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Reina Valera New Testament of the Bible 1862 by Anon.

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18 Y el que en el campo, no vuelva atras a tomar sus vestidos.

19 Mas iay de las prenadas, y de las que crian en aquellos dias!

20 Orad pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en Sabado.

21 Porque habra entonces grande afliccion, cual no fue desde el principio
del mundo hasta ahora, ni sera.

22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva: mas
por causa de los escogidos, aquellos dias seran acortados.

23 Entonces si alguno os dijere: He aqui [esta] el Cristo, o alli; no
creais.

24 Porque se levantaran falsos Cristos, y falsos profetas, y daran senales
grandes y prodigios; de tal manera que enganaran, si [es] posible, aun a los
escogidos.

25 He aqui os [lo] he dicho antes.

26 Asi que si os dijeren: He aqui en el desierto esta; no salgais: He aqui
en las camaras; no creais.

27 Porque como el relampago que sale del Oriente, y se muestra hasta el
Occidente, asi sera tambien la venida del Hijo del hombre.

28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, alli se juntaran las
aguilas.

29 Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecera, y
la luna no dara su lumbre, y las estrellas caeran del cielo, y las virtudes
de los cielos seran conmovidas.

30 Y entonces se mostrara la senal del Hijo del hombre en el cielo; y
entonces lamentaran todas las tribus de la tierra, y veran al Hijo del hombre
que vendra sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

31 Y enviara sus angeles con gran voz de trompeta, y juntaran sus escogidos
de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.

32 De la higuera aprended la parabola: Cuando ya su rama se enternece, y las
hojas brotan, sabeis que el verano [esta] cerca.

33 Asi tambien vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que esta
cercano, a las puertas.

34 De cierto os digo, [que] no pasara esta generacion, que todas estas cosas
no acontezcan.

35 El cielo y la tierra pasaran, mas mis palabras no pasaran.

36 Empero del dia y hora nadie sabe, ni aun los angeles de los cielos, sino
mi Padre solo.

37 Mas como los dias de Noe, asi sera la venida del Hijo del hombre.

38 Porque como en los dias antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo,
casandose y dando en casamiento, hasta el dia que Noe entro en el arca,

39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y llevo a todos, asi sera
tambien la venida del Hijo del hombre.

40 Entonces estaran dos en el campo; el uno sera tomado, y el otro sera
dejado:

41 Dos mujeres moliendo a un molinillo; la una sera tomada, y la otra sera
dejada.

42 Velad pues; porque no sabeis a que hora ha de venir vuestro Senor.

43 Esto empero sabed que si el padre de la familia supiese a cual vela el
ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre
ha de venir a la hora que no pensais.

45 ?Quien pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su Senor sobre su
familia, para que les de alimento a tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Senor viniere, le hallare
haciendo asi.

47 De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondra.

48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi Senor se tarda en venir;

49 Y comenzare a herir [sus] consiervos, y aun a comer y a beber con los
borrachos;

50 Vendra el Senor de aquel siervo, en el dia que no espera, y a la hora que
no sabe,

51 Y le cortara por medio, y pondra su parte con los hipocritas: alli sera
el lloro, y el crujir de dientes.



CAPITULO 25.

1 ENTONCES el reino de los cielos sera semejante a diez virgenes, que
tomando sus lamparas, salieron a recibir al esposo.

2 Y las cinco de ellas eran prudentes y las cinco fatuas.

3 Las que [eran] fatuas, tomando sus lamparas, no tomaron consigo aceite:

4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, [juntamente] con sus
lamparas.

5 Y tardandose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

6 Y a la media noche fue oido un clamor: He aqui, el esposo viene, salid a
recibirle.

7 Entonces todas aquellas virgenes se levantaron, y aderezaron sus lamparas.

8 Y las fatuas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque
nuestras lamparas se apagan.

9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte a nosotras y
a vosotras, id antes a los que venden, y comprad para vosotras.

10 Y mientras^ que ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban
apercibidas, entraron con el a las bodas, y se cerro la puerta.

11 Y despues vinieron tambien las otras virgenes, diciendo: Senor, Senor,
abrenos.

12 Mas respondiendo el, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

13 Velad pues, porque no sabeis el dia ni la hora, en que el Hijo del hombre
ha de venir.

14 Porque el reino de los cielos [es] como un hombre que partiendose lejos
llamo a sus siervos, y les entrego sus bienes.

15 Y a este dio cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; a cada uno
conforme a su facultad, y luego se partio lejos.

16 Y el que habia recibido cinco talentos se fue, y granjeo con ellos, e
hizo otros cinco talentos.

17 Asimismo el que [habia recibido] dos gano tambien el otros dos.

18 Mas el que habia recibido uno, fue, y cavo en la tierra, y escondio el
dinero de su senor.

19 Y despues de mucho tiempo vino el senor de aquellos siervos, e hizo
cuentas con ellos.

20 Y llegando el que habla recibido cinco talentos, trajo otros cinco
talentos, diciendo: Senor, cinco talentos me entregaste; he aqui otros cinco
talentos he ganado sobre ellos.

21 Y su senor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel,
sobre mucho te pondre: entra en el gozo de tu senor.

22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Senor, dos
talentos me entregaste; he aqui otros dos talentos he ganado sobre ellos.

23 Su senor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel,
sobre mucho te pondre: entra en el gozo de tu senor.

24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Senor, yo te
conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde
no esparciste:

25 Y tuve miedo, y fui, y escondi tu talento en la tierra: he aqui tienes lo
que [es] tuyo.

26 Y respondiendo su senor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabias que
siego donde no sembre, y [que] recojo donde no esparci:

27 Por tanto te convenia dar mi dinero a los banqueros; y viniendo yo,
hubiera recibido lo que [es] mio con usura.

28 Quitadle pues el talento, y dad[lo] al que tiene diez talentos.

29 Porque a cualquiera que tuviere, le sera dado, y tendra mas: y al que no
tuviere, aun lo que tiene le sera quitado.

30 Y al siervo inutil echadle en las tinieblas de afuera: alli sera el
lloro, y el crujir de dientes.

31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos
angeles con el, entonces se sentara sobre el trono de su gloria.

32 Y seran reunidas delante de el todas las gentes: y los apartara los unos
de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos:

33 Y pondra las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda.

34 Entonces el Rey dira a los que [estaran] a su derecha: Venid, benditos de
mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundacion del
mundo.

35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de
beber; fui huesped, y me recogisteis;

36 Desnudo, y me cubristeis; enfermo y me visitasteis: estuve en la carcel,
y vinisteis a mi.

37 Entonces los justos le responderan diciendo: Senor, ?cuando te vimos
hambriento, y [te] sustentamos? ?o sediento, y [te] dimos de beber?

38 ?Y cuando te vimos huesped, y [te] recogimos? ?o desnudo, y [te]
cubrimos?

39 ?O cuando te vimos enfermo, o en la carcel, y vinimos a ti?

40 Y respondiendo el Rey, les dira: De cierto os digo, [que] en cuanto [lo]
hicisteis a uno de estos mis hermanos pequenitos, a mi [lo] hicisteis.

41 Entonces dira tambien a los que [estaran] a la izquierda: Apartaos de mi
malditos, al fuego eterno preparado para el diablo, y para sus angeles.

42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis
de beber;

43 Fui huesped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y
en la carcel, y no me visitasteis.

44 Entonces ellos tambien le responderan, diciendo: Senor, ?cuando te vimos
hambriento, o sediento, o huesped, o desnudo, o enfermo, o en la carcel, y no
te servimos?

45 Entonces les respondera, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no
[lo] hicisteis a uno de estos pequenitos, ni a mi [lo] hicisteis.

46 E iran estos al tormento eterno; y los justos a la vida eterna.



CAPITULO 26.

1 Y ACONTECIO que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo a sus
discipulos:

2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la Pascua, y el Hijo del hombre es
entregado para ser crucificado.

3 Entonces los principes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos
del pueblo se juntaron al patio del pontifice, el cual se llamaba Caifas.

4 Y tuvieron consejo para prender por engano a Jesus, y matar[le.]

5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el
pueblo.

6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso,

7 Vino a el una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungueento de gran
precio, y lo derramo sobre la cabeza de el estando sentado a la mesa:

8 Lo cual viendo sus discipulos, se enojaron, diciendo: ?Por que se pierde
esto?

9 Porque esto se podia vender por gran precio, y darse a los pobres.

10 Y entendiendo[lo] Jesus, les dijo: ?Por que dais pena a esta mujer, pues
ha hecho conmigo buena obra.

11 Porque siempre tendreis pobres con vosotros; mas a mi no siempre me
tendreis.

12 Porque echando este ungueento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha
hecho.

13 De cierto os digo, [que] donde quiera que este Evangelio fuere predicado
en todo el mundo, tambien sera dicho para memoria de ella lo que esta ha
hecho.

14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los
principes de los sacerdotes,

15 Y les dijo: ?Que me quereis dar, y yo os le entregare? Y ellos le
senalaron treinta [piezas] de plata.

16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

17 Y el primer dia [de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los
discipulos a Jesus, diciendole: ?Donde quieres que aderecemos para ti para
comer la Pascua?

18 Y el dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi
tiempo esta cerca; en tu casa hare la Pascua con mis discipulos.

19 Y los discipulos hicieron como Jesus les mando, y aderezaron la Pascua.

20 Y como fue la tarde del dia, se sento a la mesa con los doce.

21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo que uno de vosotros me ha de
entregar.

22 Y entristecidos ellos en gran manera, comenzo cada uno de ellos a
decirle: ?Soy yo, Senor?

23 Entonces el respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato,
ese me ha de entregar.

24 A la verdad el Hijo del hombre va como esta escrito de el; mas iay de
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal
hombre no haber nacido.

25 Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo: ?Soy yo, Maestro?
Dicele: Tu [lo] has dicho.

26 Y comiendo ellos, tomo Jesus el pan, y bendijo, y [lo] partio, y dio a
sus discipulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.

27 Y tomando el vaso, y hechas gracias se les dio, diciendo: Bebed de el
todos;

28 Porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto, la cual es derramada por muchos
para remision de los pecados.

29 Y os digo, que desde ahora no bebere mas de este fruto de la vid, hasta
aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi
Padre.

30 Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas.

31 Entonces Jesus les dice: Todos vosotros sereis escandalizados en mi esta
noche; porque escrito esta: Herire al Pastor, y las ovejas de la manada seran
dispersas.

32 Mas despues que haya resucitado, ire delante de vosotros a Galilea.

33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo
nunca sere escandalizado.

34 Jesus le dice: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo
cante, me negaras tres veces.

35 Dicele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negare. Y todos
los discipulos dijeron lo mismo.

36 Entonces llego Jesus con ellos a la aldea, que se llama Getsemani, y dice
a sus discipulos: Sentaos aqui, hasta que vaya alli, y ore.

37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzo a entristecerse,
y a angustiarse en gran manera.

38 Entonces Jesus les dice: Mi alma esta muy triste hasta la muerte; quedaos
aqui, y velad conmigo.

39 Y yendose un poco mas adelante se postro sobre su rostro, orando y
diciendo: Padre mio, si es posible pase de mi este vaso; empero no como yo
quiero, sino como tu.

40 Y vino a sus discipulos y los hallo durmiendo; y dijo a Pedro: ?Asi, no
habeis podido velar conmigo una hora?

41 Velad, y orad, para que no entreis en tentacion: el espiritu a la verdad
[esta] presto, mas la carne enferma.

42 Otra vez fue, segunda vez, y oro diciendo: Padre mio, si no puede este
vaso pasar de mi sin que yo lo beba, hagase tu voluntad.

43 Y vino, y los hallo otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos estaban
agravados.

44 Y dejandolos, fuese de nuevo, y oro tercera vez, diciendo las mismas
palabras.

45 Entonces vino a sus discipulos, y diceles: Dormid ya, y descansad; he
aqui ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de
pecadores.

46 Levantaos, vamos: he aqui ha llegado el que me ha entregado.

47 Y hablando aun el, he aqui Judas, uno de los doce, vino, y con el mucha
gente con espadas y con palos, de parte de los principes de los sacerdotes, y
de los ancianos del pueblo.

48 Y el que le entregaba les habia dado senal, diciendo: Al que yo besare,
aquel es; prendedle.

49 Y luego que llego a Jesus, dijo: Salve, Maestro. Y le beso,

50 Y Jesus le dijo: Amigo, ?a que vienes? Entonces llegaron, y echaron mano
a Jesus, y le prendieron.

51 Y he aqui uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, saco
su espada, e hiriendo a un siervo del pontifice, le quito la oreja.

52 Entonces Jesus le dice: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que
tomaren espada, a espada pereceran.

53 ?Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y el me daria mas de
doce legiones de angeles,

54 ?Como pues se cumplirian las escrituras, [de] que asi conviene que sea
hecho?

55 En aquella hora dijo Jesus a las gentes: Como a ladron habeis salido con
espadas y con palos a prenderme: cada dia me sentaba con vosotros ensenando
en el templo, y no me prendisteis.

56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las escrituras de los
profetas. Entonces todos los discipulos huyeron dejandole.

57 Y ellos, prendido Jesus, le llevaron a Caifas pontifice, donde los
escribas y los ancianos estaban juntos.

58 Mas Pedro le seguia de lejos hasta el patio del pontifice; y entrado
dentro, estabase sentado con los criados para ver el fin.

59 Y los principes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo,
buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus para entregarle a la muerte:

60 Y no [lo] hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban: mas a la
postre vinieron dos testigos falsos,

61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres dias
reedificarlo.

62 Y levantandose el pontifice, le dijo: ?No respondes nada? ?que testifican
estos contra ti?

63 Mas Jesus callaba. Respondiendo el pontifice, le dijo: Te conjuro por el
Dios viviente, que nos digas si eres tu el Cristo, Hijo de Dios.

64 Jesus le dice: Tu [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis
de ver al Hijo del hombre sentado a la diestra de la potencia de Dios, y que
viene en las nubes del cielo.

65 Entonces el pontifice rasgo sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ?Que
mas necesidad tenemos de testigos? He aqui ahora habeis oido su blasfemia.

66 ?Que os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

67 Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le
herian con mojicones,

68 Diciendo: Profetizanos tu, Cristo quien es el que te ha herido.

69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se llego a el una criada,
diciendo: Y tu con Jesus el Galileo estabas.

70 Mas el nego delante de todos, diciendo: No se lo que dices.

71 Y saliendo el a la puerta le vio otra, y dijo a los que [estaban] alli:
Tambien este estaba con Jesus Nazareno.

72 Y nego otra vez con juramento: No conozco al hombre.

73 Y un poco despues llegaron los que estaban [por alli,] y dijeron a Pedro:
Verdaderamente tambien tu eres de ellos; porque aun tu habla te hace
manifiesto.

74 Entonces comenzo a hacer imprecaciones, y a jurar, [diciendo:] No conozco
al hombre. Y el gallo canto luego.

75 Y se acordo Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante
el gallo, me negaras tres veces. Y saliendose fuera, lloro amargamente.



CAPITULO 27.

1 Y VENIDA la manana, entraron en consejo todos los principes de los
sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle a
muerte.

2 Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato presidente.

3 Entonces Judas, el que le habia entregado, viendo que era condenado,
volvio arrepentido las treinta [piezas] de plata a los principes de los
sacerdotes, y a los ancianos,

4 Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron:
?Que [se nos da] a nosotros? vieras[lo] tu.

5 Y arrojando [las piezas] de plata en el templo, partiose; y fue, y se
ahorco.

6 Y los principes de los sacerdotes tomando [las piezas] de plata, dijeron.
No es licito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.

7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por
sepultura para los extranjeros:

8 Por lo cual fue llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el dia de hoy.

9 Entonces se cumplio lo que fue dicho por el profeta Jeremias, que dijo: Y
tomaron las treinta [piezas] de plata precio del apreciado, que fue apreciado
por los hijos de Israel;

10 Y las dieron para [comprar] el campo del alfarero, como me ordeno el
Senor.

11 Y Jesus estuvo delante del presidente; y el presidente le pregunto,
diciendo: ?Eres tu el Rey de los Judios? Y Jesus le dijo: Tu [lo] dices.

12 Y siendo acusado por los principes de los sacerdotes, y por los ancianos,
nada respondio.

13 Pilato entonces le dice: ?No oyes cuantas cosas testifican contra ti?

14 Y no le respondio ni una palabra; de tal manera que el presidente se
maravillaba mucho.

15 Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un
preso, cual quisiesen.

16 Y tenian entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabas.

17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: ?Cual quereis que os suelte? ?a
Barrabas, o a Jesus, que se dice el Cristo?

18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.

19 Y estando el sentado en el tribunal, su mujer envio a el, diciendo: No
tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en suenos
por causa de el.

20 Mas los principes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al
pueblo que pidiese a Barrabas, y a Jesus matase.

21 Y respondiendo el presidente les dijo: ?Cual de los dos quereis que os
suelte? Y ellos dijeron: A Barrabas.

22 Pilato les dijo: ?Que pues hare de Jesus que se dice el Cristo? Dicenle
todos: Sea crucificado.

23 Y el presidente [les] dijo: Pues ?que mal ha hecho? Mas ellos gritaban
mas diciendo: Sea crucificado.

24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacia mas alboroto, tomando
agua se lavo las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la
sangre de este justo: vereis[lo] vosotros.

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y
sobre nuestros hijos.

26 Entonces les solto a Barrabas: y habiendo azotado a Jesus, le entrego
para ser crucificado.

27 Entonces los soldados del presidente llevaron a Jesus al pretorio, y
juntaron a el toda la cuadrilla;

28 Y desnudandole, le echaron encima un manto de grana:

29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una cana en su
mano derecha; e hincando la rodilla delante de el, le burlaban, diciendo:
Salve, Rey de los Judios.

30 Y escupiendo en el tomaron la cana, y le herian en la cabeza.

31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le
vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificar[le.]

32 Y saliendo hallaron a un Cireneo, que se llamaba Simon: a este cargaron
para que llevase su cruz.

33 Y como llegaron al lugar que se llama Golgotha, que es dicho, El lugar de
la Calavera,

34 Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; y gustando no quiso
beber[lo.]

35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando
suertes: para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Se
repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y sentados, le guardaban alli.

37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS
JUDIOS.

38 Entonces crucificaron con el dos ladrones; uno a la derecha, y otro a la
izquierda.

39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

40 Y diciendo: Tu el que derribas el templo [de Dios,] y en tres dias [lo]
reedificas, salvate a ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41 De esta manera tambien los principes de los sacerdotes escarneciendo, con
los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decian:

42 A otros salvo, a si mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel,
descienda ahora de la cruz, y creeremos en el.

43 Confio en Dios; librele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de
Dios.

44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con
el.

45 Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la
hora de nona.

46 Y cerca de la hora de nona, Jesus exclamo con grande voz, diciendo: Eli,
Eli, ?lama sabachthani? Esto es: Dios mio, Dios mio, ?por que me has
desamparado?

47 Y algunos de los que estaban alli, oyendo[lo,] decian: A Elias llama
este.

48 Y luego, corriendo uno de ellos, tomo una esponja, y [la] hinchio de
vinagre, y poniendo[la] en una cana, dabale de beber.

49 Y los otros decian: Deja, veamos si viene Elias a librarle.

50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dio el espiritu.

51 Y he aqui el velo del templo se rompio en dos, de alto a bajo; y la
tierra temblo, y las piedras se hendieron;

52 Y abrieronse los sepulcros: y muchos cuerpos de santos, que habian
dormido, se levantaron,

53 Y salidos de los sepulcros despues de su resurreccion, vinieron a la
santa ciudad, y aparecieron a muchos.

54 Y el centurion y los que estaban con el guardando a Jesus, visto el
terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera,
diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

55 Y estaban alli muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido
de Galilea a Jesus, sirviendole;

56 Entre las cuales estaban Maria Magdalena, y Maria la madre de Jacobo y de
Jose, y la madre de los hijos de Zebedeo.

57 Y como fue la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatea, llamado
Jose, el cual tambien habia sido discipulo de Jesus.

58 Este llego a Pilato, y pidio el cuerpo de Jesus: entonces Pilato mando
que se [le] diese el cuerpo.

59 Y tomando Jose el cuerpo, le envolvio en una sabana limpia,

60 Y lo puso en su sepulcro nuevo, que habia labrado en la pena: y revuelta
una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fue.

61 Y estaban alli Maria Magdalena, y la otra Maria, sentadas delante del
sepulcro.

62 Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion, se juntaron los
principes de los sacerdotes y los Fariseos a Pilato,

63 Diciendo: Senor, nos acordamos que aquel enganador dijo, viviendo aun:
Despues de tres dias resucitare.

64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el dia tercero; porque no
vengan sus discipulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucito de
los muertos. Y sera el postrer error peor que el primero.

65 Y Pilato les dijo: Teneis una guardia; id, asegurad[le] como sabeis.

66 Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la
guardia.



CAPITULO 28.

1 Y LA vispera de Sabado, que amanece para el primer dia de la semana, vino
Maria Magdalena, y la otra Maria, a ver el sepulcro.

2 Y he aqui, fue hecho un gran terremoto: porque el angel del Senor
descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra [del sepulcro,] y
estaba sentado sobre ella.

3 Y su aspecto era como un relampago. y su vestido blanco como la nieve.

4 Y de miedo de el los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.

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Inspired by a much-translated 9th-century Irish lyric, The Blackbird at Belfast Lough, the Seamus Heaney Centre for Poetry is putting on an exhibition of specially-commissioned depictions of its emblem, the blackbird

Reworked novel by Peter Matthiesson takes National book award
Alison Flood: After years at the top of bestseller lists, misery memoirs are losing their appeal. Are they about to become just a bad memory?

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