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Reina Valera New Testament of the Bible 1862 by Anon.

A >> Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1862

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3 Bienaventurado el que lee, y las que oyen las palabras de esta profecia, y
guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo [esta] cerca.

4 JUAN a las siete iglesias que [estan] en Asia: Gracia [sea] con vosotros,
y paz del que es, y que era, y que ha de venir, y de los siete espiritus que
estan delante de su trono;

6 Y de Jesu-Cristo, [que es] el testigo fiel, primogenito de los muertos, y
el Principe de los reyes de la tierra. Al que nos amo, y nos ha lavado de
nuestros pecados con su sangre,

6 Y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios, y su Padre; a el [sea] gloria
e imperio para siempre jamas. Amen.

7 He aqui que viene con las nubes, y todo ojo lo vera, y los que lo
traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentaran sobre el. Asi
sea. Amen.

8 Yo soy el Alpha y la Omega, el principio y fin, dice el Senor, que es, y
que era, y que ha de venir, el Todopoderoso.

9 Yo Juan vuestro hermano, y participante en la tribulacion, y en el reino,
y en la paciencia de Jesu-Cristo, estaba en la isla que es llamada Patmos por
la palabra de Dios y el testimonio de Jesu-Cristo.

10 Yo fui en Espiritu en el dia de Domingo, y oi detras de mi una gran voz
como de trompeta,

11 Que decia: Yo soy el Alpha y Omega, el primero y el ultimo: Escribe en un
libro lo que ves, y envia[lo] a las siete iglesias, que estan en Asia; a
Efeso, y a Smirna, y a Pergamo, y a Tiatira, y a Sardis, y a Filadelfia, y a
Laodicea.

12 Y me volvi a ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, vi siete
candeleros de oro;

13 Y en medio de los siete candeleros, [uno] semejante al Hijo del hombre
vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y cenido por los pechos con
una cinta de oro;

14 Y su cabeza y [sus] cabellos [eran] blancos como la lana blanca, como la
nieve, y sus ojos como llama de fuego;

15 Y sus pies, semejantes al laton fino, ardientes como en un horno; y su
voz como ruido de muchas aguas.

16 Y tenia en su diestra siete estrellas: y de su boca salia una espada
aguda de dos filos. Y su rostro [era] como el sol [cuando] resplandece en su
fuerza.

17 Y cuando yo le vi, cai como muerto a sus pies. Y el puso su diestra sobre
mi, diciendome: No temas: Yo soy el primero y el ultimo;

18 Y el que vivo, y he sido muerto; y he aqui que vivo por siglos de siglos.
Amen. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte.

19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser
despues de estas:

20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los
siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los angeles de las siete
iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.



CAPITULO 2.

1 ESCRIBE al angel de la iglesia de Efeso: El que tiene las siete estrellas
en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice
estas cosas:

2 Yo se tus obras, y tu trabajo, y paciencia; y que tu no puedes sufrir los
malos, y has probado a los que se dicen ser apostoles, y no lo son, y los has
hallado mentirosos:

3 Y has sufrido, y tienes paciencia, y has trabajado por mi nombre, y no has
desfallecido.

4 Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor.

5 Recuerda por tanto de donde has caido, y arrepientete, y haz las primeras
obras; pues si no, vendre presto a ti, y quitare tu candelero de su lugar, si
no te hubieres arrepentido.

6 Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaitas, los cuales yo
tambien aborrezco.

7 El que tiene oido, oiga lo que el Espiritu dice a las iglesias: Al que
venciere, dare a comer del arbol de la vida, el cual esta en medio del
paraiso de Dios.

8 Y escribe al angel de la iglesia de Smirna: El primero y postrero que fue
muerto, y vivio, dice estas cosas;

9 Yo se tus obras, y tu tribulacion, y tu pobreza, (pero tu eres rico,) y la
blasfemia de los que se dicen ser Judios, y no lo son, mas [son] sinagoga de
Satanas.

10 No tengas ningun temor de las cosas que has de padecer. He aqui, el
diablo ha de enviar [algunos] de vosotros a la carcel, para que seais
probados, y tendreis tribulacion de diez dias. Se fiel hasta la muerte, y yo
te dare la corona de la vida.

11 El que tiene oido, oiga lo que el Espiritu dice a las iglesias: El que
venciere, no recibira dano de la muerte segunda.

12 Y escribe al angel de la iglesia [que esta] en Pergamo: El que tiene la
espada aguda de dos filos, dice estas cosas:

13 Yo se tus obras, y donde moras, donde [esta] la silla de Satanas; y
retienes mi nombre, y no has negado mi fe aun en los dias que fue Antipas mi
testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanas mora.

14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: porque tu tienes ahi los que
tienen la doctrina de Balaam, el cual ensenaba a Balac a poner escandalo
delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los idolos, y
a cometer fornicacion.

15 Asi tambien tu tienes a los que tienen la doctrina de los Nicolaitas, lo
cual [yo] aborrezco.

16 Arrepientete; porque de otra manera vendre a ti presto, y peleare contra
ellos con la espada de mi boca.

17 El que tiene odio, oiga lo que el Espiritu dice a las iglesias: Al que
venciere dare a comer del mana escondido, y le dare una piedrecita blanca, y
en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel
que [lo] recibe.

18 Y escribe al angel de la iglesia que esta en Tiatira: El Hijo de Dios,
que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al laton fino,
dice estas cosas:

19 Yo he conocido tus obras, y caridad, y servicio, y fe, y tu paciencia, y
tus obras postreras, [que son] mas que las primeras:

20 Mas tengo unas pocas cosas contra ti: porque permites aquella mujer
Jezabel (que se dice profetisa) ensenar, y enganar a mis siervos, a fornicar,
y a comer cosas ofrecidas a los idolos.

21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicacion, y no se ha
arrepentido.

22 He aqui yo la echo en cama, y a los que adulteran con ella, en muy grande
tribulacion, si no se arrepintieren de sus obras:

23 Y matare sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabran que yo soy el
que escudrino los rinones, y los corazones: y dare a cada uno de vosotros
segun sus obras.

24 Pero yo digo a vosotros, y a los demas que estais en Tiatira:
Cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las
profundidades de Satanas, (como dicen,) yo no enviare sobre vosotros otra
carga.

25 Empero la que teneis, tenedla hasta que yo venga.

26 Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo
le dare potestad^ sobre las gentes;

27 Y las regira con vara de hierro, y seran quebrantados como vaso de
alfarero, como tambien yo [la] he recibido de mi Padre:

28 Y le dare la estrella de la manana.

29 El que tiene oido, oiga lo que el Espiritu dice a las iglesias.

CAPITULO 3.

1 ESCRIBE al angel de la iglesia [que esta] en Sardis: El que tiene los
siete espiritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco
tus obras; que tienes nombre que vives, y estas muerto.

2 Se vigilante y confirma las otras cosas que estan para morir: porque no he
hallado tus obras perfectas delante de Dios.

3 Acuerdate pues de lo que has recibido, y has oido, y guarda[lo,] y
arrepientete. Y si no velares, vendre a ti como ladron, y no sabras en que
hora vendre a ti.

4 Mas tienes unas pocas personas en Sardis, que no han ensuciado sus
vestiduras, y andaran conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos.

5 El que venciere, sera vestido de vestiduras blancas; y no borrare su
nombre del libro de la vida, y confesare su nombre delante de mi Padre, y
delante de sus angeles.

6 El que tiene oido, oiga lo que el Espiritu dice a las iglesias.

7 Y escribe al angel de la iglesia [que esta] en Filadelfia: Estas cosas
dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David; el que abre, y
ninguno cierra; y cierra, y ninguno abre:

8 Yo conozco tus obras: he aqui he dado una puerta abierta delante de ti la
cual ninguno puede cerrar; porque tu tienes un poco de potencia, y has
guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

9 He aqui, yo doy de la sinagoga de Satanas, los que se dicen ser Judios, y
no lo son, mas mienten; he aqui, yo los constrenire a que vengan, y adoren
delante de tus pies, y sepan que yo te he amado.

10 Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo tambien te guardare de
la hora de la tentacion que ha de venir en todo el mundo, para probar los que
moran en la tierra.

11 He aqui, yo vengo presto: reten lo que tienes, para que ninguno tome tu
corona.

12 Al que venciere, yo le hare columna en el templo de mi Dios, y nunca mas
saldra fuera; y escribire sobre el el nombre de mi Dios, y el nombre de la
ciudad de mi Dios, [que es] la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo
de con mi Dios, y mi nombre nuevo.

13 El que tiene oido, oiga lo que el Espiritu dice a las iglesias.

14 Y escribe al angel de la iglesia de los Laodicenses: He aqui dice el
Amen, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creacion de Dios:

15 Yo conozco tus obras, que ni eres frio, ni caliente. iOjala fueses frio,
o caliente!

16 Mas porque eres tibio, y no frio ni caliente, te vomitare de mi boca.

17 Porque tu dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad
de ninguna cosa; y no conoces que tu eres un cuitado y miserable, y pobre, y
ciego, y desnudo;

18 Yo te amonesto que de mi compres oro afinado en fuego, para que seas
hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la
vergueenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo: se pues celoso, y
arrepientete.

20 He aqui, que estoy a la puerta, y llamo: si alguno oyere mi voz, y
abriere la puerta, entrare a el, y cenare con el, y el conmigo.

21 Al que venciere yo le dare que se siente conmigo en mi trono; asi como yo
he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

22 El que tiene oido, oiga lo que el Espiritu dice a las iglesias.



CAPITULO 4.

1 DESPUES de estas cosas mire, y he aqui una puerta abierta en el cielo: y
la primera voz que oi, [era] como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo:
Sube aca, y yo te mostrare las cosas que han de ser despues de estas.

2 Y luego yo fui en Espiritu: y he aqui un trono que estaba puesto en el
cielo, y sobre el trono estaba uno sentado.

3 Y el que estaba sentado, era al parecer semejante a una piedra de jaspe y
de sardio; y un arco celeste [habia] alrededor del trono, semejante en el
aspecto a la esmeralda.

4 Y alrededor del trono habia veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas los
veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y tenian sobre sus
cabezas coronas de oro.

5 Y del trono salian relampagos y truenos, y voces: y siete lamparas de
fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete espiritus
de Dios.

6 Y delante del trono [habia] como un mar de vidrio semejante al cristal; y
en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro animales llenos de ojos
delante y detras.

7 Y el primer animal [era] semejante a un leon; y el segundo animal
semejante a un becerro; y el tercer animal, tenia la cara como de hombre; y
el cuarto animal, semejante a un aguila volando.

8 Y los cuatro animales tenian cada uno por si seis alas alrededor; y de
dentro estaban llenos de ojos; y no tenian reposo dia ni noche, diciendo:
Santo, santo, santo el Senor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha
de venir.

9 Y cuando aquellos animales daban gloria, y honra, y alabanza al que estaba
sentado en el trono, al que vive para siempre jamas,

10 Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en
el trono, y adoraban al que vive para siempre jamas; y echaban sus coronas
delante del trono, diciendo:

11 Senor, digno eres de recibir gloria, y honra, y virtud: porque tu criaste
todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser, y fueron criadas.



CAPITULO 5.

1 Y VI en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro
escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos.

2 Y vi un fuerte angel, predicando en alta voz: ?Quien es digno de abrir el
libro, y de desatar sus sellos?

3 Y ninguno podia, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra,
abrir el libro, ni mirarlo.

4 Y yo lloraba mucho, porque no habia sido hallado ninguno digno de abrir el
libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

5 Y uno de los ancianos me dice: No llores: he aqui el Leon de la tribu de
Juda, la raiz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus
siete sellos.

6 Y mire, y he aqui en medio del trono y de los cuatro animales, y en medio
de los ancianos, estaba un Cordero como inmolado, que tenia siete cuernos, y
siete ojos, que son los siete espiritus de Dios enviados en toda la tierra.

7 Y el vino, y tomo el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado
en el trono.

8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales, y los veinticuatro
ancianos, se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y copas
de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos:

9 Y cantaban un nuevo cantico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de
abrir sus sellos; porque tu fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con
tu sangre, de todo linaje, y lengua, y pueblo, y nacion:

10 Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre
la tierra.

11 Y mire, y oi voz de muchos angeles alrededor del trono, y de los
animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones;

13 Que decian en alta voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el
poder, y riquezas, y sabiduria, y fortaleza, y honra, y gloria, y alabanza.

13 Y oi a toda criatura que esta en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de
la tierra, y que esta en el mar, y todas las cosas que en ellos estan,
diciendo: Al que esta sentado en el trono, y al Cordero, [sea] la bendicion,
y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamas.

14 Y los cuatro animales decian: Amen. Y los veinte y cuatro ancianos
cayeron sobre sus rostros, y adoraron al que vive para siempre jamas.



CAPITULO 6.

1 Y MIRE cuando el Cordero abrio uno de los sellos, y oi a uno de los cuatro
animales diciendo como con una voz de trueno: Ven, y ve.

2 Y mire, y he aqui un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de el,
tenia un arco; y le fue dada una corona, y salio victorioso, para que tambien
venciese.

3 Y cuando el abrio el segundo sello, oi al segundo animal que decia: Ven, y
ve.

4 Y salio otro caballo bermejo: Y al que estaba sentado sobre el, fue dado
poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos a otros; y fuele
dada una grande espada.

5 Y cuando el abrio el tercer sello, oi al tercer animal que decia: Ven, y
ve. Y mire, y he aqui un caballo negro; y el que estaba sentado encima de el,
tenia un peso en su mano.

6 Y oi una voz en medio de los cuatro animales, que decia: Dos libras de
trigo por un denario; y seis libras de cebada por un denario: y no hagas dano
al vino, ni al aceite.

7 Y cuando el abrio el cuarto sello, oi la voz del cuarto animal, que decia:
Ven, y ve.

8 Y mire, y he aqui un caballo amarillo: y el que estaba sentado sobre el,
tenia por nombre, Muerte; y el infierno le seguia: y le fue dada potestad
sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada con hambre, con
mortandad, y con las bestias de la tierra.

9 Y cuando el abrio el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los
que habian sido muertos por la palabra de Dios, y por el testimonio que ellos
tenian.

10 Y clamaban en alta voz, diciendo: ?Hasta cuando, Senor, santo y
verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?

11 Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y fueles dicho que reposasen
todavia un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus
hermanos, que tambien habian de ser muertos como ellos.

12 Y mire cuando el abrio el sexto sello: y he aqui fue hecho un gran
terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso
toda como sangre:

13 Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera echa
sus higos, cuando es movida de gran viento.

14 Y el cielo se aparto como un libro que es envuelto; y todo monte y las
islas fueron movidas de sus lugares.

15 Y los reyes de la tierra, y los principes, y los ricos, y los capitanes,
y los fuertes, y todo siervo, y todo libre, se escondieron en las cuevas y
entre las penas de los montes;

16 Y decian a los montes, y a las penas: Caed sobre nosotros, y escondednos
de la cara de aquel que esta sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero:

17 Porque el gran dia de su ira es venido; y ?quien podra estar firme?



CAPITULO 7.

1 Y DESPUES de estas cosas vi cuatro angeles que estaban sobre los cuatro
angulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no
soplase viento sobre la tierra, ni sobre la mar, ni sobre ningun arbol.

2 Y vi otro angel que subia del nacimiento del sol, teniendo el sello de
Dios vivo: y clamo con gran voz a los cuatro angeles, a los cuales era dado
hacer dano a la tierra y a la mar.

3 Diciendo: No hagais dano a la tierra, ni al mar, ni a los arboles, hasta
que senalemos a los siervos de nuestro Dios en sus frentes.

4 Y oi el numero de los senalados; ciento cuarenta y cuatro mil senalados de
todas las tribus de los hijos de Israel.

5 De la tribu de Juda, doce mil senalados. De la tribu de Ruben, doce mil
senalados. De la tribu de Gad, doce mil senalados.

6 De la tribu de Aser, doce mil senalados. De la tribu de Nephtali, doce mil
senalados. De la tribu de Manases, doce mil senalados.

7 De la tribu de Simeon, doce mil senalados. De la tribu de Levi, doce mil
senalados. De la tribu de Issachar, doce mil senalados.

8 De la tribu de Zabulon, doce mil senalados. De la tribu de Jose, doce mil
senalados. De la tribu de Benjamin doce mil senalados.

9 Despues de estas cosas mire y he aqui una gran compania, la cual ninguno
podia contar, de todas gentes, y linajes, y pueblos, y lenguas, que estaban
delante del trono, y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas,
y palmas en sus manos;

10 Y clamaban a alta voz, diciendo: Salvacion a nuestro Dios que esta
sentado sobre el trono, y al Cordero.

11 Y todos los angeles estaban alrededor del trono, y [de] los ancianos, y
los cuatro animales; y postraronse sobre sus rostros delante del trono, y
adoraron a Dios,

12 Diciendo: Amen: La bendicion y la gloria, y la sabiduria, y la accion de
gracias, y la honra, y la potencia, y la fortaleza [sean] a nuestro Dios para
siempre jamas. Amen.

13 Y respondio uno de los ancianos, diciendome: Estos que estan vestidos de
ropas blancas, ?quienes son, y de donde han venido?

14 Y yo le dije: Senor, tu lo sabes. Y el me dijo: Estos son los que han
venido de grande tribulacion, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en
la sangre del Cordero.

15 Por esto estan delante del trono de Dios, y le sirven dia y noche en su
templo: y el que esta sentado en el trono tendera su pabellon sobre ellos.

16 No tendran mas hambre, ni sed, y el sol no caera mas sobre ellos ni otro
ningun calor.

17 Porque el Cordero que esta en medio del trono los pastoreara, y los
guiara a fuentes vivas de aguas; y Dios limpiara toda lagrima de los ojos de
ellos.



CAPITULO 8.

1 Y CUANDO el abrio el septimo sello, fue hecho silencio en el cielo casi
por media hora.

2 Y vi los siete angeles que estaban delante de Dios; y les fueron dadas
siete trompetas.

3 Y otro angel vino, y se paro delante del altar, teniendo un incensario de
oro; y le fueron dados muchos inciensos para que diese a las oraciones de
todos los santos sobre el altar de oro, que [estaba] delante del trono.

4 Y el humo de los inciensos subio de la mano del angel, delante de Dios, a
las oraciones de los santos.

5 Y el angel tomo el incensario, y lo lleno del fuego del altar, y echo[lo]
en la tierra; y fueron hechos truenos, y voces, y relampagos, y terremoto.

6 Y los siete angeles que tenian las siete trompetas, se aparejaron para
tocar.

7 Y el primer angel toco la trompeta, y fue hecho granizo, y fuego, mezclado
con sangre, y fueron arrojados a la tierra; y la tercera parte de los arboles
fue quemada, y quemose toda la yerba verde.

8 Y el segundo angel toco la trompeta, y como un grande monte ardiente con
fuego fue lanzado en el mar, y la tercera parte del mar se torno en sangre.

9 Y murio la tercera parte de las criaturas que estaban en la mar, las
cuales tenian vida; y la tercera parte de los navios perecio.

10 Y el tercer angel toco la trompeta y cayo del cielo una grande estrella,
ardiendo como una antorcha, y cayo en la tercera parte de los rios, y en las
fuentes de las aguas.

11 Y el nombre de la estrella se dice Ajenjo. Y la tercera parte de las
aguas fue vuelta en ajenjo: y muchos hombres murieron por las aguas, porque
fueron hechas amargas.

12 Y el cuarto angel toco la trompeta, y fue herida la tercera parte del
sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas; de
tal manera que se oscurecio la tercera parte de ellos, y no alumbraba la
tercera parte del dia, y lo mismo de la noche.

13 Y mire, y oi un angel volar por medio del cielo, diciendo a alta voz:
iAy, ay, ay de los que moran en la tierra, por razon de las otras voces de
trompeta de los tres angeles que han de tocar!



CAPITULO 9.

1 Y EL quinto angel toco la trompeta, y vi una estrella que cayo del cielo
en la tierra: y le fue dada la llave del pozo del abismo.

2 Y abrio el pozo del abismo, y subio humo del pozo como el humo de un gran
horno; y oscureciose el sol, y el aire, por el humo del pozo.

3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y fueles dada potestad,
como tienen potestad los escorpiones de la tierra.

4 Y les fue mandado que no hiciesen dano a la yerba de la tierra, ni a
ninguna cosa verde, ni a ningun arbol, sino solamente a los hombres que no
tienen la senal de Dios en sus frentes.

5 Y les fue dado que no los matasen, sino que [los] atormentasen cinco
meses; y su tormento [era] como tormento de escorpion cuando hiere al hombre.

6 Y en aquellos dias buscaran los hombres la muerte, y no la hallaran; y
desearan morir, y la muerte huira de ellos.

7 Y el parecer de las langostas [era] semejante a caballos aparejados para
guerra: y sobre sus cabezas [tenian] como coronas semejantes al oro; y sus
caras como caras de hombres.

8 Y tenian cabellos como cabellos de mujeres: y sus dientes eran como
dientes de leones.

9 Y tenian corazas como corazas de hierro; y el estruendo de sus alas, como
el ruido de carros que con muchos caballos corren a la batalla.

10 Y tenian colas semejantes a [las de] los escorpiones, y tenian en sus
colas aguijones; y su poder [era] de hacer dano a los hombres cinco meses.

11 Y tienen sobre si un rey, [que es] el angel del abismo, cuyo nombre en
Hebraico, [es] Abaddon; y en Griego, Apollyon.

12 El un ay es pasado: he aqui vienen aun dos ayes despues de estas cosas.

13 Y el sexto angel toco la trompeta, y oi una voz de los cuatro cuernos del
altar de oro, que estaba delante de Dios,

14 Diciendo al sexto angel que tenia la trompeta: Desata los cuatro angeles
que estan atados en el gran rio Eufrates,

15 Y fueron desatados los cuatro angeles que estaban aparejados para la
hora, y dia, y mes, y ano, para matar la tercera parte de los hombres.

16 Y el numero del ejercito de los de a caballo era doscientos millones. Y
oi el numero de ellos.

17 Y asi vi los caballos en vision, y los que sobre ellos estaban sentados,
los cuales tenian corazas de fuego, de jacinto, y de azufre. Y las cabezas de
los caballos eran como cabezas de leones; y de la boca de ellos salia fuego,
y humo, y azufre.

18 De estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres, del
fuego, y del humo, y del azufre, que salian de la boca de ellos.

19 Porque su poder esta en su boca y en sus colas: porque sus colas [eran]
semejantes a serpientes, y tenian cabezas, y con ellas danan.

20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se
arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen a los demonios,
y a las imagenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera;
las cuales no pueden ver, ni oir, ni andar:

21 Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerias, ni de su
fornicacion, ni de sus hurtos.



CAPITULO 10.

1 Y VI otro angel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco
celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como
columnas de fuego.

2 Y tenia en su mano un librito abierto: y puso su pie derecho sobre el mar,
y el izquierdo sobre la tierra,

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