotros no le pudimos echar fuera?
20 Y Jesus les dijo: Por vuestra incredulidad: porque de cierto os digo, que
si tuviereis fe, como un grano de mostaza, direis a este monte: Pasate de
aqui alla: y se pasara; y nada os sera imposible.
21 Mas este linaje [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno.
22 Y estando ellos en Galilea, Jesus les dijo: El Hijo del hombre sera
entregado en manos de hombres:
23 Y le mataran, mas al tercer dia resucitara. Y ellos se entristecieron en
gran manera.
24 Y como llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos
dracmas, y dijeron: ?Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?
25 El dice: Si. Y entrado el en casa Jesus le hablo antes, diciendo: ?Que te
parece, Simon? Los reyes de la tierra ?de quien cobran los tributos, o el
censo? ?de sus hijos, o de los extranos?
26 Pedro le dice: De los extranos. Jesus le dijo: Luego los hijos son
francos.
27 Mas porque no los escandalicemos ve a la mar, y echa el anzuelo, y el
primer pez que viniere, tomalo, y abierta su boca hallaras un estatero:
tomalo, y daselo por mi, y por ti.
CAPITULO 18.
1 EN aquel tiempo se llegaron los discipulos a Jesus, diciendo: ?Quien es el
mayor en el reino de los cielos?
2 Y llamando Jesus un nino, le puso en medio de ellos,
3 Y dijo: De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como ninos,
no entrareis en el reino de los cielos.
4 Asi que cualquiera que se humillare como este nino, este es el mayor en el
reino de los cielos.
5 Y cualquiera que recibiere a un tal nino en mi nombre, a mi recibe.
6 Y cualquiera que escandalizare a alguno de estos pequenos, que creen en
mi, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno y
que se le anegase en el profundo de la mar.
7 iAy del mundo por los escandalos! porque necesario es que vengan
escandalos mas iay de aquel hombre, por el cual viene el escandalo!
8 Por tanto, si tu mano o tu pie te fuere ocasion de caer, cortalos y
echa[los] de ti: mejor te es entrar cojo o manco en la vida, que teniendo dos
manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.
9 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, sacalo y echa[lo] de ti: mejor te es
entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el
infierno del fuego.
10 Mirad no tengais en poco a alguno de estos pequenos: porque os digo, que
sus angeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre, que esta en los
cielos.
11 Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se habia perdido.
12 ?Que os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se descarriase una
de ellas, ?no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve, a buscar la
que se hubiera descarriado?
13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que mas se goza de aquella,
que de las noventa y nueve que no se descarriaron.
14 Asi no es la voluntad de vuestro Padre, que [esta] en los cielos, que se
pierda uno de estos pequenos.
15 Por tanto si tu hermano pecare contra ti, ve, y redarguyele entre ti y el
solo: si te oyere, has ganado a tu hermano.
16 Mas si no [te] oyere, toma aun contigo uno o dos para que en boca de dos
o de tres testigos consta toda palabra.
17 Y si no oyere a ellos, di[lo] a la iglesia: y si no oyere a la iglesia,
tenle por un etnico, y un publicano.
18 De cierto os digo [que] todo lo que ligareis en la tierra, sera ligado en
el cielo: y todo lo^ que desatareis en la tierra, sera desatado en el cielo.
19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de
toda cosa que pidieren, les sera hecho por mi Padre, que [esta] en los
cielos.
20 Porque donde estan dos o tres congregados en mi nombre, alli estoy en
medio de ellos.
21 Entonces Pedro, llegandose a el, dijo: Senor, ?cuantas veces perdonare a
mi hermano que pecare contra mi? ?hasta siete?
22 Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que
quiso hacer cuentas con sus siervos.
24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debia diez mil
talentos.
25 Mas a este no pudiendo pagar, mando su senor venderle, y a su mujer e
hijos, con todo lo que tenia, y que se [le] pagase.
26 Entonces aquel siervo postrado, le adoraba, diciendo: Senor, ten
paciencia conmigo, y yo te lo pagare todo.
27 El senor, movido a misericordia de aquel siervo, le solto, y le perdono
la deuda.
28 Y saliendo aquel siervo, hallo uno de sus consiervos, que le debia cien
denarios; y trabando de el, le ahogaba, diciendo: Pagame lo que debes.
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