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Reina Valera New Testament of the Bible 1865 by Anon.

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CAPITULO 4.

Y JESUS, lleno del Espiritu Santo, volvio del Jordan, y fue llevado por el
Espiritu al desierto,

2 Por cuarenta dias, [y era] tentado del diablo. Y no comio cosa alguna en
aquellos dias: los cuales pasados, despues tuvo hambre.

3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se
haga pan.

4 Y Jesus respondiendole, dijo: Escrito esta: Que no con pan solo vivira el
hombre, mas con toda palabra de Dios.

5 Y le llevo el diablo a un alto monte, y le mostro todos los reinos de la
tierra habitada en un momento de tiempo.

6 Y le dijo el diablo: A ti te dare esta potestad toda, y la gloria de
ellos; porque a mi es entregada, y a quien quiero la doy.

7 Tu, pues, si adorares delante de mi, seran todos tuyos.

8 Y respondiendo Jesus, le dijo: Quitate de delante de mi, Satanas, Porque
escrito esta: Al Senor Dios tuyo adoraras, y a el solo serviras.

9 Y le llevo a Jerusalem, y le puso sobre las almenas del templo, y le dijo:
Si eres Hijo de Dios, echate de aqui abajo.

10 Porque escrito esta: [Que] a sus angeles te encomendara, para que te
guarden;

11 Y [que] en [sus] manos te llevaran, porque nunca hieras tu pie en piedra.

12 Y respondiendo Jesus, le dijo: Dicho esta: No tentaras al Senor tu Dios.

13 Y acabada toda la tentacion, el diablo se separo de el por algun tiempo.

14 & Y Jesus volvio en virtud del Espiritu a Galilea, y salio la fama de el
por toda la tierra de al derredor.

15 Y el ensenaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

16 & Y vino a Nazaret, donde habia sido criado, y entro, conforme a su
costumbre, el dia del sabado en la sinagoga, y se levanto a leer.

17 Y le fue dado el libro del profeta Isaias; y como desarrollo el libro,
hallo el lugar donde estaba escrito:

18 El Espiritu del Senor [es] sobre mi, por cuanto me ha ungido; para dar
buenas nuevas a los pobres me ha enviado: para sanar a los quebrantados de
corazon; para publicar a los cautivos redencion, y a los ciegos vista; para
poner en libertad a los oprimidos;

19 Para predicar el ano agradable del Senor.

20 Y arrollando el libro, como [le] dio al ministro, se sento; y los ojos de
todos en la sinagoga se clavaron en el.

21 Y comenzo a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros
oidos.

22 Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de
gracia que salian de su boca, y decian: )No es este el hijo de Jose?

23 Y les dijo: Sin duda me direis este refran: Medico, curate a ti mismo: de
tantas cosas que hemos oido haber sido hechas en Capernaum, haz tambien aqui
en tu tierra.

24 Y dijo: De cierto os digo, que ningun profeta es acepto en su tierra.

25 En verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de
Elias, cuando el cielo fue cerrado por tres anos y seis meses, que hubo grande
hambre en toda la tierra:

26 Mas a ninguna de ellas fue enviado Elias, sino a Sarepta de Sidon, a una
mujer viuda.

27 Y muchos leprosos habia en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas
ninguno de ellos fue limpio, sino Naaman el Siro.

28 Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas.

29 Y levantandose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la
cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para
despenarle.

30 Mas el, pasando por medio de ellos, se fue.

31 & Y descendio a Capernaum, ciudad de Galilea, y alli los ensenaba en los
sabados.

32 Y estaban fuera de si de su doctrina; porque su palabra era con potestad.

33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenia un espiritu de un demonio
inmundo, el cual exclamo a gran voz,

34 Diciendo: Dejanos, )que tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno?
)Has venido a destruirnos? Yo te conozco quien eres, [eres] el Santo de
Dios.

35 Y Jesus le rino, diciendo: Enmudece, y sal de el. Entonces el demonio,
derribandole en medio, salio de el; y no le hizo dano alguno.

36 Y cayo espanto sobre todos, y hablaban unos a otros, diciendo: )Que
palabra [es] esta, que con autoridad y poder manda a los espiritus inmundos, y
salen?

37 Y la fama de el se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la
comarca.

38 & Y levantandose Jesus de la sinagoga, se entro en casa de Simon; y la
suegra de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

39 Y volviendose hacia ella, rino a la fiebre, y la fiebre la dejo, y ella
levantandose luego, les sirvio.

40 Y poniendose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas
enfermedades, los traian a el; y el, poniendo las manos sobre cada uno de
ellos, los sanaba.

41 Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tu eres el
Cristo, el Hijo de Dios; mas [el] rinendo[les] no los dejaba hablar, porque
sabian que el era el Cristo.

42 Y siendo ya de dia salio, y se fue a un lugar desierto; y las gentes le
buscaban, y vinieron hasta el; y le detenian para que no se apartase de ellos.

43 Y el les dijo: Tambien a otras ciudades es menester que yo anuncie el
evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.

44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.





CAPITULO 5.

Y ACONTECIO, que estando el junto al lago de Genesaret, la multitud se
derribaba sobre el por oir la palabra de Dios.

2 Y vio dos naves que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores,
habiendo descendido de ellas, lavaban [sus] redes.

3 Y entrando en una de estas naves, la cual era de Simon, le rogo que la
desviase de tierra un poco; y sentandose, ensenaba desde la nave al pueblo.

4 & Y como ceso de hablar, dijo a Simon: Entra en alta mar, y echad vuestras
redes para pescar.

5 Y respondiendo Simon, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche,
nada hemos tomado; mas en tu palabra echare la red.

6 Y habiendolo hecho, encerraron [tan] gran multitud de peces, que su red se
rompia.

7 E hicieron senas a los companeros que estaban en la otra nave, que,
viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas naves de tal manera que se
anegaban.

8 [Lo cual] viendo Simon Pedro, se derribo a las rodillas de Jesus,
diciendo: Salte de conmigo, Senor, porque soy hombre pecador.

9 Porque temor le habia rodeado, y a todos los que estaban con el, a causa
de la presa de los peces que habian tomado:

10 Y asimismo a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran companeros de
Simon. Y Jesus dijo a Simon: No temas: desde ahora tomaras hombres.

11 Y como llegaron a tierra las naves, dejandolo todo, le siguieron.

12 & Y acontecio que estando en una ciudad, he aqui, un hombre lleno de
lepra, el cual viendo a Jesus, postrandose sobre el rostro le rogo, diciendo:
Senor, si quisieres, puedes limpiarme.

13 Entonces extendiendo la mano le toco, diciendo: Quiero: se limpio. Y
luego la lepra se fue de el.

14 Y el le mando que no lo dijese a nadie: Mas ve ([le dice],) muestrate al
sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mando Moises, por testimonio a
ellos.

15 Empero el hablar de el andaba tanto mas; y se juntaban grandes multitudes
a oir, y ser sanados por el de sus enfermedades.

16 Mas el se apartaba a los desiertos, y oraba.

17 & Y acontecio un dia, que el estaba ensenando, y Fariseos y doctores de
la ley estaban sentados;^ los cuales habian venido de todas las aldeas de
Galilea, y de Judea, y de Jerusalem; y la virtud del Senor estaba [alli] para
sanarlos.

18 Y, he aqui, unos hombres, que traian en una cama un hombre que estaba
paralitico; y buscaban [por donde] meterle, y poner[le] delante de el.

19 Y no hallando por donde meterle a causa de la multitud, subieron encima
de la casa, y por el tejado le bajaron con la cama en medio, delante de Jesus.

20 El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son
perdonados.

21 Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron a pensar, diciendo:
)Quien es este que habla blasfemias? )Quien puede perdonar pecados, sino solo
Dios?

22 Jesus entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les
dijo: )Que pensais en vuestros corazones?

23 )Cual es mas facil; decir: Tus pecados te son perdonados; o decir:
Levantate, y anda?

24 Pues porque sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de
perdonar pecados, (dice al paralitico:) A ti digo: Levantate, toma tu cama; y
vete a tu casa.

25 Y luego, el, levantandose en presencia de ellos, y tomando aquello en que
estaba echado, se fue a su casa glorificando a Dios.

26 Y tomo espanto a todos, y glorificaban a Dios; y fueron llenos de temor,
diciendo: Hemos visto maravillas hoy.

27 & Y despues de estas cosas salio; y vio a un publicano llamado Levi,
sentado al banco de los tributos, y le dijo: Sigueme.

28 Y dejadas todas cosas, levantandose, le siguio.

29 E hizo Levi un gran banquete en su casa, y habia mucha compania de
publicanos, y de otros, los cuales estaban a la mesa con ellos.

30 Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discipulos, diciendo:
)Por que comeis y bebeis con los publicanos y pecadores?

31 Y respondiendo Jesus, les dijo: Los que estan sanos no han menester
medico, sino los que estan enfermos.

32 No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a
arrepentimiento.

33 & Entonces ellos le dijeron: )Por que los discipulos de Juan ayunan
muchas veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos; mas tus
discipulos comen y beben?

34 Y el les dijo: )Podeis hacer que los que estan de bodas ayunen, entre
tanto que el esposo esta con ellos?

35 Empero vendran dias cuando el esposo les sera quitado; entonces ayunaran
en aquellos dias.

36 & Y les decia tambien una parabola: Nadie pone remiendo de pano nuevo en
vestido viejo: de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo
nuevo.

37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos: de otra manera el vino nuevo
rompera los cueros, y el vino se derramara, y los cueros se perderan.

38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se
conserva.

39 Y ninguno que bebiere el viejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El
viejo es mejor.





CAPITULO 6.

Y ACONTECIO que pasando el por entre los panes el segundo sabado despues del
primero, sus discipulos arrancaban espigas, y comian, estregando[las] entre
las manos.

2 Y algunos de los Fariseos les dijeron: )Por que haceis lo que no es licito
hacer en los sabados?

3 Y respondiendo Jesus, les dijo: )Ni aun esto habeis leido, lo que hizo
David cuando tuvo hambre, el, y los que con el estaban?

4 )Como entro en la casa de Dios, y tomo los panes de la proposicion, y
comio, y dio tambien a los que estaban con el; los cuales no era licito comer,
sino a solos los sacerdotes?

5 Y les decia: El Hijo del hombre es Senor aun del sabado.

6 & Y acontecio tambien en otro sabado, que el entro en la sinagoga y
enseno; y estaba alli un hombre que tenia la mano derecha seca.

7 Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaria en sabado, por
hallar de que le acusasen.

8 Mas el sabia los pensamientos de ellos: y dijo al hombre que tenia la mano
seca: Levantate, y ponte en medio. Y el levantandose se puso en pie.

9 Entonces Jesus les dice: Preguntaros he una cosa: )Es licito en sabados
hacer bien, o hacer mal? )salvar la vida, o matar?

10 Y mirandolos^ a todos en derredor, dice al hombre: Extiende tu mano; y el
lo hizo asi, y su mano fue restituida sana como la otra.

11 Y ellos fueron llenos de rabia, y hablaban los unos a los otros que
harian a Jesus.

12 & Y acontecio en aquellos dias, que fue a orar en un monte, y paso la
noche orando a Dios.

13 Y como fue de dia, llamo a sus discipulos; y escogio doce de ellos, los
cuales tambien llamo Apostoles:

14 A Simon, al cual tambien llamo Pedro, y a Andres su hermano, Santiago y
Juan, Felipe y Bartolome,

15 Mateo y Tomas, y Santiago, [hijo] de Alfeo. y Simon, el que se llama
Zelador,

16 Judas [hermano] de Santiago, y Judas Iscariote, que tambien fue el
traidor.

17 & Y descendio con ellos, y se paro en un lugar llano; y la compania de
sus discipulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea, y de Jerusalem,
y de la costa de Tiro y de Sidon, que habian venido a oirle, y para ser
sanados de sus enfermedades;

18 Y [otros] que habian sido atormentados de espiritus inmundos; y eran
sanos.

19 Y toda la multitud procuraba de tocarle; porque salia de el virtud, y
sanaba a todos.

20 Y alzando el los ojos sobre sus discipulos, decia: Bienaventurados los
pobres; porque vuestro es el reino de Dios.

21 Bienaventurados los que ahora teneis hambre; porque sereis hartos.
Bienaventurados los que ahora llorais; por que reireis.

22 Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os
apartaren [de si], y [os] denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo,
por causa del Hijo del hombre.

23 Gozaos en aquel dia, y alegraos; porque, he aqui, vuestro galardon [es]
grande en los cielos; porque asi hacian sus padres a los profetas.

24 Mas (ay de vosotros ricos! porque teneis vuestro consuelo.

25 (Ay de vosotros, los que estais hartos! porque tendreis hambre. (Ay de
vosotros, los que ahora reis! porque lamentareis y llorareis.

26 (Ay de vosotros, cuando todos los hombros dijeren bien de vosotros!
porque asi hacian sus padres a los falsos profetas.

27 & Mas a vosotros los que ois, digo: Amad a vuestros enemigos: haced bien
a los que os aborrecen.

28 Bendecid a los que os maldicen; y orad por los que os calumnian.

29 Y al que te hiriere en [una] mejilla, dale tambien la otra; y del que te
quitare la capa, no [le] impidas [llevar] el sayo tambien.

30 Y a cualquiera que te pidiere, da, y al que tomare lo que [es] tuyo, no
[se lo] vuelvas a pedir.

31 Y como quereis que os hagan los hombres, hacedles tambien vosotros asi.

32 Porque si amais a los que os aman, )que gracias tendreis? porque tambien
los pecadores aman a los que los aman.

33 Y si hiciereis bien a los que os hacen bien, )que gracias tendreis?
porque tambien los pecadores hacen lo mismo.

34 Y si prestareis [a aquellos] de quienes esperais recibir, )que gracias
tendreis? porque tambien los pecadores prestan a los pecadores, para recibir
otro tanto.

35 Amad pues a vuestros enemigos; y haced bien, y prestad, no esperando de
ello nada; y sera vuestro galardon grande, y sereis hijos del Altisimo; porque
el es benigno [aun] para con los ingratos y los malos.

36 Sed pues misericordiosos, como tambien vuestro Padre es misericordioso.

37 No juzgueis, y no sereis juzgados: no condeneis, y no sereis condenados:
perdonad, sereis perdonados:

38 Dad, y se os dara: medida buena, apretada, remecida, y rebosando daran en
vuestro regazo; porque con la misma medida que midiereis, os sera vuelto a
medir.

39 Y les decia una parabola: )Puede el ciego guiar al ciego? )no caeran
ambos en el hoyo?

40 El discipulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como su
maestro, sera perfecto.

41 )Y por que miras la arista que [esta] en el ojo de tu hermano, y la viga
que [esta] en tu propio ojo no consideras^?

42 )O como puedes decir a tu hermano: Hermano, deja, echare fuera la arista
que esta en tu ojo, no mirando tu la viga que esta en tu ojo? Hipocrita, echa
fuera primero de tu ojo la viga, y entonces miraras de echar fuera la arista
que esta en el ojo de tu hermano.

43 Porque no es buen arbol el que hace malos frutos; ni arbol malo el que
hace buen fruto.

44 Porque cada arbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las
espinas, ni vendimian uvas de las zarzas.

45 El buen hombre del buen tesoro de su corazon saca lo bueno; y el mal
hombre del mal tesoro de su corazon saca lo malo; porque de la abundancia del
corazon habla la boca.

46 )Por que me llamais, Senor, Senor, y no haceis lo que digo?

47 & Todo aquel que viene a mi, y oye mis palabras, y las hace, yo os
ensenare a quien es semejante.

48 Semejante es a un hombre que edifico una casa, que cavo y ahondo, y puso
el fundamento sobre roca; y habiendo avenida, el rio dio con impetu en aquella
casa, mas no la pudo menear; porque estaba fundada sobre roca.

49 Mas el que oye, y no hace, semejante es a un hombre que edifico su casa
sobre tierra sin fundamento, en la cual el rio dio con impetu, y luego cayo; y
fue grande la ruina de aquella casa.





CAPITULO 7.

Y COMO acabo todas sus palabras en oidos del pueblo, entro en Capernaum.

2 Y el siervo de un centurion estaba enfermo y se iba muriendo, al cual el
tenia en estima.

3 Y como oyo de Jesus, envio a el los ancianos de los Judios, rogandole que
viniese y librase a su siervo.

4 Y viniendo ellos a Jesus rogaronle con diligencia, diciendole: Porque es
digno de concederle esto:

5 Que ama nuestra nacion, y el nos edifico una sinagoga.

6 Y Jesus fue con ellos: mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envio
el centurion amigos a el, diciendole: Senor, no tomes trabajo, que no soy
digno de que entres debajo de mi tejado:

7 Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir a ti; mas di [tan solo] una
palabra, y mi criado sera sano.

8 Porque tambien yo soy [hombre] puesto en autoridad, que tengo debajo de mi
soldados; y digo a este: Ve, y va; y al otro: ven, y viene; y a mi siervo: Haz
esto, y [lo] hace.

9 Lo cual oyendo Jesus, se maravillo de el, y vuelto, dijo a las multitudes
que le seguian: Os digo, [que] ni aun en Israel, he hallado tanta fe.

10 Y vueltos a casa los que habian sido enviados, hallaron sano al siervo
que habia estado enfermo.

11 & Y acontecio despues, que el iba a la ciudad que se llama Nain, e iban
con el muchos de sus discipulos, y gran compania.

12 Y como llego cerca de la puerta de la ciudad, he aqui, que sacaban un
difunto, unigenito de su madre, la cual tambien era viuda; y habia con ella
mucha gente de la ciudad.

13 Y como el Senor la vio, fue movido a misericordia de ella, y le dice: No
llores.

14 Y acercandose, toco las andas; y los que [le] llevaban, pararon. Y dijo:
Mancebo, a ti digo, levantate.

15 Entonces, volviose a sentar el que habia sido muerto, y comenzo a hablar;
y le dio a su madre.

16 Y tomo a todos temor, y glorificaban a Dios, diciendo: Que profeta grande
se ha levantado entre nosotros; y que Dios ha visitado a su pueblo.

17 Y salio esta fama de el por toda Judea, y por toda la tierra del al
derredor.

18 & Y dieron las nuevas a Juan de todas estas cosas sus discipulos.

19 Y llamo Juan unos dos de sus discipulos, y [les] envio a Jesus, diciendo:
)Eres tu aquel que habia de venir, o esperaremos a otro?

20 Y como los varones vinieron a el, dijeron: Juan el Bautista nos ha
enviado a ti, diciendo: )Eres tu aquel que habia de venir, o esperaremos a
otro?

21 Y en la misma hora sano a muchos de enfermedades y de plagas, y de
espiritus malos, y a muchos ciegos dio la vista.

22 Y respondiendo Jesus les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de lo que habeis
visto y oido: Que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados,
los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres es anunciado el
evangelio.

23 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mi.

24 & Y como se fueron los mensageros de Juan, comenzo a hablar de Juan a las
gentes: )Que salisteis a ver en el desierto? )una cana que es agitada del
viento?

25 Mas, )que salisteis a ver? )un hombre cubierto de vestidos delicados?
He aqui que los que estan en vestido precioso, y en delicias, en los palacios
de los reyes estan.

26 Mas, )que salisteis a ver? )un profeta? De cierto os digo, y aun mas
que profeta.

27 Este es de quien esta escrito: He aqui, envio mi angel delante de tu faz,
el cual aparejara tu camino delante de ti.

28 Porque yo os digo que entre los nacidos de mujeres no hay mayor profeta
que Juan el Bautista, empero el mas pequeno en el reino de los cielos es mayor
que el.

29 Y todo el pueblo oyendo[le], y los publicanos, justificaron a Dios,
siendo bautizados con el bautismo de Juan.

30 Mas los Fariseos, y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios
contra si mismos, no siendo bautizados por el.

31 Y dijo el Senor: )A quien pues comparare los hombres de esta generacion,
y a que son semejantes?

32 Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza y que dan voces los
unos a los otros, y dicen: Os tanimos con flautas, y no bailasteis; os
endechamos, y no llorasteis.

33 Porque vino Juan el Bautista que ni comia pan, ni bebia vino, y decis:
Demonio tiene.

34 Vino el Hijo del hombre que come y bebe, y decis: He aqui, un hombre
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

35 Mas la sabiduria es justificada de todos sus hijos.

36 & Y le rogo uno de los Fariseos, que comiese con el. Y entrado en casa
del Fariseo, se sento a la mesa.

37 Y, he aqui, una mujer en la ciudad, que era pecadora, como entendio que
estaba a la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un vaso de alabastro de
ungueento;

38 Y estando detras a sus pies, comenzo llorando a regar con lagrimas sus
pies, y [los] limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies y
[los] ungia con el ungueento.

39 Y como vio [esto] el Fariseo que le habia llamado, penso en si, diciendo:
Este, si fuera profeta, conoceria quien y cual [es] la mujer que le toca; que
es pecadora.

40 Entonces respondiendo Jesus, le dijo: Simon, una cosa tengo que decirte.
Y el le dice: Di, Maestro.

41 [Y dice Jesus:] Cierto acreedor tenia dos deudores: el uno le debia
quinientos denarios, y el otro cincuenta.

42 Y no teniendo ellos de que pagar, solto [la deuda] a ambos. Di, pues,
)cual de estos le amara mas?

43 Y respondiendo Simon dijo: Pienso que [aquel] al cual solto mas. Y el le
dijo. Rectamente has juzgado.

44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simon: )Ves esta mujer? Entre en tu casa,
no diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lagrimas, y
limpiado[los] con los cabellos de su cabeza.

45 No me diste beso, mas esta desde que entre, no ha cesado de besar mis
pies.

46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con ungueento mis
pies.

47 Por lo cual te digo, [que] sus muchos pecados son perdonados, porque amo
mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.

48 Y a ella dijo: Los pecados te son perdonados.

49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre
si: )Quien es este, que tambien perdona pecados?

50 Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.





CAPITULO 8.

Y ACONTECIO despues, que el caminaba por todas las ciudades y aldeas
predicando, y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce [iban] con
el.

2 Y algunas mujeres que habian sido curadas [por el] de malos espiritus, y
de enfermedades: Maria, que se llamaba Magdalena, de la cual habian salido
siete demonios;

3 Y Juana mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y otras muchas que
le servian de sus haberes.

4 Y como se junto una grande multitud, y los que estaban en cada ciudad
vinieron a el, dijo por una parabola:

5 Un sembrador salio a sembrar su simiente; y sembrando, una [parte] cayo
junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron.

6 Y otra [parte] cayo sobre piedra, y nacida, se seco porque no tenia
humedad.

7 Y otra [parte] cayo entre espinas; y naciendo las espinas juntamente, la
ahogaron.

8 Y otra [parte] cayo en buena tierra; y cuando fue nacida, llevo fruto a
ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oidos para oir,
oiga.

9 Y sus discipulos le preguntaron, que era esta parabola.

10 Y el dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios;
mas a los otros por parabolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

11 Es pues esta la parabola: La simiente es la palabra de Dios.

12 Y los de junto al camino, estos son los que oyen, y luego viene el
diablo, y quita la palabra de su corazon, porque no se salven creyendo.

13 Y los de sobre piedra, son los que habiendo oido, reciben la palabra con
gozo; mas estos no tienen raices; que por un tiempo creen, y en el tiempo de
la tentacion se apartan.

14 Y lo que cayo en espinas, estos son los que oyeron; mas idos son ahogados
de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos de la vida, y no
llevan fruto.

15 Y lo que en buena tierra, estos son los que con corazon bueno y recto
retienen la palabra oida, y llevan fruto en paciencia.

16 Ninguno empero que enciende una candela, la cubre con una vasija, o [la]
pone debajo de la cama; mas [la] pone en un candelero, para que los que
entran, vean la luz.

17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada, ni [cosa]
escondida que no haya de ser entendida, y de venir en manifiesto.

18 Mirad pues como ois; porque a cualquiera que tuviere, le sera dado; y a
cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le sera quitado.

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