Reina Valera New Testament of the Bible 1862 by Anon.
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Anon. >> Reina Valera New Testament of the Bible 1862
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3 Y clamo con grande voz, como [cuando] un leon ruge: y cuando hubo clamado,
siete truenos hablaron sus voces.
4 Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba a escribir,
y oi una voz del cielo, que me decia: Sella las cosas que los siete truenos
han hablado, y no las escribas.
5 Y el angel que vi estar sobre el mar, y sobre la tierra, levanto su mano
al cielo,
6 Y juro por el que vive para siempre jamas, que ha criado el cielo, y las
cosas que estan en el, y la tierra, y las cosas que estan en ella, y el mar,
y las cosas que estan en el, que el tiempo no sera mas.
7 Pero en los dias de la voz del septimo angel, cuando el comenzare a tocar
la trompeta, el misterio de Dios sera consumado, como el [lo] anuncio a sus
siervos los profetas.
8 Y oi la voz del cielo que hablaba otra vez conmigo, y decia: Ve, y toma el
librito abierto de la mano del angel que esta sobre el mar y sobre la tierra.
9 Y fui al angel diciendole que me diese el librito, y el me dijo: Toma, y
tragalo; y el te hara amargar tu vientre pero en tu boca sera dulce como la
miel.
10 Y tome el librito de la mano del angel, y le devore; y era dulce en mi
boca como la miel: y cuando lo hube devorado fue amargo mi vientre.
11 Y el me dice: Necesario es que otra vez profetices a muchos pueblos, y
gentes, y lenguas, y reyes.
CAPITULO 11.
1 Y ME fue dada una cana semejante a una vara, y se me dijo: Levantate, y
mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en el.
2 Y echa fuera el patio que esta fuera del templo, y no lo midas, porque es
dado a los Gentiles; y hollaran la ciudad santa cuarenta y dos meses.
3 Y dare a mis dos testigos, y ellos profetizaran por mil doscientos y
sesenta dias, vestidos de sacos.
4 Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que estan delante del Dios
de la tierra.
5 Y si alguno les quisiere danar, sale fuego de la boca de ellos, y devora a
sus enemigos: y si alguno les quisiere hacer dano, es necesario que el sea
asi muerto.
6 Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los dias de su
profecia, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para
herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren.
7 Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del
abismo, hara guerra contra ellos, y los vencera, y los matara.
8 Y sus cuerpos [seran echados] en las plazas de la grande ciudad, que
espiritualmente es llamada Sodoma, y Egipto, donde tambien nuestro Senor fue
crucificado.
9 Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los
Gentiles veran los cuerpos de ellos por tres dias y medio, y no permitiran
que sus cuerpos sean puestos en sepulcros.
10 Y los moradores de la tierra se gozaran sobre ellos, y se alegraran, y se
enviaran dones los unos a los otros; porque estos dos profetas han
atormentado a los que moran sobre la tierra.
11 Y despues de tres dias y medio el espiritu de vida [enviado] de Dios,
entro en ellos, y se alzaron sobre sus pies, y vino gran temor sobre los que
los vieron.
12 Y oyeron una grande voz del cielo; que les decia: Subid aca. Y subieron
al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron.
13 Y en aquella hora fue hecho gran temblor de tierra, y la decima parte de
la ciudad cayo, y fueron muertos en el temblor de tierra en numero de siete
mil hombres: y los demas fueron espantados, y dieron gloria a Dios del cielo.
14 El segundo ay es pasado: he aqui, el tercero ay vendra presto.
15 Y el septimo angel toco la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el
cielo, que decian: Los reinos del mundo han venido a ser [los reinos] de
nuestro Senor, y de su Cristo, y reinara para siempre jamas.
16 Y los veinte y cuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en
sus sillas, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,
17 Diciendo: Te damos gracias, Senor Dios Todopoderoso, que eres, y que
eras, y que has de venir, y que has tomado tu grande potencia, y has reinado.
18 Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los
muertos, para que sean juzgados, y para que des el galardon a tus siervos los
profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, y a los pequenitos y a
los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra.
19 Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su testamento
fue visto en su templo; y fueron hechos relampagos, y voces, y truenos, y
terremotos, y grande granizo.
CAPITULO 12.
1 Y UNA grande senal aparecio en el cielo: una mujer vestida del sol y la
luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.
2 Y estando prenada, clamaba con dolores de parto, y sufria tormento por
parir.
3 Y fue vista otra senal en el cielo; y he aqui un grande dragon bermejo,
que tenia siete cabezas, y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
4 Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las
echo en tierra. Y el dragon se paro delante de la mujer que estaba para
parir, a fin de devorar[le] su hijo cuando hubiese nacido.
5 Y ella pario un hijo varon, el cual habia de regir todas las gentes con
vara de hierro: y su hijo fue arrebatado para Dios, y a su trono.
6 Y la mujer huyo al desierto, donde tiene lugar aparejado de Dios, para que
alli la mantengan mil doscientos y sesenta dias.
7 Y fue hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus angeles lidiaban
contra el dragon; y lidiaba el dragon y sus angeles,
8 Y no prevalecieron, ni su lugar fue mas hallado en el cielo.
9 Y fue lanzado fuera aquel gran dragon, la serpiente antigua, que se llama
el diablo y Satanas, el cual engana a todo el mundo, fue arrojado en tierra,
y sus angeles fueron arrojados con el.
10 Y oi una grande voz en el cielo que decia: Ahora ha venido la salvacion y
la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo: porque el
acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante
de nuestro Dios dia y noche.
11 Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su
testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.
12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que morais en ellos. iAy de los
moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros,
teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
13 Y cuando vio el dragon que el habia sido arrojado a la tierra, persiguio
a la muier que habia parido el hijo varon.
14 Y fueron dadas a la mujer dos alas de grande aguila, para que de la
presencia de la serpiente volase al desierto, a su lugar, donde es mantenida
[por un] tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.
15 Y la serpiente echo de su boca tras la mujer agua como un rio, a fin de
hacer que fuese arrebatada del rio.
16 Y la tierra ayudo a la mujer; y la tierra abrio su boca, y sorbio el rio
que habia echado el dragon de su boca.
17 Entonces el dragon fue airado contra la mujer, y se fue a hacer guerra
contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandarnientos
de Dios, y tienen el testimonio de Jesu-Cristo.
CAPITULO 13.
1 Y YO me pare sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que
tenia siete cabezas, y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y
sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia.
2 Y la bestia que vi, era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y
su boca como boca de leon. Y el dragon le dio su poder, y su trono, y grande
potestad.
3 Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fue
curada: y se maravillo toda la tierra en pos de la bestia.
4 Y adoraron al dragon que habia dado la potestad a la bestia: y adoraron a
la bestia, diciendo: ?Quien es semejante a la bestia, y quien podra lidiar
con ella?
5 Y le fue dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y le fue dada
potencia de obrar cuarenta y dos meses.
6 Y abrio su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su
tabernaculo, y a los que moran en el cielo.
7 Y le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. Tambien le fue
dada potencia sobre toda tribu, y pueblo, y lengua, y gente.
8 Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no estan
escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fue muerto desde el
principio del mundo.
9 Si alguno tiene oido, oiga.
10 El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que a cuchillo matare,
es necesario que a cuchillo sea muerto. Aqui esta la paciencia, y la fe de
los santos.
11 Despues vi otra bestia que subia de la tierra, y tenia dos cuernos
semejantes a [los] de un cordero, mas hablaba como un dragon.
12 Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella; y hace
a la tierra, y a los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga
de muerte fue curada.
13 Y hace grandes senales, de tal manera que aun hace descender fuego del
cielo a la tierra delante de los hombres.
14 Y engana a los moradores de la tierra por las senales que le ha sido dado
hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que
hagan la imagen de la bestia que tiene la herida de cuchillo, y vivio.
15 Y le fue dado que diese espiritu a la imagen de la bestia, para que la
imagen de la bestia hable; y hara que cualesquiera que no adoraren la imagen
de la bestia, sean muertos.
16 Y hacia que a todos, a los pequenos y grandes, ricos y pobres, libres y
siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, o en sus frentes;
17 Y que ninguno pudiese comprar o vender, sino el que tuviera la senal, o
el nombre de la bestia, o el numero de su nombre.
18 Aqui hay sabiduria: El que tiene entendimiento, cuente el numero de la
bestia; porque es el
numero de hombre; y el numero de ella, seiscientos sesenta y seis.
CAPITULO 14.
1 Y MIRE: y he aqui el Cordero estaba sobre el monte de Sion, y con el
ciento cuarenta y cuatro mil, que tenian el nombre de su Padre escrito en sus
frentes.
2 Y oi una voz del cielo como ruido de muchas aguas, y como sonido de un
gran trueno: y oi una voz de tanedores de arpas que tanian con sus arpas:
3 Y cantaban como un cantico nuevo delante del trono, y delante de los
cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podia aprender el cantico sino
aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre
los de la tierra.
4 Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son virgenes.
Estos los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos fueron
comprados de entre los hombres por primicias para Dios, y para el Cordero.
5 Y en sus bocas no ha sido hallado engano; porque ellos son sin macula
delante del trono de Dios.
6 Y vi otro angel volar por en medio del cielo, que tenia el Evangelio
eterno, para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nacion, y
tribu, y lengua, y pueblo,
7 Diciendo en alta voz: Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su
juicio es venida; y adorad a aquel que ha hecho el cielo, y la tierra, y el
mar, y las fuentes de las aguas.
8 Y otro angel le siguio, diciendo: Ha caido, ha caido Babilonia, aquella
grande ciudad, porque ella ha dado a beber a todas las naciones del vino del
furor de su fornicacion.
9 Y el tercer angel los siguio, diciendo a alta voz: Si alguno adora a la
bestia, y a su imagen, y toma la senal en su frente, o en su mano,
10 Este tambien bebera del vino de la ira de Dios, el cual esta echado puro
en el caliz de su ira; y sera atormentado con fuego y azufre delante de los
santos angeles, y delante del Cordero.
11 Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamas. Y los que adoran
a la bestia y a su imagen, no tienen reposo dia ni noche, ni cualquiera que
tomare la senal de su nombre.
12 Aqui esta la paciencia de los santos; aqui [estan] los que guardan los
mandamientos de Dios, y la fe de Jesus.
13 Y oi una voz del cielo, que me decia, Escribe: Bienaventurados los
muertos que de aqui adelante mueren en el Senor. Si, dice el Espiritu, que
descansaran de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen.
14 Y mire, y he aqui una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante
al Hijo del hombre, que tenia en su cabeza una corona de oro, y en su mano
una hoz aguda.
15 Y otro angel salio del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado
sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida,
por que la mies de la tierra esta madura.
16 Y el que estaba sentado sobre la nube echo su hoz sobre la tierra, y la
tierra fue segada.
17 Y salio otro angel del templo que esta en el cielo, teniendo tambien una
hoz aguda.
18 Y otro angel salio del altar, el cual tenia poder sobre el fuego, y clamo
con gran voz al que tenia la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y
vendimia los racimos de la tierra; porque estan maduras sus uvas.
19 Y el angel echo su hoz aguda en la tierra, y vendimio la vina de la
tierra, y echo [la uva] en el grande lagar de la ira de Dios.
20 Y el lagar fue hollado fuera de la ciudad, y del lagar salio sangre hasta
los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.
CAPITULO 15.
1 Y VI otra senal en el cielo, grande y admirable, que era siete angeles que
tenian las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de
Dios.
2 Y vi asi como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habian
alcanzado la victoria de la bestia, y de su imagen, y de su senal, y del
numero de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de
Dios.
3 Y cantan el cantico de Moises siervo de Dios, y el cantico del Cordero,
diciendo: Grandes y maravillosas [son] tus obras, Senor Dios Todopoderoso;
justos y verdaderos [son] tus caminos, Rey de los santos.
4 ?Quien no te temera, oh Senor, y engrandecera tu nombre? Porque tu solo
[eres] santo; por lo cual todas las naciones vendran, y adoraran delante de
ti, porque tus juicios son manifestados.
5 Y despues de estas cosas mire, y he aqui el templo del tabernaculo del
testimonio fue abierto en el cielo,
6 Y salieron del templo siete angeles, que tenian siete plagas, vestidos de
un lino limpio y blanco, y cenidos alrededor de los pechos con bandas de oro.
7 Y uno de los cuatro animales dio a los siete angeles siete copas de oro,
llenas de la ira de Dios, que vive para siempre jamas.
8 Y fue el templo lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia;
y ninguno podia entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete
plagas de los siete angeles.
CAPITULO 16.
1 Y OI una grande voz [salida] del templo, que decia a los siete angeles:
Id, y derramad las [siete] copas de la ira de Dios sobre la tierra.
2 Y fue el primero, y derramo su copa sobre la tierra; y vino una plaga mala
y danosa sobre los hombres que tenian la senal de la bestia, y sobre los que
adoraban su imagen.
3 Y el segundo angel derramo su copa sobre el mar, y se convirtio en sangre
como de un muerto, y toda alma viviente fue muerta en el mar.
4 Y el tercer angel derramo su copa sobre los rios, y sobre las fuentes de
las aguas, y se convirtieron en sangre.
5 Y oi al angel de las aguas que decia: Justo eres tu, oh Senor, que eres, y
que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas:
6 Porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, tambien
tu les has dado a beber sangre; pues [lo] merecen.
7 Y oi a otro del altar, que decia: Ciertamente, Senor Dios Todopoderoso,
tus juicios [son] verdaderos y justos.
8 Y el cuarto angel derramo su copa sobre el sol; y le fue dado quemar a los
hombres con fuego.
9 Y los hombres se quemaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre de
Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle
gloria.
10 Y el quinto angel derramo su copa sobre la silla de la bestia; y su reino
se hizo tenebroso; y se mordian sus lenguas de dolor.
11 Y blasfemaron al Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas; y no
se arrepintieron de sus obras.
12 Y el sexto angel derramo su copa sobre el gran rio Eufrates; y el agua de
el se seco, para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente.
13 Y vi [salir] de la boca del dragon, y de la boca de la bestia, y de la
boca del falso profeta, tres
espiritus inmundos a manera de ranas.
14 Porque son espiritus de demonios, que hacen senales, para ir a los reyes
de la tierra, y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de aquel
grande dia del Dios Todopoderoso.
15 He aqui, yo vengo como ladron. Bienaventurado el que vela, y guarda sus
vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su vergueenza.
16 Y los congrego en el lugar que en Hebreo se llama Armagedon.
17 Y el septimo angel derramo su copa por el aire; y salio una grande voz
del templo del cielo, [de cerca] del trono, diciendo: Hecho es.
18 Entonces fueron hechos relampagos, y voces, y truenos; y hubo un gran
temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no fue jamas desde que los
hombres han estado sobre la tierra.
19 Y la ciudad grande fue partida en tres partes, y las ciudades de las
naciones cayeron: y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para
darle el caliz del vino del furor de su ira.
20 Y toda isla huyo, y los montes no fueron hallados.
21 Y cayo del cielo sobre los hombres un grande granizo como del peso de un
talento: y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo; porque
su plaga fue may grande.
CAPITULO 17.
1 Y VINO uno de los siete angeles que tenian las siete copas, y hablo
conmigo diciendome: Ven aca, y te mostrare la condenacion de la grande
ramera, la cual esta sentada sobre muchas aguas;
2 Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la
tierra se han embriagado con el vino de su fornicacion.
3 Y me llevo en Espiritu al desierto: y vi una mujer sentada sobre una
bestia bermeja, llena de nombres de blasfemia y que tenia siete cabezas y
diez cuernos.
4 Y la mujer estaba vestida de purpura, y de escarlata, y dorada con oro, y
adornada de piedras preciosas, y de perlas, teniendo un caliz de oro en su
mano lleno de abominaciones, y de la suciedad de su fornicacion;
5 Y en su frente un nombre escrito; MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE
DE LAS FORNICACIONES, Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.
6 Y vi la mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los
martires de Jesus: y
cuando la vi, quede maravillado de grande admiracion.
7 Y el angel me dijo: ?Por que te maravillas? Yo te dire el misterio de la
mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene siete cabezas, y diez
cuernos.
8 La bestia que has visto, fue, y no es; y ha de subir del abismo, y ha de
ir a perdicion; y los moradores de la tierra, cuyos nombres no estan escritos
en el libro de la vida desde la fundacion del mundo, se maravillaran viendo
la bestia que era, y no es, aunque [sin embargo] es.
9 Y aqui [hay] mente que tiene sabiduria. Las siete cabezas son siete
montes, sobre los cuales se asienta la mujer.
10 Y son siete reyes: los cinco son caidos; el uno es, [y] el otro aun no es
venido: y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo.
11 Y la bestia que era, y no es, es tambien el octavo [rey;] y es de los
siete, y va a perdicion.
12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aun no han recibido
reino, mas tomaran potencia por una hora como reyes con la bestia.
13 Estos tienen un consejo, y daran su potencia y autoridad a la bestia.
14 Ellos pelearan contra el Cordero, y el Cordero los vencera; porque es el
Senor de los senores, y el Rey de los reyes; y los que estan con el, son
llamados, y elegidos, y fieles.
15 Y el me dice: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son
pueblos, y muchedumbres, y naciones, y lenguas.
16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, estos aborreceran a la ramera,
y la haran desolada y desnuda, y comeran sus carnes, y la quemaran con fuego:
17 Porque Dios ha puesto en sus corazones ejecutar lo que le plugo, y el
ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que sean cumplidas las
palabras de Dios.
18 Y la mujer que has visto, es la grande ciudad que tiene [su] reino sobre
los reyes de la tierra.
CAPITULO 18.
1 DESPUES de estas cosas vi otro angel descender del cielo, teniendo grande
potencia; y la tierra fue alumbrada de su gloria.
2 Y clamo con fortaleza en alta voz diciendo: Caida es, caida es la grande
Babilonia, y es hecha habitacion de demonios, y guarida de todo espiritu
inmundo, y albergue de todas aves sucias, y aborrecibles:
3 Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicacion, y
los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra
se han enriquecido de la potencia de sus deleites.
4 Y oi otra voz del cielo, que decia: Salid de ella pueblo mio, porque no
seais participantes de sus pecados, y que no recibais de sus plagas.
5 Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de
sus maldades.
6 Tornadle a dar como ella os ha dado, y pagadle al doble segun sus obras;
en el caliz que ella os dio a beber, dadle a beber doblado.
7 Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de
tormento y llanto, porque dice en su corazon: Yo estoy sentada reina, y no
soy viuda, y no vere llanto.
8 Por lo cual en un dia vendran sus plagas: muerte, llanto, y hambre, y sera
quemada con fuego; porque el Senor Dios es fuerte que la juzgara.
9 Y lloraran y se lamentaran sobre ella los reyes de la tierra, los cuales
han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo
de su incendio,
10 Estando lejos, por el temor de su tormento, diciendo: iAy, ay, de aquella
gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu
juicio!
11 Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella; porque
ninguno compra mas sus mercaderias,
12 Mercaderia de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de margaritas, y
de lino fino, y de escarlata, y de seda, y de grana, y de toda madera olorosa
y de todo vaso de madera preciosa, y de cobre, y de hierro, y de marmol,
13 Y canela, y olores, y ungueentos, y de incienso, y de vino, y de aceite, y
flor de harina, y trigo, y de bestias, y de ovejas, y de caballos, y de
carros, y de siervos, y de almas de hombres.
14 Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de ti; y todas las cosas
gruesas y excelentes te han faltado, y nunca mas las hallaras.
15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondran lejos
de ella, por el temor de su tormento, llorando y lamentando,
16 Y diciendo: iAy, ay, aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino
fino, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de
piedras preciosas, y de perlas!
17 Porque en una hora han sido desoladas tantas riquezas. Y todo patron, y
todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el
mar, se estuvieron lejos;
18 Y viendo el humo de su incendio dieron voces, diciendo: ?Que [ciudad] era
semejante a esta gran ciudad?
19 Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando y lamentando
diciendo: iAy, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que tenian
navios en la mar, se habian enriquecido de sus riquezas; que en una hora ha
sido desolada!
20 Alegrate sobre ella, cielo, y vosotros santos apostoles y profetas;
porque Dios ha vengado vuestra causa en ella.
2l Y un angel fuerte tomo una piedra como una grande piedra de molino, y
[la] echo en la mar, diciendo: Con tanto impetu sera derribada Babilonia,
aquella grande ciudad, y nunca jamas sera hallada.
22 Y voz de tanedores de arpas, y de musicos, y de tanedores de flautas y de
trompetas, no sera mas oida en ti; y todo artifice de cualquier oficio no
sera mas hallado en ti; y el sonido de muela no sera mas en ti oido;
23 Y luz de antorcha no alumbrara mas en ti; y voz de esposo ni de esposa no
sera mas en ti oida: porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra;
porque en tus hechiceriias todas las gentes han errado.
24 Y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de
todos los que han sido muertos en la tierra.
CAPITULO 19.
1 DESPUES de estas cosas oi una gran voz de gran compania en el cielo, que
decia: Aleluya: Salvacion, y honra, y gloria, y potencia al Senor Dios
nuestro:
2 Porque sus juicios son verdaderos y justos; porque el ha juzgado a la
grande ramera que ha corrompido la tierra con su fornicacion, y ha vengado la
sangre de sus siervos de la mano de ella.
3 Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subio para siempre jamas.
4 Y los veinticuatro ancianos, y los cuatro animales se postraron en tierra,
y adoraron a Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amen: Aleluya.
5 Y salio una voz del trono que decia: Load a nuestro Dios todos sus
siervos, y los que le temeis, asi pequenos como grandes.
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